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Desde principios de 2020 los medios del vecino país informan sobre la salida constante y gradual de diversas marcas mundialmente reconocidas o sobre la reducción de sus activos en el vecino país debido, según los economistas argentinos, al encarecimiento del dólar, a la caída en la demanda del mercado interno y al impacto del coronavirus que profundizó la inestabilidad económica del vecino país.

Sin embargo, un documento elaborado por el Ministerio de Desarrollo Productivo, del Gobierno de Alberto Fernández, señala que la salida de compañías internacionales se produjo entre el 2015 y el 2019.

Es decir, durante el anterior Gobierno de Mauricio Macri, cuando para la actual gestión, producto de equivocadas políticas macroeconómicas y nulas políticas productivas, Argentina sufrió tres años de recesión sin que mediara pandemia alguna.

A diferencia de este escenario, el informe de Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, observó que en la actualidad se pone en la misma bolsa a empresas que efectivamente anunciaron su salida con las que buscan un socio local o abandonaron su operatoria en Latinoamérica.

En dicho informe, Kulfas adelanta que distintas multinacionales del sector automotriz, alimentos, minería y energía anunciaron inversión para lo que queda del año y el próximo por un valor global, aunque no definitivo, de $us 5.200 millones.

Las que hicieron las maletas

La alimenticia Danone, el 19 de octubre puso en revisión sus activos en Argentina. Lo que podría significar una reducción de la presencia de la multinacional francesa en el país, donde tiene alrededor de 5.000 empleados.

La decisión de la multinacional repercute más que nada en las operaciones de yogures y agua mineral de Danone Argentina.

En el caso del primer sector, en los últimos cinco años se derrumbó un 50% haciendo casi inviable la operación, mientras que la producción y venta de aguas minerales sufrió una similar caída.

El mes pasado, la app de delivery Glovo, que nació en Barcelona, informó que también arma las maletas y se retira del país. La decisión llegó muy poco después de conocidas las nuevas restricciones al dólar impuestas por el Gobierno nacional.

Glovo, en Argentina comenzó a funcionar a principios de 2018. Hasta este anuncio, operaba en ocho ciudades: Capital Federal, Buenos Aires (GBA Norte, GBA Oeste, GBA Sur, La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca), Santa Fe (Rosario y Santa Fe), Córdoba, Mendoza, Neuquén y Salta.

A su vez, la cadena estadounidense de supermercados Walmart le puso fecha a su retirada de la Argentina, pues antes de fin de año tratará de cerrar la venta de su operación local (92 sucursales, tres centros de producción y 8.500 empleados) a uno de los tres grupos empresarios interesados que son Francisco De Narváez, Inverlat -la dueña de Havanna- y un consorcio en el que destacan el empresario logístico Óscar Andreani y el fondo Carval.

Otro que deja el vecino país es el grupo chileno Falabella, una tienda de artículos para el hogar, que desde 1990 opera y que cuenta con más de 20 sucursales.

Desde la compañía explicaron de forma escueta que están buscando un socio estratégico.

Según Clarín, en este lote hay aerolíneas (Latam, Norwegian, Qatar, AirNew Zealand y Emirates), autopartistas (Axalta, Basf, PPG y Saint Gobain Sekurit), textiles (Nike), farmacéuticas (Hepatalgina, Gerresheimer y Pierre Fabre) y energéticas (Raizen Gas).

En cuanto a las aerolíneas, el golpe más fuerte tuvo lugar en junio cuando la línea aérea chilena Latam informó que dejaba de prestar servicios de cabotaje en Argentina.

Vía un comunicado, la empresa dio cuenta de un cese de operaciones por tiempo indeterminado, a tiempo de señalar que la medida obedecía a que, con las actuales condiciones de la industria local, agravadas por la pandemia, no se visualiza la viabilidad de un proyecto sustentable.

Mucho antes, en abril, Air New Zealand se fue de Argentina de forma definitiva tras cinco años de operaciones ininterrumpidas. En agosto fue el turno de las líneas aéreas de Oriente Medio Qatar Airways y Emirates Airlines, que confirmaron el final de la ruta Dubái-Buenos Aires.

