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Der Tagesspiegel, de Berlín: Los peruanos exigen reformas


"La represión debe cesar, exigió Mario Vargas Llosa, aludiendo a los dos jóvenes asesinados durante las protestas contra el gobierno. El presidente interino, Manuel Merino, renunció poco después a su cargo, en el que duró solo unos días. Merino había forjado una intriga contra su predecesor, Martín Vizcarra, desde su cargo de presidente del Congreso. En el segundo intento, Merino reunió suficientes votos para despedir a Vizcarra por "incapacidad moral". Una acusación que se justificó con supuestos pagos de sobornos a Vizcarra. El problema es que Vizcarra es popular, Merino no lo es, como tampoco lo son los diputados. La prensa llamó este conflicto de egos y beneficios ‘una farsa burlesca'.

Vizcarra había asumido el cargo en 2018 como vicepresidente, tras la dimisión de Pedro Pablo Kuczynski, el presidente elegido. El actual tira y afloja entre presidencia y Congreso es una disputa por el control del presupuesto del Estado en el período previo a las elecciones de 2021 y los intentos de detener las investigaciones contra 68 de los 130 miembros del Congreso, además de las reformas políticas para una mayor transparencia en los poderes ejecutivo y judicial.

Cinco de los últimos siete presidentes han tenido problemas judiciales debido a acusaciones de corrupción y han terminado en prisión, arresto domiciliario o exilio, y uno terminó hasta en el suicidio. Pero las últimas maniobras rebalsaron la copa. Las protestas contra Merino crecieron. Al parecer, las Fuerzas Armadas se mantuvieron leales a Vizcarra y sabotearon a Merino. "No se trataba solo de política, sino de valores", dijo el periodista Ramiro Escobar. Las manifestaciones fueron dirigidas por jóvenes que temen por su futuro.

El drama en Perú es un síntoma de la decadencia política que comenzó en los años noventa bajo el dictador Alberto Fujimori y degradó la política a un negocio de transacciones en el que los oponentes eran atacados con videos chantajistas o campañas de desprestigio en los medios de comunicación. La lealtad se compraba con dinero y beneficios. Los partidos del Perú implosionaron y, tras el retorno a la democracia, se convirtieron en asociaciones electorales sueltas que subastaron las listas al mejor postor. Esto abrió el camino a figuras dudosas y el dinero sucio en la política. Los empresarios se subieron al tren de la corrupción, y los periodistas y tecnócratas aplaudieron el milagro económico ignorando la Ley y el Estado de derecho".

FAZ, de Fráncfort del Meno: La integridad es el mejor capital de Sagasti


"Francisco Sagasti Hochhausler es el tercer presidente de Perú en ocho días y se enfrenta a la difícil tarea de calmar al atribulado país y llevarlo a través de la crisis a las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo abril. Hay muchos peruanos a los que les hubiera gustado que Sagasti fuera presidente en algún momento, pero probablemente no en estas circunstancias. El ingeniero de 76 años, que prestó juramento como presidente interino el martes 6 de noviembre, sucedió a otro presidente interino.

La indignación en el Perú no solo se dirige contra el expresidente interino Manuel Merino, sino también contra el Congreso, en el que uno de cada dos parlamentarios está involucrado en procesos penales y se beneficia de la inmunidad parlamentaria. Sagasti es uno de los limpios. Pertenece al prometedor y liberal "Partido Morado", cuyo portavoz ha sido hasta ahora.

Sagasti no es el típico político, sino un tecnócrata que trabaja entre bastidores. Su carrera lo ha llevado a varias organizaciones internacionales, entre ellas el Banco Mundial. También ha asesorado a varias instituciones gubernamentales. Sagasti, cuya madre tiene raíces austriacas, es considerado liberal de izquierda, intelectual y moderado. Pero sobre todo tiene una característica sin la cual no tendría ninguna posibilidad de supervivencia política: integridad.

Sagasti aseguró querer hacer todo lo posible para demostrar que es responsable. La empatía es fundamental para acercarse a la población. Todos los diputados son representantes de una sociedad que no solo está preocupada por la pandemia y la crisis económica, sino también porque no ve un futuro, dijo.

El desafío que enfrenta Sagasti es enorme. Muchos peruanos no se conformarán con cambiar de presidente otra vez, aunque no tengan nada en contra del nuevo presidente interino. Las demandas de la calle van hasta la petición de una nueva Constitución".

NZZ, de Zürich: Sagasti, un conciliador para la transición


"Francisco Sagasti es el cuarto jefe de Estado en cuatro años y dirigirá el gobierno de Lima durante seis meses. Las elecciones presidenciales se celebrarán en abril de 2021. El ganador tomará posesión del cargo a finales de julio. Con la elección del ingeniero, el Parlamento intenta poner fin a la crisis institucional que comenzó hace una semana.

Ahora, la Fiscalía ha abierto investigaciones contra el expresidente interino Manuel Merino y varios de los miembros de su gabinete. La Federación de Periodistas del Perú, por su parte, registró más de cuarenta ataques contra trabajadores de los medios de comunicación. "Hoy no es un día festivo, porque hemos visto la muerte de dos jóvenes en la protesta", declaró Sagasti después de su elección. Cuando asumió el cargo de diputado, explicó lo importante que era que los parlamentarios no se pelearan entre sí, sino que atendieran juntos las preocupaciones de los ciudadanos. Sagasti había votado en el Congreso contra la expulsión de Vizcarra. Se espera que su manera conciliadora traiga la paz al país. Sagasti, que nació en Lima y estudió en EEUU, ha trabajado como consultor para la ONU, para varias empresas, instituciones públicas y ONGs, además de haber ocupado un cargo en la dirección del Banco Mundial". Además es profesor en universidades peruanas y ha escrito numerosos libros.

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