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La Unión Europea (UE) concedió este lunes a Túnez una ayuda de 10 millones de euros destinada a adquirir lanchas guardacostas y equipamiento para frenar la inmigración irregular rumbo a Italia, que se ha disparado a lo largo del verano.

"Estamos comprometidos con una cooperación que promueva la migración regular, las vías legales para que los tunecinos puedan venir a Europa, trabajando juntos en el retorno y la readmisión", declaró la comisaria europea de Asuntos Internos, Ylva Johansson, en un comunicado de prensa publicado al término de la visita de la comisión conjunta de la UE e Italia con el presidente de la República, Kais Saied.

Johansson afirmó que los acuerdos estratégicos con países exteriores a la UE serán un elemento "fundamental" del nuevo pacto comunitario sobre migración y asilo y que permitirá gestionar el flujo "de manera ordenada".

Por su parte, el comisario europeo de Vecindad y Ampliación, Olivér Várhelyi, subrayó que la UE está "lista" para apoyar las reformas estructurales necesarias para su recuperación económica y recordó que el organismo europeo le aporta cada año 300 millones de euros.

En un tono más crítico, la ministra italiana del Interior, Luciana Lamorgese, calificó de "insuficiente" el enfoque del Gobierno tunecino sobre la cuestión migratoria pero aseguró que "merece todo el apoyo para llevar a cabo su plan de desarrollo".

Plan de desarrollo global

El ministro italiano de Exteriores, Luigi Di Maio, advirtió de nuevo que los migrantes que lleguen a sus costas serán repatriados a través de los dos vuelos semanales con capacidad para 80 personas, que retomaron el pasado 10 de agosto tras tres meses de cierre de fronteras. La semana pasada, Di Maio amenazó con recortar 6,5 millones de euros de los fondos de ayuda a Túnez hasta que no muestre "un compromiso real” en la prevención de los flujos migratorios irregulares.

En ese contexto, el mandatario tunecino instó a no conformarse con una estrategia centrada exclusivamente en la seguridad, sino que ésta debe conjugar un plan de desarrollo global para disuadir a los tunecinos de abandonar el país.

Según el último informe publicado por el Foro Tunecino por los Derechos Sociales y Económicos (FTDES), una ONG local que sigue de cerca el fenómeno migratorio, un total de 6.465 migrantes tunecinos desembarcaron en las costas italianas en lo que va de año.

La oficina nacional de estadística reveló el sábado que la economía nacional se contrajo un 21,6 por ciento durante el segundo trimestre de 2020 arrastrada por la crisis sanitaria creada por el Covid-19, que impactó de forma directa contra el turismo, y el desempleo aumentó en más de un 18%.

Los malos datos refuerzan una tendencia al deterioro económico que se prolonga desde la cadena de atentados yihadistas que en 2015 segaron la vida de 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros. Pese a que el país ha experimentado una transformación política tras la revolución que derrocó a Zinedin el Abedin Ben Alí en 2011, adolece de los mismos lastres: una economía subsidiada asida a la corrupción, que es endémica. EFE

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