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El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, anunció este domingo que se instalará un sistema para monitorear el funcionamiento de la Planta de Amoniaco y Urea (PAU). La medida se toma ante las denuncias de continuas paralizaciones del complejo. 

También cuestionó las observaciones de expertos y notas periodísticas referidas al sueldo que paga la empresa estatal al personal extranjero que maneja la industria, a las que calificó de ataques.

Estas afirmaciones fueron realizadas en el programa Las 7 en las 7, de Bolivia TV. Ante los micrófonos de los comunicadores del Gobierno, el funcionario realizó un descargo por las notas de prensa y cuestionamientos realizados al manejo del complejo petroquímico al que calificó de ser un icono del proceso de cambio.

Es evidente que hay una campaña contra la planta de urea porque es la representación de la nacionalización de los hidrocarburos”, dijo el ejecutivo.

Nuevos sistema de control

Sobre las denuncias de continuas paralizaciones dijo que se aplicará un sistema de monitoreo con cámaras que realicen una transmisión al vivo para que todos puedan verificar el funcionamiento del complejo petroquímico.

Indicó que probablemente se pasarán fallas debido a las secuelas que dejó su paralización durante el Gobierno de transición que, según el ejecutivo, dejó abandonada a la industria.

“Vamos a instalar cámaras y vamos dejar de especular si la planta está operando o no”, señaló Dorgathen.

Salarios                                                             

Dorgathen también se refirió a los cuestionamientos sobre el salario que gana el personal extranjero. Confirmó que los especialistas foráneos ganan $us 35.000 mensuales, cifra que está dentro de los estándares internacionales.

Necesitamos traer personal extranjero que en otro lugar en el mundo van a tener estos salarios. Si lo queremos tener en Bolivia, debemos pagar esto”, señaló.

Confirmó que el presupuesto para los costos de operación llega a los $us 44,3 millones y que, con los actuales niveles de ventas pueden ser cubiertos en tres meses de producción.

Para el 2022 dijo que la planta producirá $us 300 millones y que, para lograr esta monto, “se necesita personal altamente calificado”, como el que contrató YPFB.

“Es gente que tiene 30 años de experiencia, que ha trabajado toda su vida en eso. Si queremos llevar adelante la industrialización, debemos seguir este camino”, dijo.

No obstante, aseguró que en el futuro habrá más profesionales nacionales cuando se construya una segunda planta, que prevé construir la estatal ante la alta demanda del fertilizante.  

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