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Son las 7:00 y Lihetzer Zenteno acelera su paso para iniciar la operación en ‘Granos de Sol’, una firma del sector de alimentos, vigente desde hace cinco años y que ha sufrido las consecuencias del freno en seco del Covid-19. El primer trimestre de 2021 no muestra un panorama alentador; por la falta de producción, tuvo que reducir los horarios de trabajo de su mano de obra y por las tardes debe acudir al restaurante de un familiar para trabajar y así poder cubrir sus gastos con las ventas del día.

La situación tiene una similitud con los 20.000 emprendedores y artesanos aglutinados en la Coordinadora de la Micro y Pequeña Empresa (Cormype), entidad donde Zenteno es la presidenta nacional. Observa un nulo alcance de las políticas de reactivación económica del Gobierno central. No hay un estímulo visible en la demanda y eso reduce la oferta de los productores.

Mientras tanto, desde el Estado socializan una reactivación que impulsa grandes proyectos (cinco en total) y también están a punto de iniciar un juicio de responsabilidades contra el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez por sus medidas económicas, según declaraciones del propio Andrónico Rodríguez, presidente del Senado.

Es más, los microempresarios lamentan que ni siquiera se han puesto en contacto con ellos, solo llegó una notificación del sistema financiero, donde se confirma lo expuesto en los medios sobre la ampliación del beneficio del tema crediticio si reprograman o refinancian sus créditos.

Los fideicomisos para la ‘Reactivación y Desarrollo de la Industria Nacional: Programa Sí-Bolivia’ no alcanzan a Cormype, pese a que al 29 de marzo ya habían inyectado Bs 41 millones, pero solo alcanzó a 380 productores, según datos del Ministerio de Economía, cuando en el país hay cerca de 800.000 unidades productivas y de negocios.

Este 31 de marzo cierra el primer trimestre de 2021 y, en otro frente, los vendedores de los mercados tampoco ven rastros de mejora. A los “ambulantes de siempre” se suman los desempleados y los que, ante la ausencia de dinero, venden sus propias pertenencias.

El único vistazo fue el Bono contra el Hambre, recurso que solo alcanzó “para cubrir gastos de 2020”. Delia Agudo, dirigente de la Asociación 8 de Marzo (integrada por comerciantes ambulantes), señala que cada día hay más personas que llegan a la zona de los cachivacheros en el mercado Los Pozos. "Se siente un 'golpe' en el bolsillo de la gente".

Poner el hombro, no basta

“En el caso boliviano, la crisis del coronavirus se constituye igualmente en una ventana de oportunidad para revisar y evaluar las prioridades de desarrollo, que consideren aspectos de orden económico, social, ambiental e institucional”, había señalado en 2020 el ahora presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Edwin Rojas, en el informe Estrategias de salida a la crisis del Covid-19: consideraciones sobre el caso boliviano.

El problema se acentúa con los factores internos que explican el débil crecimiento económico de los últimos meses, con un desempeño negativo del sector de los no renovables (petróleo y minería), que por la incidencia que tienen en la conformación del PIB aminoraron el crecimiento, el cual, después de los ajustes del Gobierno, proyecta un crecimiento del 4,4%, según el propio BCB.

A esto se suman dos elementos que son advertidos por el economista Pablo Mendieta, del Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) -dependiente de Cainco-. Y es que llama la atención en el cierre del primer trimestre del año la ausencia de información estadística oficial sobre el desempeño de la actividad económica, lo cual hace que no se tenga una idea cabal que pueda guiar las decisiones de política pública como también de estrategia empresarial.

Actualmente, los indicadores de movilidad de Google revelan que en el primer bimestre las actividades de comercio, transporte y abastecimiento operaron por debajo de la capacidad plena antes de la pandemia, lo cual revela la continuidad de la crisis y la cautela en las decisiones de gasto por la población.

Por otra parte, el plan gubernamental para la reconstrucción de la oferta y de la demanda debe ser profundizado y tener una naturaleza más contundente, según el economista, quien considera que las medidas actuales no implican la reposición de los más de Bs 20.000 millones que no se generaron durante la pandemia y que interrumpieron las cadenas de suministro y de pagos.

“Será crucial que en el futuro mediato se pueda apuntalar la actividad privada porque más del 60% de la actividad, empleo y divisas son provistos por los cientos de miles de emprendimientos en el país”, apuntala Mendieta.