Mientras que el año pasado, a días de la asunción de Fernández, la ‘low cost’ noruega Norwegian también dejó el mercado argentino y vendió su operación domestica a la compañía JetSmart.

En este contexto, Marcelo Elizondo, de la consultora DNI, le explicó a Clarín que hay cuatro formatos básicos: el cierre definitivo, vender la operación (la empresa pasa a manos de otro), la fusión (se vende una parte a un socio local) y la reducción del negocio.

El experto, de todos modos, dice que el problema no es de ahora y viene de lejos. En los últimos 10 años, la inversión directa extranjera aumentó un 82% a nivel mundial, promedio, mientras que en la Argentina cayó en 18%.

Y esta situación se debe, según Patricio Rotman, director de Finanzas & Gestión, especialista en fusiones y adquisiciones de empresas, a que Argentina no ofrece las condiciones mínimas para atraer inversores serios, ya que las constantes fluctuaciones de la cotización del dólar, que llegó a los 195 pesos por unidad de la moneda estadounidense, generan una menor demanda interna que impacta en la rentabilidad de las empresas y una lenta recuperación del Producto Interno Bruto (PIB), que no conforman el mejor de los escenarios para seducir a los que optan por marcharse o reducir sus inversiones.

La mirada del Gobierno

Kulfas responsabiliza a la pandemia del Covid-19 por la caída de la facturación de todas estas multinacionales que dejan el país o reducen su operación, pero a su vez hace un repaso de las futuras inversiones que se van a concretar entre 2020 y 2021.

El repaso se inicia con la alemana Volkswagen, que anunció la fabricación de una nueva caja de transmisión MQ 281 (de seis velocidades), con una inversión de $us 150 millones. El segundo ejemplo es la japonesa Nissan, que invertirá $us 130 millones en el periodo 2020-2021 para comenzar una nueva línea de producción de la pick up Frontier.

A su vez, Groupe PSA realizó una inversión de $us 320 millones en el nuevo Peugeot 208 y la nueva plataforma global multienergética (CMP), que permite fabricar vehículos con propulsión 100% eléctricos.

El Informe de Desarrollo Productivo también hace mención a inversiones en el sector de los combustibles, como la indicada en octubre por la refinería de origen brasileño Raízen, pues la licenciataria de Shell anunció una inversión por $us 715 millones en los próximos tres años, lo que implicará 4.000 nuevos puestos de trabajo.

A estos ejemplos, el Gobierno le suma la decisión del grupo chileno CCU de destinar $us 53,5 millones en su planta de Luján para duplicar su capacidad productiva en el mediano plazo, y generar 540 empleos directos e indirectos.

En el mismo sector, Quilmes informó un plan de inversiones por $us 59,2 millones para producción local de marcas internacionales de cerveza (Corona, Goose, Island, Michelob, Ultra), con vistas a sustituir importaciones y aumentar exportaciones.

En el sector de las motos, el Grupo Simpa anunció una inversión de $us 8,7 millones.

Mientras que en el área minera, se menciona a la canadiense Barrick Gold con inversiones por $us 600 millones y a la también canadiense minera Lundin con inversiones por $us 3.000 millones para un proyecto de cobre, oro y plata en San Juan.

Newsan invirtió $us 10 millones y aspira a fabricar 100.000 lavarropas LG por año. En alimentación se destaca Unilever, con un plan de inversiones para 2020 por $us 110 millones. En indumentaria Puma perfila una inversión para 2021 por $us 4,7 millones. Tetrapak (cartón) y Serranos (colchones) anunciaron en octubre inversiones adicionales por otros $us 11 millones.

Al respecto, Kulfas remarcó que los empresarios argentinos del área textil, indumentaria y calzados, el 29 de octubre presentaron un plan de inversiones para 2020-2021 por un valor de $us 350 millones.

El Informe de Desarrollo Productivo cierra con una amplia lista de empresas que anunciaron planes de negocios durante este año y el siguiente por alrededor de $us 300 millones más.

A decir de Héctor Piñeiro, analista económico, dicho informe es una bocanada de oxígeno que su país necesita, pero considera que concretarlo depende de que las actuales autoridades logren estabilizar los indicadores macroeconómicos, especialmente el tipo de cambio, para que los inversionistas tengan un margen mínimo de certidumbre.