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El presidente electo, Luis Arce Catacora, sostuvo que las arcas del país no tienen plata, por lo que prevé la reducción de ministerios para generar algún ahorro al Estado y hacer frente a la crisis económica que calificó de complicada.

Sin embargo, para los analistas consultados por EL DEBER, Arce no hace otra cosa que encontrar un país con un fuerte déficit fiscal que ronda el 8% generado a partir de 2015, justo cuando él era ministro de Economía  durante el Gobierno de Evo Morales, situación que se profundizó con la crisis sanitaria que afectó al mundo.

Jaime Dunn, Germán Molina y Waldo López, analistas económicos, coincidieron al indicar que esta situación de pocos ingresos y mayores gastos se fue gestando hace cinco años cuando el Gobierno central, apoyado en los buenos precios de las materias primas, aumentó de forma descomunal el gasto público, mientras los ingresos iban cayendo.

Dunn sostuvo que, cuando Arce dice que va a reducir la cantidad de ministerios, va por el camino correcto, aunque remarcó que eso debería haberlo hecho hace cinco años cuando se le alertó el aumento del déficit fiscal.

El analista precisó que los ingresos del Estado, en 2014, representaban un 51% del Producto Interno Bruto (PIB), que actualmente está por los $us 40.000 millones. Mientras que en 2019 los ingresos solo fueron de un 38% respecto al PIB.

En cuanto a los gastos del Estado, Dunn remarcó que, en 2014, era de un 55% respecto del PIB y en 2019 se ubicó en un 49% en relación al PIB.

“Como se puede observar los gastos son superiores a los ingresos y eso no es algo reciente. Más aún cuando en la conformación del déficit fiscal un 3,5% corresponde a las empresas públicas, un 1,1% a la ABC y el resto al Gobierno central”, observó Dunn, que remarcó que en las gobernaciones el déficit fiscal es de un 0,12% y en los municipios, un 0,35%.

Para López, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, Arce hereda una situación económica provocada por su propio partido, si bien la crisis sanitaria la aceleró, no se puede argumentar que estos once meses son los principales responsables del actual déficit fiscal.

López indicó que la única manera de superar esta situación es recurrir el crédito externo y  aumentar la producción, reduciendo la informalidad y buscando más recursos a partir de los impuestos.

En cuanto a la reducción de los ministerios, López considera que se debe ser cauto y no recurrir a una masacre blanca, pues eso va a aumentar el desempleo y lo que en este momento lo que se necesita -según su criterio- es que haya la mayor cantidad de personas con capacidad de gasto para aumentar la demanda agregada.

Molina sostuvo que se debe actuar con pinzas si se busca reducir la cantidad de los ministerios, pues hay algunos como el de Salud que debido a la coyuntura debe ser potenciado, mientras que el resto del Poder Ejecutivo debe adecuarse al momento económico que vive el país y requiere una reducción en el gasto corriente (viáticos, viajes, publicidad y salarios).

Sobre el tema de los salarios, Dunn precisó que este significa un fuerte gasto corriente, pues por la actual planilla de trabajadores públicos, que suman unos 600.000, el Estado debe pagar mensualmente alrededor de $us 350 millones.

Al respecto, Branko Marinkovic, ministro de Economía, señaló que el Estado se debería reducir por lo menos en un 30%, y eso pasa por disminuir las empresas públicas deficitarias.