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El reelecto presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Aldo Sülzer, revela que las cicatrices de la pandemia trascienden en el deterioro del flujo de caja de las empresas, cierre de muchas constructoras y pérdida de miles de empleos. Confiesa que el incumplimiento de pago de planillas de obras públicas que arrastran con entes subnacionales no se resolvió.

_Pasó un año de pandemia de Covid-19, ¿cuáles son las secuelas en el sector constructor?
A escala país, la actividad económica de la construcción ha sido la más afectada por la pandemia del Covid-19. El sector detuvo completamente sus actividades entre marzo y mayo de 2020. La paralización total y la lenta recuperación de la actividad afectaron seriamente al sector. Se redujo el flujo de caja de las empresas y se dañó la cadena de pagos del complejo productivo constructor, provocando el cierre de muchas empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo. Fue una catástrofe, resistida gracias a la fortaleza adquirida por nuestras empresas en los últimos años.

_¿Hubo conciliación con las entidades subnacionales para el pago de obras ejecutadas?
El problema no ha sido resuelto y las medidas adoptadas no han permitido a las instituciones públicas cumplir con esta obligación. La pandemia agravó la situación porque deterioró aún más los ingresos de las diferentes administraciones públicas, generando una deuda de Bs 2.000 millones. La solución definitiva a este problema, es convertir la planilla de avance de obra en título valor que sea negociable y transable en las instituciones del sistema financiero nacional. Esto permitiría reconstruir y sostener los flujos de caja de las empresas.

_¿Hay credibilidad para trabajar con el Estado, que no paga?
La construcción en Bolivia depende de proyectos del sector público, pues de acuerdo con datos del INE el 72% de los volúmenes se generan por la obra pública. Es necesario que las diferentes administraciones públicas del Estado tomen las medidas necesarias para sostener el financiamiento de obras públicas y honrar las deudas acumuladas con el fin de no afectar a la construcción, sector fundamental a la hora de generar empleos.

_¿Las señales de recuperación de la economía de que habla el Gobierno alcanzan al sector?
Para que el sector constructor recupere los niveles de actividad previos a la pandemia es necesario que las diferentes administraciones públicas comiencen a licitar nuevas obras y proyectos que sean adjudicados a las empresas bolivianas, para generar empleo y traccionar la economía nacional.

_El Gobierno prevé inyectar más de $us 4.000 millones en inversión pública, ¿es suficiente o qué políticas se requieren para sacar a flote al sector?
El programa de inversión pública de $us 4.011 millones es fundamental para la recuperación de la actividad de la construcción. Teniendo en cuenta los efectos multiplicadores que tiene la construcción en la generación de trabajo y encadenamientos con otros 17 sectores económicos, permitiría que la actividad nuevamente se convierta en un ‘tractor’ de la economía nacional y vuelva a registrar tasas de crecimiento positivas. Lo importante es que se cumpla el programa de obras públicas programado, se liciten y pongan en marcha nuevos proyectos, que es lo que está esperando nuestro sector.

_¿Qué sectores y qué proyectos de inversión cree usted que van a apuntalar la economía sectorial en la presente gestión?
La inversión privada en construcción se recuperó de forma más rápida que las obras públicas, y tiene un importante rol en la reactivación general de la actividad. Sin embargo, es necesario que las obras públicas previstas y presupuestadas se liciten y pongan en marcha a la brevedad posible, porque sus efectos multiplicadores son mayores. Es esencial que el presupuesto de inversión pública se ejecute al 100%, especialmente los montos destinados a nuevos proyectos y que sean adjudicados a empresas constructoras bolivianas.

_Se advierte un divorcio en la relación público-privada, ¿cómo afecta esta situación al sector?
Teniendo en cuenta la difícil situación económica por la que atraviesa Bolivia, y las dificultades fiscales del Tesoro General de la Nación, es necesario construir una sólida agenda de trabajo público-privada que permita incrementar los niveles de inversión del país que son muy necesarios para la reactivación en el corto plazo y para aumentar la tasa potencial de crecimiento de la economía. Como actores privados de la economía, los constructores del país estamos a la espera de conocer el plan económico del Gobierno y poder trabajar en conjunto para superar la actual situación.

PERFIL

Es ingeniero civil graduado de la Universidad Autónoma de Guadalajara, México. Constructor de segunda generación, integrante de una empresa con 42 años de vigencia. Por más de una década ocupa el cargo de gerente general de la empresa S&L Ingenieros. Fue elegido en marzo de 2020 y reelecto, en igual mes del presente año, presidente del directorio de la Cadecocruz. Integró el directorio de la Fepsc, Fundempresas y otras.

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