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Dos días después de que el Gobierno reactivara la operación y producción de fertilizante en la Planta de Amoniaco y Urea (PAU) para cubrir la demanda interna y mercados de exportación, operarios revelan una fuga de amoniaco e hidrógeno en el reactor de síntesis de amoniaco del complejo petroquímico, ubicado en la localidad de Bulo Bulo, Cochabamba. El escape se presenta en la brida -elemento que une dos componentes de un sistema de tuberías- de salida del reactor.

Según la fuente a la que accedió EL DEBER, la contingencia es compleja porque la brida alcanza 24 pulgadas, lo que implica un trabajo de reparación mayor de la empaquetadura que no está funcionando y que facilita el escape de amoniaco e hidrógeno, dos elementos altamente inflamables, sobre todo el hidrógeno, que pueden causar una inyección (puede arderse). 

No solo se pone en riesgo la vida de las personas que trabajan en el complejo, se está atentando contra el medioambiente por la contaminación y se ponen en riesgo las piezas y equipos instalados en la PAU. Urge la necesidad de parar la planta para evitar esos riesgos”, advirtió el operario que reveló la fuga, al estimar que la reparación va a demandar un trabajo mayor de uno a dos meses.

A su criterio, cuando se tiene que emprender un arranque como el de la PAU el procedimiento correcto se llama rehabilitación, que implica testear cada equipo. “No hubo un plan serio de mantenimiento previo y tampoco un procedimiento correcto de arranque con testeo o rehabilitación de cada equipo. Si hubieran encarado este proceso hubiese salido este tema de la fuga. Si sortean este problema van a aparecer otros y parar y encender la planta petroquímica es quitarle vida”, sostuvo. 

Asimismo, el operario puso en entredicho la capacidad y el perfil de los técnicos que operan la PAU. Sugiere evaluar la idoneidad del plantel que opera la planta en este momento.

La foto de la fuga fue enviada a dos exejecutivos de YPFB para validar el incidente y ambos mencionaron que efectivamente se trata de una contingencia en la brida.

Ya en junio de 2018, la planta de urea registró una fuga de amoniaco y en su momento, el experto en hidrocarburos, Hugo Del Granado explicó que se trata de “un evento extraordinario” en una planta de con esas características porque implica un problema “muy grave desde el punto de vista ambiental y desde el punto de vista de la contaminación a las poblaciones aledañas”. Añadió que el amoniaco es un gas tóxico dañino para la salud humana y que, al mezclarse con agua, se convierte en ácido nítrico.

Cumpliendo el procedimiento se envió consultas a la estatal petrolera YPFB para conocer los pormenores de la contingencia, e indicaron que la Gerencia General responderá más adelante (17:00).

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