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Carlos Quinquiví, corresponsal

Luego de una inspección realizada a la terminal aérea, autoridades nacionales de Transporte Aéreo dependiente del Ministerio de Obras Públicas y de Aasana, dieron luz verde para que, desde este viernes, empiece a operar el aeródromo internacional de San Ignacio de Velasco.

La moderna terminal que costó 30 millones de dólares fue inaugurada el 2018 pero permanecía cerrada. Desde hoy podrán aterrizar avionetas y en el futuro inmediato, vuelos nacionales de líneas comerciales que promocionen el turismo y desarrollo económico y social, dijo Ruddy Dorado, alcalde de San Ignacio, quien señaló que hace diez días hizo el pedido de habilitar el aeropuerto y las autoridades del Gobierno nacional autorizaron su funcionamiento.

"Estamos contentos porque se ha superado un problema, los dos aeropuertos de San Ignacio, tanto el antiguo como el nuevo estaban cerrados en plena pandemia del coronavirus, destacó Dorado.

Los encargados de la inspección fueron el coronel Sandro Zapata, director general de transporte aéreo y Bruno Sánchez, jefe de Navegación Aérea de Aasana. "Hemos inspeccionado las instalaciones y autorizado que el aeropuerto empiece a operar desde la fecha, ya que se encuentra en buenas condiciones", dijo Zapata.

 Sánchez confirmó también las condiciones de operabilidad de la nueva terminal aérea ignaciana.

Todos los trabajadores del antiguo aeropuerto de San Ignacio se trasladaron a  la terminal internacional mientras personal del ejército realiza trabajos de limpieza del nuevo aeropuerto ubicado a 12 kilómetros de la capital velasquina.

Por su parte Natasha Castedo, concejal de San Ignacio de Velasco, detalló que son alrededor de 300 personas asentadas irregularmente en un terreno adyacente al aeropuerto y que es de propiedad municipal en una superficie 314.825.97 metros cuadrados. Por Ley está declarado para “uso de equipamiento” y no puede ser urbanizado. 

La DGAC suspendió las operaciones en el aeropuerto ante el avasallamiento cerca del eje de pista y a lo largo de los 1.200 metros de la misma, que ponían en riesgo las operaciones aéreas. Durante la inspección se constató la construcción de viviendas a escasos metros del eje de la pista.

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