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En 30 años el porcentaje de la población adulto mayor se duplicará en América Latina y en Bolivia, lo que puede poner en riesgo los sistemas de pensiones y de salud, al disminuir la cantidad de aportantes frente a los rentistas. Ésta fue una de las principales preocupaciones expresadas durante la presentación en línea de un estudio de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

El documento demuestra que, en dicho periodo, más de un cuarto de la población boliviana tendrá 65 años, lo que generará mayor presión sobre la sostenibilidad de estos sistemas. De acuerdo a datos de la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS), a abril del presente año 2,45 millones de asegurados figuran en el Sistema Integral de Pensiones, frente a 211.000 rentistas, que junto a los de la Renta Dignidad suman 1,07 millones.

Fernando Álvarez, Economista Senior de CAF, indicó que el estudio se enfoca en el adulto mayor, dado que los países latinoamericanos gastan alrededor del 4% de su PIB en pensiones y un monto similar en salud. “Se espera que, solo por el proceso de envejecimiento, estos gastos crezcan en tres puntos porcentuales del PIB”, señaló, mientras que, en el caso de Bolivia, la situación se puede complicar, ya que alrededor del 80% de su fuerza de trabajo está en una situación de informalidad y el sistema jubila incluso a los que no aportan.

Álvarez precisó que se deben considerar reformas en este sentido y, para avanzar, “es necesaria mucha capacidad del Estado”.

Por su parte, Patricia Mirabal, directora General de Pensiones, del Viceministerio de Pensiones, destacó que la rentabilidad del sistema de pensiones boliviano repuntó hacia un 5,06% en el presente año y que la Renta Dignidad (un sistema en el que no aporta el beneficiario), cuesta alrededor del 1% del PIB y es financiada con el 30% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos.

En tanto, Alberto Bonadona, Investigador del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Católica Boliviana, aseveró que el sistema boliviano de pensiones es un híbrido, ya que el empleador y el empleado aportan al Fondo Solidario, un sistema de reparto en el cual no participa el Estado, porque es un fondo pagado por privados.

Al mismo tiempo indicó que uno de los retos está en fortalecer la Renta Dignidad a través del uso del mercado de capitales. “Se requiere impulsarlo con profesionales en finanzas que lo administren eficientemente y de forma transparente. Esto significa un refuerzo de todo el sistema de pensiones, que debe buscar la equidad”, subrayó.


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