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La fila de camiones se hace interminable. En cada metro hay reclamos, hay historias y, sobre todo, hay bronca. Un millar de transportistas bolivianos están varados en la frontera con Chile por el paro de funcionarios aduaneros del vecino país. 


Cada chofer tiene su queja, su propuesta, pero todos coinciden en algo: quieren apoyo del Gobierno no solo por esta coyuntura sino a proyección. Mejorar vías alternativas para llegar a suelo chileno y, de una vez, ingresar al puerto de Ilo, en Perú. 
Ayer, el Ejecutivo expresó su “enérgico” reclamo a La Moneda y exigió solucionar el problema rápidamente. 


Marco Rojas hace 25 años que recorre las vías que van a Chile. Sufre discriminación por parte de funcionarios chilenos. El chofer pidió a las autoridades que lleguen al punto de bloqueo para que se reúnan con los transportistas, ya que los dirigentes tienen otra visión. 
"Aplicando solo dos cosas podemos terminar con este abuso. Asfaltar la vía El Alto-Charaña y, sobre todo, de una vez migrar el comercio a Ilo (Perú). Ese puerto está funcionando y el trato del peruano es mucho mejor", reclamó Rojas. 


Funcionarios de la Aduana de Chile instalaron una huelga de hambre y ya son cinco días que los transportistas bolivianos están varados en la frontera. Aún así, cada hora logran pasar cinco motorizados, ya que existe un mínimo de esfuerzo laboral. Al día no pasan más de 60 camiones. 
Las filas, en ambos lados, son interminables y llegan a más de un millar de vehículos varados. 
Según la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), este bloqueo daña la economía boliviana logrando pérdidas diarias de 11 millones de dólares. Este sector exigió al Gobierno denunciar a Chile ante organismos internacionales por los reiterados bloqueos. 


Ayer, la Cancillería de Bolivia remitió a su par chilena su "enérgico" reclamo por la dejadez para solucionar este conflicto en su territorio. Exigió una pronta solución, ya que la economía boliviana se ve afectada. "Los transportistas bolivianos y sus acompañantes (...) están sufriendo extremas condiciones climatológicas, dificultad para acceder a alimentos, agua y servicios sanitarios", reclamó, en un comunicado, la institución.


Y es así. Santos Pérez no aguanta más. Sufre un resfrío crónico debido a las bajas temperaturas en el sector, que en madrugada llega a 10 grados bajo cero. El chofer relató que por las noches tienen que encender el motor del vehículo cada dos horas, caso contrario, se congela. 

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