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A horas de logrado el acuerdo entre el Gobierno y los transportistas en donde se amplía por seis meses más el periodo de gracia para no pagar capital ni intereses de los créditos diferidos desde marzo de 2020, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), en un comunicado, hizo saber que rechaza dicho convenio que consideran un duro golpe al sistema financiero y que pone en peligro su estabilidad, dada la heterogeneidad de las entidades que lo componen.

Más temprano el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, aseguró que los seis meses de gracia para el pago de créditos bancarios no ponen en riesgo la liquidez de las entidades financieras.

En este sentido, el ministro sostuvo que en este momento hay la liquidez suficiente y hay mecanismos de inyección de recursos si algún banco tuviese algún tipo de restricción de liquidez.

Montenegro precisó que el sistema financiero nacional cuenta con $us 6.828 millones de activos líquidos al 28 de diciembre de 2020, lo que representa un 42,1% de los pasivos de corto plazo, similar al promedio que se maneja a nivel de la región, recursos, según su criterio, permiten a las entidades financieras cumplir con sus obligaciones operativas y financieras de corto plazo.

Sin embargo, desde Asoban hicieron notar que antes de este acuerdo, el Gobierno había señalado que cualquier medida que postergue el pago de los créditos más allá de lo planteado por la Autoridad de Supervisión y Fiscalización del Sistema Financiero (ASFI) en el Programa de Reprogramación y Refinanciamiento representaba una amenaza a la estabilidad del sistema financiero.

“La banca no entiende este súbito cambio de posición de las autoridades sectoriales, al acordar con el sector del transporte seis meses de gracia, sin pago de capital ni intereses, lo que representa prácticamente un diferimiento que se suma a los 10 meses del año pasado”, resalta el comunicado.

Para la entidad, que aglutina a los principales bancos del país, el reciente acuerdo logrado por los trasportistas genera un peligroso antecedente para la cultura de pagos, lo que prolongará la situación de falta de recursos líquidos en el sistema bancario y posterga aún más la capacidad del sector para apoyar a la reactivación económica. 

El país está atravesando por una crisis económica y sanitaria y con este diferimiento adicional, pone en riesgo la estabilidad del sistema financiero, lo que creará condiciones desfavorables para que las personas, emprendedores y empresas accedan a recursos para reencaminar sus actividades económicas, puntualizan desde Asoban.

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