Pero los eslabones de la economía nacional tampoco advierten una reactivación a la vista. Desde la Cámara Nacional de Industrias (CNI) afirman que aún no se reunieron con el nuevo Gobierno (en cuatro meses de gestión) para plantearle medidas de reanimación económica desde el sector productivo. 

“Las medidas implementadas, como el crédito para sustitución de importaciones y el régimen de devolución del IVA, son parciales e insuficientes para recuperar la actividad económica industrial”, señaló el presidente de la CNI, Ibo Blazicevic, al sostener que es imprescindible, en el contexto del Covid -19 y en el corto plazo, una lucha frontal contra el contrabando y la creación de fondos de créditos y garantías estatales para el sector productivo.

De acuerdo a los estudios realizados en la CNI, las ventas de las industrias en 2020 descendieron un 12% y las utilidades bajaron un 84%. El sector atraviesa una etapa de “iliquidez con riesgo de insolvencia”, por lo que urgen medidas fiscales para reanimar la oferta nacional y evitar así la desindustrialización.

Una empresa industrial por día cerró en 2020 debido a la pandemia y la devaluación de monedas de países vecinos, lo que impulsó las importaciones industriales y el contrabando ante una escasa efectividad de las políticas públicas implementadas.

En el escenario formal, según la estadística del registro de comercio de Fundempresa, en el primer bimestre de 2021, un total de 428 empresas cancelaron su matrícula, de las cuales tres eran sociedades constituidas en el extranjero, dos tenían carácter de sociedad anónima y 69 figuraban como firmas de sociedad limitada.

Si bien se registró la apertura de empresas en los dos primeros meses del año, el panorama no es alentador, puesto que la cifra de inscripción de nuevas empresas se estancó: 2.830 nuevas matrículas, una menos que en el mismo periodo de 2020. Son unipersonales 2.185; es decir, el 77%. Así, solo 72.490 actualizaron su matrícula de comercio.

De acuerdo al análisis de Juan Carlos Vargas, secretario de Relaciones de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa, parte de esta dinámica respondería al cambio de sector de los emprendedores, que, al no tener demanda o trabajar al mínimo de su capacidad instalada, optan por buscar opciones donde el consumo de la población sea más dinámico, ya que hay sectores cuya producción no es prioritaria (muebles, calzados o metalmecánica), por lo que urge un estímulo para favorecer e impulsar ‘lo hecho en Bolivia’.

“De nada sirven las facilidades de los créditos y los intereses atractivos si lo que se produce no se vende. No conviene endeudarse y menos cuando cerraron potenciales mercados como el de Brasil y Argentina, países que envían sus productos a Bolivia y son más competitivos. No se ve la reactivación y para ejemplo basta con ir a cualquier punto de venta”, lamentó Vargas.

Mientras que el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Rolando Kempff, recordó que en 2020 Bolivia decreció un 11,3%, lo que significa cerca de $us 4.440 millones, por lo que urge abordar el tema de inyección de liquidez con las autoridades estatales.

Para el presidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (Fepsc), Jean Pierre Antelo, la reactivación de megaproyectos -puestos en espera por la pandemia y la crisis política- no son malas alternativas, pero no repercuten de manera inmediata en la economía de las familias y de 21 sectores que apuntalan la economía local, que se han visto afectados no solo por el Covid-19, sino también por la desaceleración del último lustro.

En resumen, ni el pequeño taller ni el gran empleador ven un panorama claro en lo que va de 2021, por lo que el pedido de reunirse con el Gobierno para reactivar la economía es unánime.

Vacunas y paz social para una estimulación plena

Las voces consultadas por EL DEBER observan la labor conjunta y el sinceramiento con el Gobierno, al que instan a concluir con la vacunación y llevar adelante un clima de paz social, para apuntalar la reactivación de la economía nacional

“Debemos sentarnos a dialogar, con un acuerdo tripartito donde acuda el Gobierno, los empresarios y la sociedad en conjunto. A todos nos interesa un país para vivir bien, con una economía sólida, con trabajo y con desarrollo. Por eso, es necesaria la reconciliación para generar un mensaje de esperanza de cara a la reactivación”, sostiene Antelo, desde la Fepsc.

Mientras que Kempff, titular de la Cámara de Comercio, expresa que una plena reactivación económica exige también paz social que acompañe a una inyección de al menos 10% del PIB para generar la liquidez necesaria entre demanda y oferta.

Los sectores están conscientes y conocen la problemática económica, por ello esperan por las reuniones que todavía no se concretaron, ya que cuentan con propuestas técnicas para salir a flote de la crisis.

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