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Un cúmulo de factores adversos en la molienda cañera 2021, entre otros, climatológicos (extrema sequía y registro de heladas) e incertidumbre por falta de planificación e incumplimiento de contrato de compra de etanol por parte de la estatal YPFB, jugaron en contra e incidieron en la merma de producción de azúcar.

Sin contar la producción del ingenio azucarero Bermejo, de Tarija, y de la estatal Empresa Azucarera San Buenaventura (Easba), en el norte de La Paz, las cinco agroindustrias azucareras que operan en Santa Cruz (Guabirá, Unagro, Aguaí, San Aurelio y La Bélgica), con datos preliminares a los que tuvo acceso EL DEBER al 15 de octubre (Guabirá y Aguaí no cerraron zafra), lograron refinar más de 9,8 millones de quintales de azúcar, versus los 11,1 millones procesado en 2020, año de la irrupción de la pandemia de Covid-19.

En mayo de este año, al inicio de la zafra cañera, los actores primarios de la cadena productiva (cañeros) e industriales proyectaron una producción de 11,5 millones de quintales de azúcar. Dedujeron un excedente exportable de 3 millones de quintales, descontando los 9 millones de quintales para cubrir el consumo interno.

El recuento estadístico desglosa que, hasta la segunda quincena del presente mes, la corporación Unagro refinó más de 2,8 millones de quintales de azúcar; San Aurelio y Guabirá, más de 2,2 millones; Aguaí, más de 1,1 millones; y La Bélgica, más de 792.000 quintales.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), desde enero hasta agosto de la presente gestión, desde Bolivia se exportaron 90.838,1 toneladas de azúcar por un valor de $us 33,8 millones.


Resultados agridulces

Para el presidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), Óscar Alberto Arnez, el balance de desempeño productivo de la zafra 2021 deja resultados aceptables en cuanto a producción de azúcar -según él más de 10 millones de quintales- que permiten cubrir y garantizar el consuno nacional. Es más, cree que con la producción de Bermejo y la estatal Easba (más de 500.000 quintales) habrá un excedente exportable, aunque no en los volúmenes iniciales proyectados.

Sobre el programa etanol, expresó que el retiro de 110 millones de litros comprometidos por YPFB hasta diciembre marcha acorde a la programación definida. No obstante, hizo notar que la falta de planificación de la estatal petrolera e incertidumbre de firma de contrato para 2022 condiciona la expansión de la frontera agrícola cañera.

Otros actores de la cadena productiva infieren que el incumplimiento por parte del Estado, a través de su principal empresa YPFB con el proyecto etanol, está provocando un desánimo generalizado, fundamentalmente en el sector agrícola cañero. Tal es así -aseguran- que existen productores que ‘volcaron’ el cultivo de la caña de azúcar en búsqueda de otros cultivos más rentables (soya).

El presidente de la Asociación de Cañeros (Asocaña), Ricardo Antelo, espera que el Gobierno acompañe con medidas y políticas de Estado que incentiven la producción y la búsqueda de mercados internacionales para colocar su oferta productiva.

Programación en curso

EL DEBER envió el martes consultas a la estatal petrolera al respecto, pero hasta el viernes (día de cierre de la nota) no se tuvo ninguna respuesta. No obstante, en agosto, según el presidente de YPFB, Wilson Zelaya, se acordó que, desde septiembre, la compra de este carburante se incremente de 7,5 a 12,5 millones de litros de etanol por mes. “Hasta fin de año vamos a llegar a los 100 millones”, refirió.


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