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En la boutique de moda de la ucraniana Olena Pankiv-Bola en Slubice, en la frontera de Polonia con Alemania, a orillas del río Óder, las puertas no cierran. Desde el pasado viernes 25 de febrero de 2022, a través de las redes sociales, pidió apoyo para los hombres ucranianos que se trasladan desde Slubice a las zonas de combate. Y los habitantes de la ciudad le han estado llevando suministros casi continuamente.

Medicinas, vendas, latas, bancos de energía, mantas, sacos de arena y mucho más. A veces, también hay donaciones inesperadas: "Traje 100 litros de diésel. ¿Dónde los pongo?", pregunta un hombre de mediana edad a la desconcertada vendedora y empieza a colocar los bidones de gasóleo frente a la tienda.

Aunque Slubice está a más de 800 kilómetros de la frontera entre Polonia y Ucrania, la pequeña ciudad parece estar en estado de emergencia. La disposición a ayudar es tan grande que, al mediodía del sábado (26 de febrero de 2022), las farmacias locales se quedaron sin analgésicos y sin material de primeros auxilios. En algunas, la pregunta ya no es qué quieren comprar exactamente los ayudantes, sino cuánto dinero pueden gastar. Luego, los empleados les arman el correspondiente paquete.

Hay quien viene de lejos, como Marcin, que hizo el viaje desde Poznan, a casi 200 kilómetros de distancia. El joven polaco trajo varios celulares nuevos. Esta misma semana, quiere enviar dos furgonetas a la frontera con Ucrania, para llevar refugiados a Polonia. Los vehículos ya están dispuestos, gracias a su gestión con amigos.

Una pareja germano-polaca de Berlín, que se enteró de la campaña a través de Internet, también acudió con donaciones a la boutique de Slubice. "No esperaba que mi llamado desencadenara una ola de solidaridad tan grande", confiesa conmovida Olena Pankiv-Bola, la dueña de la tienda que lanzó la iniciativa. "Algunas personas traen donaciones en especie, otras dan dinero. La confianza es enorme, estoy infinitamente agradecida".

Ucranianos parten al frente

Una parte de las donaciones ya fue llevada a Ucrania entre el sábado y el domingo. Los suministros fueron transportados en varias camionetas por un grupo de quince ucranianos que decidieron regresar a su país e ir al frente. Uno de ellos, Andrij, lleva dos años trabajando como camionero en Polonia. Está visiblemente deprimido y no ha dormido en varios días. Por razones de seguridad, no quiere dar su nombre completo ni mostrar su rostro.

No sabe lo que le espera en el camino, dice Andrij. Su esposa y sus dos hijos se quedaron en Ucrania, no lejos de Kiev. "Decidí regresar de inmediato. Mi jefe polaco accedió sin ningún problema", cuenta Andrij. "Primero, queremos llegar hasta Kiev y, si es posible, dejar donaciones en hospitales y clínicas. No puedo hablar sobre mis sentimientos en este momento. Es demasiado difícil".

Se esperan mujeres con hijos

En Plac Bohaterow, la Plaza de los Héroes, en Slubice, se siguen cargando nuevas camionetas con donaciones. El próximo grupo de voluntarios ucranianos quiere regresar a casa esta semana y llevar más suministros de socorro consigo. Los organizadores de la donación ya han anunciado que la acción continuará, también para cubrir las necesidades de los refugiados que llegan a la región fronteriza germano-polaca. El lunes, el municipio dispuso un almacén para este fin.

Los primeros refugiados de Ucrania llegaron a Slubice el sábado por la mañana. "Ya hemos acomodado a una familia de seis", dice Mariusz Dubacki, quien coordina la distribución de alojamientos. "Ahora, estoy buscando una habitación para tres jóvenes ucranianos que están en camino hacia acá. En este momento tenemos alrededor de 40 cupos disponibles con particulares. La mayoría quiere acoger a mujeres con niños. Creo que los alojamientos organizados por el municipio no se necesitarán por el momento, pero, por supuesto, todo puede cambiar rápidamente", resume.

Escolares ucranianos bajo estrés

La ciudad de Slubice preparó inicialmente 60 plazas de alojamiento para refugiados. Sin embargo, Beata Bielecka, portavoz del alcalde, advierte que también los ucranianos que llevan ya tiempo en Polonia necesitan apoyo en este momento. Y estima que puede haber incluso más de 3.000 ucranianos viviendo y trabajando ahora mismo en todo el municipio.

"Hemos recibido información de las escuelas de Slubice de que los niños ucranianos cuyos padres viven como trabajadores temporales en la ciudad están bajo gran estrés allí", dice Bielecka. "Sus padres no saben qué hacer. ¿Deberían ir a Ucrania a buscar al resto de la familia o quedarse aquí por seguridad? Es una decisión dramática. Es por eso que nos estamos concentrando en brindar apoyo psicológico a los escolares ucranianos acá".

A la espera de una ola de refugiados

Al otro lado del río fronterizo, en Fráncfort del Óder, también Alemania se prepara para recibir refugiados de Ucrania. Los primeros llegaron el viernes, poco después del comienzo de la invasión rusa a su país. La mayoría de ellos fueron recibidos por familiares que viven en Alemania. En todo el estado federado de Brandeburgo, al que pertenece la ciudad Fráncfort del Óder, se pusieron inicialmente 800 plazas de alojamiento a disposición de los ucranianos. A largo plazo, deberían ser más de 10.000. Sin embargo, hasta ahora no ha llegado una gran ola de refugiados.

El domingo 28 de febrero de 2022, había once personas en el centro primario de recepción en Eisenhüttenstadt, que habían llegado a Alemania debido a las hostilidades en Ucrania. Muchos más, alrededor de 400, han llegado a Berlín hasta ahora, de acuerdo con la Oficina Estatal para Asuntos de Refugiados. Solo en la noche del domingo al lunes 29 de febrero de 2022, llegaron allí 85 personas. Algunas también se alojan con particulares en Berlín. Los ucranianos registrados han solicitado asilo en la capital alemana.

Controles policiales en la zona fronteriza

Los primeros refugiados también han llegado al estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Veinte mujeres y niños encontraron refugio en Schwerin, la capital del estado, y se preparan más alojamientos en Rostock, Nuevo Brandeburgo y Stralsund.

Para Katarzyna Werth, concejala municipal de la ciudad de Löcknitz, justo en la frontera con Polonia, sería bueno que se construyera un primer centro de acogida en las inmediaciones de la frontera: "Los centros de acogida actuales están demasiado lejos", dice. "También espero que pronto se establezca una línea directa en ucraniano. La mayor parte de la información actualmente solo está disponible en alemán", agrega.

Debido a la esperada afluencia de ucranianos, la policía federal ha intensificado los controles a lo largo de la frontera germano-polaca. Cerca de Fráncfort, los camiones, autocares y autobuses que llegan desde este son detenidos en su ruta hacia Berlín, para constatar la presencia de refugiados procedentes de Ucrania.

 

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