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Armin Laschet, el líder cristianodemócrata del partido CDU, seguía hoy pidiendo la formación de una "coalición de futuro" con el FDP y Los Verdes. Y ello a pesar de que perdió las elecciones, quedando por detrás de los socialdemócratas (SPD). Ambos, CDU y SPD, podrían formar matemáticamente una coalición con los partidos más pequeños, los Verdes y el FDP, y constituir el próximo gobierno federal.

Olaf Scholz, el parco socialdemócrata, ganador de las elecciones, prefiere "esperar y ver", a pesar del júbilo que despertó la victoria de su partido. El SPD confía en que pronto empiecen las negociaciones.

La "catástrofe" para la CDU

El cristianodemócrata Peter Altmaier, ministro de Economía, expresó su consternación por los resultados electorales, calificándolos de "catástrofe". Otros exigieron consecuencias para la jefatura del partido: "Necesitamos volver a tener un anclaje mucho más fuerte en todas las partes de la sociedad", dijo en la cadena de televisión ZDF el experto en política exterior Norbert Röttgen, uno de los pocos líderes cristianodemócratas que obtuvieron excelentes resultados.

Y Michael Kretschmer, primer ministro de Sajonia, calificó la derrota cristianodemócrata como un "terremoto". Refiriéndose a los errores en la política federal, habló de un "ánimo muy claro de cambio en la CDU". Con un 24,1%, la unión de los partidos CDU/CSU obtuvo el peor resultado de su historia.

Scholz habla de "amigos" y política exterior

Scholz, por su parte, se muestra -como siempre- relajado, subrayando que no quiere "llevar a cabo negociaciones de coalición en público" y que quiere "llegar a una cooperación sobre la base de la confianza". Sí, de paso habla incluso de "amigos" cuando se refiere a los liberales y a los verdes. Scholz menciona la "clarísima voluntad de los votantes" y anuncia que quiere completar la formación de un gobierno antes de Navidad, si es posible. Eso es importante para él. Al fin y al cabo, Alemania ostentará la presidencia del G7 en 2022.

Lo que llama la atención de la rueda de prensa de Scholz es la cantidad de preguntas al posible futuro canciller por parte de medios internacionales, de Finlandia y Rusia, de Estonia, Gran Bretaña, Estados Unidos. Scholz responde varias veces en inglés. Y se muestra rotundamente europeo. "Se trata de una Europa soberana más fuerte en un mundo que no es más fácil". Y "para la política exterior de Alemania, es definitivamente cierto que la acción conjunta de la Unión Europea es la base de todo lo que tenemos que hacer en los próximos años".

A tres kilómetros y medio de distancia, Armin Laschet da su relato, su visión de la elección, su visión de lo que está por venir. Afirmó que el comité ejecutivo y la presidencia de la CDU concuerdan en que "estamos dispuestos a entablar conversaciones para una así llamada coalición Jamaica", dice. A su juicio, ningún partido puede derivar de los resultados de las elecciones al Bundestag un mandato para formar gobierno. El candidato que reciba el apoyo de la mayoría de los miembros del Bundestag será el canciller, afirma. Laschet habla de humildad. No menciona las críticas internas que empiezan a tomar fuerza dentro de su partido.

Los Verdes y el FDP también toman la palabra

En otro campo, el líder liberal, Christian Lindner, anunció que el FDP y Los Verdes querían "hacer sondeos preliminares" en un pequeño círculo. Si bien estos dos partidos tienen muy diferentes programas, han sido los más enfáticos en oponerse al "statu quo de la gran coalición".

Y Annalena Baerbock, la líder del partido Verde, afirma que por encima de todo "es importante poder hablar en un clima de confianza con los liberales. De lo contrario, estamos condenados al fracaso desde el principio”. Una postura fiel al pragmatismo de la cúpula de los Verdes.

Primer día después de las elecciones al Bundestag. No hay una perspectiva que se perfile con rapidez. La política también es un juego de nervios. El SPD saca claramente fuerzas del aumento de votos a nivel federal y de las victorias en dos estados federados. El partido de Merkel, en cambio, está dando la batalla a trompicones.

Las elecciones están decididas. Las consecuencias – que podrían llegar incluso a una crisis abierta de liderazgo en el seno del partido cristianodemócrata - deben decantarse. A veces hace falta tiempo para que el juego de poder abra paso nuevamente a la política.

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