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Mientras en Bolivia, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, con datos del Índice Global de Actividad Económica (IGAE), destaca la expansión de la economía en un 8,7% hasta junio de la presente gestión, naciones vecinas logran tasas de crecimiento récord y, en muchos casos, por encima de la registrada por el país

Así, por ejemplo, citado en medios internacionales, el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia creció 17,6% en el segundo trimestre de 2021; de Perú, repuntó un 23%; y Chile, marcó un 20,1% un récord de la actividad económica hasta junio. Bolivia está por debajo de Argentina y Brasil, que registran un alza del 9,7%.

De acuerdo con Montenegro, el crecimiento de la actividad económica fue impulsado por el sector de la minería que se expandió un 52,4%, construcción (32,8%), transporte y almacenamiento (22,6%), hidrocarburos (14,8%), industria manufacturera (10,7%), electricidad, gas y agua (9,6%), comercio (9,1%), entre los más importantes. 

Relievó el incremento de la producción de minerales. Entre enero y junio de 2021, comparado con el mismo período de 2020, la producción de zinc registró un incremento de 51%, plomo 64%, estaño 59%, plata 67% y oro 63%.

Respecto al balance oficial de desempeño de la economía, a través de su cuenta de Facebook, el economista Gonzalo Chávez, reflexiona que en el año que el INE no publica datos sobre PIB, el Gobierno presenta una recuperación económica utilizando el IGAE 8,7% a junio de 2021, comparado con igual periodo de 2020. “El efecto rebote es fuerte, pero aún falta 4,2% para recuperar la caída del año pasado (-12,9%)”, remarcó.

“Para entender estos números imagínese la economía boliviana como un edificio de 50 pisos. En 2020, producto de la crisis, la pandemia y el mal gobierno de Añez caímos 13 pisos por debajo de la planta baja, quiere decir que ahora hemos subido casi 9 pisos desde el sótano, que a pesar del gran esfuerzo todavía estamos cuatro pisos por debajo del primer piso”, anotó Chávez.

A juzgar por el economista, la recuperación es también heterogénea, concretada en recursos naturales (minería e hidrocarburos) y servicios (construcción y transporte). Empero, destacó la recuperación del empleo, se bajó a 6,2%. “Habrá que ver cuánto de esto corresponde al sector informal y formal”, infirió Chávez.

Para el presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz y director del Instituto Cruceño de Estadística (ICE), Juan Pablo Suárez, los números son lógicos. “Para calcular el crecimiento del primer semestre se compara con el similar periodo de 2020, es decir, la relatividad se hace con la época en que estábamos confinados y la economía decrecía”, manifestó.

En realidad, en criterio de Suárez, las cifras están de acuerdo a la metodología estándar, “es muy difícil que un político en gobierno de turno vaya a explicar el ‘trasfondo’ de esos números a la población”, puntualizó.

En opinión del economista José Gabriel Espinoza, llama mucho la atención que el ministro de Economía siga haciendo presentaciones de datos oficiales que no han sido presentados en la instancia que corresponde (INE), que no ha actualizado el IGAE desde noviembre de 2020 y que es la organización llamada por ley a recolectar y publicar los datos. El hecho de que no lo haga genera susceptibilidad y, sobre todo, un incumplimiento de funciones que a esta altura es muy llamativo.

En líneas generales, dijo que el INE no ha actualizados la información que dejó el Gobierno de transición, por lo menos en términos macroeconómicos.  “Lo ha estado haciendo el Ministro a partir de presentaciones públicas con PowerPoint, pero esto no es suficiente. El ministro está tratando de fijar o posicionar una narrativa de crecimiento económico, pero lamentablemente las cifras que publica, hoy por hoy, en términos legales no son oficiales ya que el organismo que publica las cifras oficiales (INE) no lo está haciendo”, observó.

El economista reflexionó sobre la satisfacción del Gobierno de alcanzar una tasa de crecimiento de 8,7%, impulsada por una fuerte reactivación de la minería, lo que está vinculado a la subida ‘muy fuerte’ de los precios externos de los minerales. “El principal impulsor del crecimiento no han sido las políticas económicas implementadas por el Gobierno, sino que, de nuevo, tenemos una situación de dependencia de factores externos, lo que es sensible y muy preocupante”, sostuvo Espinoza. 

Si comparamos el crecimiento de Bolivia, al mismo periodo, con los observados en otras economías de la región, el desempeño es muy malo. Tan solo Argentina y Brasil, dos economías más grandes que, en el caso de Bolivia, han crecido por encima del 9,7%. Chile y Perú, por encima del 20%”, puntualizó Espinoza.

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