La crisis provocada por los bloqueos ya no solo se mide en kilómetros de carreteras cerradas. También se refleja en habitaciones vacías, viajes suspendidos, restaurantes sin clientes y miles de empleos amenazados.
El Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folclore y Gastronomía informó este martes que entre el 5 de mayo y el 8 de junio los sectores de turismo y gastronomía acumularon pérdidas estimadas en 1.100 millones de bolivianos, mientras alrededor de 90.000 fuentes de empleo enfrentan un riesgo significativo debido a la paralización de actividades y la caída de la demanda.
La cifra resume el impacto de 39 días de conflictividad que comenzaron con bloqueos en la ruta a los Yungas y posteriormente se extendieron a La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca, afectando corredores estratégicos para el transporte, el comercio y el movimiento de visitantes.
Según la ministra Cinthya Yáñez, la situación provocó la paralización parcial o total de hoteles, restaurantes, transporte turístico, agencias de viaje, operadores, guías y servicios asociados, además de la cancelación masiva de reservas y actividades programadas.
Entre los eventos afectados figuran la Larga Noche de Museos, actividades vinculadas a la festividad del Gran Poder y el Salar Film Festival, un encuentro internacional de cine que debía realizarse por primera vez en Bolivia.
Restaurantes, cafeterías y emprendimientos también están contra las cuerdas
El golpe no se limita al turismo tradicional. La gastronomía, una de las actividades que más empleo genera en las ciudades bolivianas, también atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años.
La viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, señaló que la crisis afecta a mercados, puestos de comida, cafeterías, pastelerías, salteñerías, restaurantes y emprendimientos familiares que han tenido dificultades para conseguir insumos o incluso se vieron obligados a reducir operaciones y suspender temporalmente actividades.
"¿Cómo sostenemos el trabajo, el empleo y proyectos construidos durante años frente a circunstancias que superan nuestra capacidad individual de respuesta?", planteó la autoridad al describir la preocupación que se repite en distintos sectores productivos.
La viceministra advirtió que detrás de cada restaurante o emprendimiento gastronómico afectado existen familias, empleos, cadenas de proveedores y productores que también sufren las consecuencias de la paralización económica.
Para dimensionar la magnitud de la crisis, el Gobierno anunció la creación del Registro Nacional de Emprendimientos Afectados y la elaboración de un Informe Nacional de Supervivencia del Sector Gastronómico, herramientas destinadas a identificar establecimientos afectados, empleos comprometidos y riesgos prioritarios.
La imagen de Bolivia también se deteriora
Más allá de las pérdidas económicas, las autoridades reconocen un impacto más difícil de cuantificar: el daño a la reputación internacional del país.
"Se ha generado un deterioro de la percepción del país como destino turístico seguro y confiable", afirmó Yáñez durante la presentación del plan de emergencia.
La ministra sostuvo que los bloqueos incrementaron la incertidumbre respecto a la transitabilidad y seguridad de los desplazamientos, debilitando la confianza de visitantes, operadores turísticos y mercados emisores.
La afectación ocurre en un momento especialmente sensible para Bolivia, que en los últimos años ha intentado posicionarse internacionalmente a través de destinos como el Salar de Uyuni, la Amazonía, el lago Titicaca y diversos circuitos culturales y gastronómicos.
Créditos, alivio tributario y fondos de emergencia
Frente al escenario de crisis, el Gobierno presentó un Plan de Acciones de Emergencia estructurado en tres etapas: atención inmediata, recuperación económica y fortalecimiento estructural de largo plazo.
Entre las medidas ya activadas figura el acceso a los beneficios contemplados en el Decreto Supremo 5630, que permite la reprogramación y refinanciamiento de créditos para empresas y personas afectadas por bloqueos y conflictos sociales, incluyendo periodos de gracia de hasta seis meses.
El Gobierno también anunció gestiones para crear fondos de garantía destinados al turismo, la gastronomía y las actividades culturales, además de créditos específicos para capital operativo e inversión mediante coordinación con el Banco de Desarrollo Productivo (BDP).
A ello se suman propuestas de alivio tributario nacional y municipal, reducción de cargas impositivas y gestiones para facilitar la importación de equipamiento y tecnología que no se produce en Bolivia.
Más de medio millón de personas dependen del sector
El viceministro de Turismo, Andrés Aramayo, recordó que las actividades vinculadas al turismo, la gastronomía y los servicios asociados generan empleo para más de 500.000 personas en todo el país.
"Son sectores que enfrentan obligaciones financieras sin flujo de caja, sin ingresos y con un temor de un futuro incierto", afirmó la autoridad.
Como parte de la estrategia de reactivación, el Ejecutivo también prevé impulsar ferias, festivales y encuentros nacionales e internacionales para promover el turismo y la gastronomía boliviana. Entre ellos figuran el Encuentro Nacional del Cacao en Beni, el Festival Nacional de Gastronomía Miski en Cochabamba y eventos internacionales de promoción turística en Argentina, Chile y Brasil.
Las autoridades aseguran que el objetivo es evitar que una crisis coyuntural destruya capacidades productivas que tomaron años construir. Sin embargo, la recuperación dependerá en gran medida de que el país logre restablecer la normalidad en las carreteras y recuperar la confianza de viajeros, inversionistas y consumidores.