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Santa Cruz, la región que produce el 80% de los alimentos que se consumen en Bolivia, tiene 23 municipios de alto riesgo por Covid-19. La mayoría son municipios productivos que están en la zona norte, este y valles. La situación pone de manifiesto diferentes miradas entre los productores, y mientras la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) considera que no hay riesgo de escasez de alimentos, en los valles cruceños advierten que las restricciones atentan contra la siembra de frutas, verduras y hortalizas.

Edilberto Osinaga, gerente general de la CAO, dijo que se estuvo coordinando y dialogando con la gente para que todo el mundo trabaje en función de la ley y que los camiones circulen, aunque reconoce que en algunas zonas productivas hay dificultades.

Los productores esperan que no se corte la cadena de abastecimiento, debido a que es una situación delicada y el confinamiento dificulta varias tareas. Y la CAO dice ser consciente de que en los valles hay dificultades para evitar que la producción se malogre.

"Si seguimos produciendo, no hay riesgo de desabastecimiento. Hicimos pronunciamientos para que reflexionemos, para que no se rompa la cadena productiva, no solo no abastecer ahora, sino que en el futuro no haya aprovisionamiento", explicó. 

Consultado sobre las medidas de bioseguridad que se aplican en el campo, Osinaga dijo que hicieron llegar una propuesta de protocolo de bioseguridad al Gobierno como iniciativa propia, porque en gran parte de la actividad se aplican este tipo de sistemas. 

El primer sector fue la Confederación de Ganaderos de Bolivia (Congabol) a escala nacional para el traslado de animales y luego la mayoría.

En las próximas semanas inicia la zafra cañera en el norte cruceño, el gerente de la CAO, indicó que se toman las medidas anticipadas para llevar adelante la cosecha sin interrupciones.

Mientras tanto, los pequeños productores afirman que están entre los sectores económicos más golpeados por la pandemia. El dirigente de la Cámara de Pequeños Productores del Oriente, Isidoro Barrientos, sostuvo que hasta la fecha desconocen los precios que recibirán por su producción, situación que responde al mercado internacional, que ha sido afectado por la caída de la demanda.

"Las zonas productivas son de alto riesgo y esto afecta. No hay movimiento económico y no hay trabajo. La situación es complicada por las deudas, la sequía y la siembra tardía", sostuvo.

Barrientos cree que será difícil recuperar las pérdidas económicas que genera el Covid-19. "Si no trabajamos, ¿quién nos dará de comer?. Las casas comerciales ya están empezando a cobrar, y en junio debemos pagar los créditos a la banca", agregó.

Hay preocupación en los valles

Los productores de los valles cruceños están preocupados porque cada vez es más difícil vender sus frutas, hortalizas y verduras, lo que no les permite contar con los recursos que garanticen la compra de semillas para la próxima siembra.

Iver Miranda, presidente de la Asociación de Horticultores y Fruticultores de Santa Cruz (Asohfrut), dijo que no pueden ingresar al mercado Abasto con los productos de los valles cruceños, y por ello, tienen dificultades para vender. 

Así, considera que se corre el riesgo de que haya escasez de alimentos en los próximos meses porque no están vendiendo los volúmenes necesarios ni al precio que cubra el costo de producción. "Cuesta recuperar el capital para la nueva siembra", expresó.