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El boom del incremento de la demanda y de los precios internacionales de los commodities, en especial de los minerales, hace sonreír y recuperar el aliento a la actividad minera del occidente del país, pero aún no se logra un impacto similar para los productos que se extraen del Precámbrico boliviano.

Hugo Molina, analista económico, precisó que ya a fines de 2020 y con mayor fuerza durante esta gestión el efecto positivo de la inmunización contra el Covid-19, hizo que las principales economías del mundo se reactiven y demanden concentrados de minerales industriales impulsando sus precios y producción.

Así, de acuerdo con un informe de la Fundación Milenio, en 2020, los precios de los metales cayeron en la mayoría de los casos, especialmente metales de uso industrial como el estaño (-9,2% de caída), plomo (-8,9%) y zinc (-12,3%). Contrariamente, los precios de los metales preciosos tendieron a aumentar, como el oro (26,9%) y plata (25,4%).

La caída en los valores de los metales industriales se explica por la contracción económica mundial, que se tradujo en una menor demanda de minerales. En cambio, el aumento en los precios de los metales preciosos procede de la mayor demanda que siempre se genera por este tipo de metales en periodos de crisis (los inversionistas financieros buscan proteger sus portafolios en metales preciosos, ante potenciales pérdidas en coyunturas de alta volatilidad, como la ocurrida en 2020).

Contrariamente, en el periodo enero-abril de 2021, debido a la recuperación de la economía mundial, los precios de los metales industriales tendieron a recuperarse fuertemente con incrementos en los precios del estaño del 54,4%, cobre (50,5%), plomo (9,3%) y zinc (30,4%). Lo valores de los metales preciosos siguieron esta misma tendencia: la plata, con un 55,6% de aumento, y el oro, con el 14%.



¿Y los minerales del oriente?

Alfredo Zaconeta, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) hace notar que actualmente en regiones como Santa Cruz, Beni y Pando la actividad de la minería a gran escala se reduce al oro, y que, en el caso particular de Santa Cruz a la plata, hierro, amatista y ametrino, por los cuales el pago de regalías es ínfimo, debido a que sus precios y los volúmenes de producción no son importantes.

Zaconeta sostuvo que los potenciales del níquel, berilio, columbita, baritina, uranio, torio y tantalita siguen sin traer beneficios para las economías y el desarrollo de la región del oriente y del país.

El experto considera que para lograr un aprovechamiento de los buenos precios, pleno para el Estado, se debe invertir en trabajos serios a cargo de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y del Servicio Geológico y Minero (Sergeomin), que ayuden a completar lo ya avanzado.

“Para esto se necesita de visión y planificación estratégica, acompañada de un buen presupuesto económico. También es importante separar los intereses político-partidarios para que a partir de los resultados se piense en una diversificación de nuestra minería que permita pasar a su industrialización”, precisó Zaconeta.

A su vez, José Padilla, exsecretario de Hidrocarburos y Minas de la Gobernación de Santa Cruz y experto en temas mineros, señaló que para desarrollar una minería más agresiva en Bolivia es necesario modificar la actual Ley de Minería que no permite hacer grandes inversiones -que son necesarias para diversificar la producción de minerales- y no solo apostar por los tradicionales.

Padilla puntualizó que el Precámbrico es el futuro del país, pues tiene minerales de gran valor y un importante mercado internacional, pero remarcó que para que esto tenga un impacto positivo en el país se debe cambiar la actual norma y, al mismo tiempo, desarrollar las fundiciones y alecciones, en especial si se logra acero con Mutún, aspecto que, a su criterio, generaría mayores divisas y una mejor participación en los mercados internacionales.


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