Los bloqueos y conflictos sociales que se prolongan desde hace 43 días en el país han provocado un severo impacto en la industria turística, con pérdidas que ya superan los 200 millones de dólares, una caída de hasta el 90% en las reservas y el cierre temporal de hoteles en distintas regiones, según alertó el presidente de la Cámara Hotelera, Jorge Vaca.
El representante del sector señaló que la crisis no afecta únicamente a las zonas donde se concentran las movilizaciones, sino a toda la cadena turística nacional debido al deterioro de la imagen internacional de Bolivia.
“La situación es crítica. No solo de la hotelería, sino del sector turístico en general. Estamos hablando de más de 200 millones de dólares en pérdidas y de una imagen país que estamos terminando de enterrar”, afirmó en entrevista con el programa ON- Otra Noche con Sissi, de EL DEBER.
Vaca explicó que los establecimientos hoteleros enfrentan niveles de ocupación históricamente bajos. En Santa Cruz, considerada la principal puerta de ingreso al país por el aeropuerto internacional de Viru Viru, la ocupación apenas alcanza el 20%.
“Estamos con un 90% de cancelaciones. Es imposible cubrir operaciones este mes en ninguno de los hoteles de Santa Cruz”, sostuvo.
La situación es aún más compleja en otras regiones. Según el dirigente empresarial, algunos hoteles de La Paz apenas alcanzan una ocupación del 5%, mientras que en Sucre ya se registró el cierre temporal de tres establecimientos y uno más suspendió operaciones en la sede de gobierno.
El presidente de la Cámara Hotelera advirtió que el impacto económico está obligando a los empresarios a adoptar medidas de emergencia para intentar sostener sus operaciones.
“Lo primero que haces es dar vacaciones temporales a tus colaboradores. Después vienen las desvinculaciones y, si la situación continúa, el cierre definitivo”, explicó.
El sector turístico genera alrededor de 300.000 empleos directos e indirectos en Bolivia, por lo que una paralización prolongada podría afectar a miles de familias.
“Cuando un hotel despide a un trabajador, detrás hay tres o cuatro personas más que dependen de ese ingreso. Además, existe toda una red de proveedores que también resulta perjudicada”, indicó.
Un sector que tardará meses en recuperarse
Vaca sostuvo que, incluso si los conflictos concluyeran en los próximos días, la recuperación del turismo no será inmediata.
A diferencia de otros sectores económicos, explicó, la actividad turística requiere tiempo para reconstruir la confianza de los visitantes nacionales y extranjeros.
“Nosotros necesitamos al menos seis meses para reactivar el sector. El turista extranjero no decide venir de un día para otro; primero necesita percibir que el país está pacificado y ofrece condiciones de seguridad”, manifestó.
Según el dirigente, las medidas anunciadas por el Gobierno, como la reprogramación de créditos, son positivas, pero insuficientes para enfrentar la magnitud de la crisis.
Ante el escenario actual, la Cámara Hotelera planteó la necesidad de aplicar medidas extraordinarias para evitar una ola de quiebras en el sector.
Entre las propuestas figuran incentivos tributarios temporales, reducción de costos en servicios básicos, flexibilización laboral y mejoras en la conectividad aérea.
“Necesitamos un plan de salvataje. Tal vez reducir impuestos del 13% a un 7 u 8% durante algunos años, revisar tarifas de luz y agua y aplicar políticas que permitan sostener el empleo”, señaló.
Asimismo, remarcó que la principal urgencia es restablecer la normalidad en el país para recuperar la confianza de los mercados turísticos.
“Lo primero es pacificar Bolivia. De nada sirve promocionar destinos si el país no ofrece condiciones para que el turista pueda desplazarse con tranquilidad”, afirmó.
Feriados sin movimiento económico
El dirigente recordó que uno de los pilares de la estrategia turística nacional había sido la implementación de feriados largos, una medida que proyectaba generar importantes ingresos para el sector.
Sin embargo, el reciente feriado nacional no logró dinamizar la economía debido a las restricciones de circulación y los bloqueos.
“Ese feriado debía mover alrededor de 40 millones de dólares y no generó prácticamente nada. El turismo receptivo no llega y el turismo interno no puede desplazarse”, lamentó.
Vaca agregó que Bolivia enfrenta ahora el desafío de reconstruir su imagen internacional y recuperar la confianza de los visitantes, una tarea que demandará coordinación entre el sector privado y el Estado una vez que concluya el conflicto social.