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“Un año productivo pleno de bendiciones. Los campos no sufrieron déficit hídrico y lluvias favorecieron al desarrollo integral de los sembradíos, justo en la época de crecimiento y floración, y el precio internacional de la soya, el mejor en la última década, recompensaron muchos años de pérdidas y lo más grato que permitirá a los ‘hermanos productores’ liberarse de las deudas acumuladas con la banca y las casas proveedoras de insumos agrícolas”, refirió el presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (Cappo), Isidoro Barrientos, al hacer un recuento del desempeño productivo de la campaña agrícola verano 2020-2021.

Además del clima y los precios, el dirigente señaló que la productividad en soya también fue propicia dando cuenta de que en algunos campos de Cuatro Cañadas y San Julián los rendimientos superaron las 2,5 toneladas por hectárea, mientras que en el área de expansión del cultivo (San José de Chiquitos, San Ignacio de Velasco y Concepción) sobrepasaron las 3 toneladas por hectárea. En estas zonas productivas, dijo que la cosecha ingresó en fase final.

Sobre los precios, Barrientos afirmó que, dependiendo de la modalidad de venta, a través de intermediarios o entrega individual a la industria, el productor recibió, en promedio, entre $us 390 y 410 por tonelada. En 2020, por igual volumen, según dijo, el precio no superó los $us 260. Hasta el jueves, la tonelada de soya en el mercado de Chicago registraba un importe de $us 537.

Desde el Norte Integrado, zona altamente productiva de granos, el exdirigente soyero Demetrio Pérez indicó que en este punto las lluvias jugaron una mala pasada a los cultivadores del 'grano de oro'. Aunque aclaró que los efectos no fueron generales, varios agricultores perdieron toda la producción de sus chacos debido al desborde del río Piraí en época de lluvias.

No obstante, apuntó que los rendimientos alcanzados y precios de la soya en el mercado global de granos compensaron el efecto lluvia. Expresó que la tonelada de soya se vendió entre $us 390 y 415, aunque aclaró que los precios pudieron ser mejores si el Gobierno hubiera definido las 'reglas de juego' y aceptado las sugerencias formuladas en el temática de la banda de precio.

Cubrir deudas de corto plazo

En el ámbito productivo, según el gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, la campaña agrícola verano 2020-2021 el sector sembró 1.055.000 hectáreas de grano de soya, de las que un 80% (más de 840.000 hectáreas) fueron cosechadas en la actualidad. En volumen, dijo que aún no se puede determinar porque están en pleno proceso de recolección de granos.

En término de precio, Hernández indicó que han tenido una mejora sustancial debido a la subida de precios en el mercado internacional que ha generado que el productor boliviano reciba un mejor precio por su grano de soya que ha oscilado entre $us 390 y 410 la tonelada. "El precio pudo ser mejor si no se hubiese implementado la banda de precios para regular el valor de la harina de soya en el mercado interno", dijo.

El ejecutivo de Anapo infirió que es uno de los mejores precios recibidos por el productor en los últimos cinco años, que fueron de bajos precios y pérdidas por sequía. Cree que permitirá a muchos productores recuperarse financieramente y cubrir las deudas de corto plazo que tenían acumuladas con los proveedores de insumos principalmente.

A pesar de la variable precio positiva, Hernández sacó a relucir el estancamiento de la frontera agrícola por la falta de condiciones para el área de siembra. "No tenemos crecimiento en superficie agrícola de soya porque seguimos sembrando 1.050.000 hectáreas. En el caso del maíz, hemos decrecido al cubrir 97.000 hectáreas comparado con años anteriores que se sembraban de 110.000 a 120.000 hectáreas, eso es debido a la falta de acceso a la biotecnología con eventos de organismos genéticamente modificados que puedan controlar la plaga del gusano cogollero", apuntó Hernández.

Si bien el clima, el precio y la productividad fueron favorables para los cultivadores de soya de la zona este del departamento, Hernández señaló que en las parcelas agrícolas del Norte Integrado las lluvias y el desborde del río Piraí pasaron factura a los productores. Estas variables adversas, según dijo, provocaron el daño de unas 22.000 hectáreas de soya que representan una pérdida productiva de 50.000 toneladas de grano y un impacto económico de aproximadamente $us 20 millones.

Balance productivo generoso

Desde la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Santa Cruz, el responsable Luis Alberto Alpire, coincide con los actores productivos en el balance agrícola generoso en verano y subraya que los rendimientos obtenidos en campo así lo confirman. Habla de que la productividad en soya, en promedio, es de 2,5 toneladas por hectárea; en maíz, 3,7 toneladas por hectárea; y en sorgo, 3,2 toneladas por hectárea.

Con datos de la organización productiva que asocia a los productores de oleaginosas, Alpire dijo que este año en el ciclo agrícola de verano se abarcaron 1.197.100 hectáreas de soya, maíz y sorgo a escala departamental. Hasta el 19 de este mes, indicó que se cosecharon 887.580 hectáreas de cultivos -casi un 76% de avance de cosecha- y se logró una producción de 2.273.024 toneladas de grano.


Déficit de granos

La Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), a través de su presidente Jorge Amantegui, aspira este año a acopiar 2,3 millones de toneladas de grano de soya. Expresó que la capacidad de molienda de las industrias es de 4,85 millones de toneladas. “Aún con ambas cosechas (verano e invierno) existe un déficit de aproximadamente 2 millones de toneladas. Esto perjudica a las industrias porque están trabajando al 60% de su capacidad de molienda”, exclamó.

Acerca de los precios de la soya, indicó que los commodities son establecidos en los mercados internacionales y que muchas circunstancias hacen que varíen continuamente. Explicó que las industrias compran el grano hoy y deben procesarlo en subproductos que venderán meses adelante. “Es posible que al momento de comercializar la harina de soya y el aceite, los precios mundiales hayan bajado por lo que las industrias se ven afectadas al comprar la materia prima cara y tener que vender a nuevos precios impuestos por el mercado”, relievó Amantegui.

Precio y comercio exterior

El último reporte divulgado este mes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que en el primer trimestre de este año los principales precios de las materias primas que exporta Bolivia registran un franco proceso de recuperación, principalmente el grano de soya y sus derivados.

Así, el recuento del INE da cuenta, por ejemplo, de que el valor del grano de soya en marzo de 2020 se cotizaba en $us 372,61 la tonelada. Este año, comparado con igual periodo, el precio del grano trepó a $us 587,82 la tonelada, un incremento del 57,76%.

En 2020, el aceite de soya registró un valor de $us 747,80 la tonelada y este año, cotejado con igual mes, se cotiza en $us 1.163. En el caso de la harina de soya, en marzo de 2020 registró un costo de $us 377,25 la tonelada y este año, confrontado con igual mes, registró un valor de $us 486,33 la tonelada.

El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en su boletín electrónico Cifras, cita que entre 2006 y 2020, las exportaciones nacionales de soya y sus derivados permitieron el ingreso de divisas por un valor de $us 11.097 millones por la venta de 27 millones de toneladas. En dicho lapso, las ventas externas experimentaron su nivel máximo en 2013 al exportarse más de $us 1.211 millones por la venta de más de 2,42 millones de toneladas. En 2020, este grupo oleaginoso aumentó su valor exportado de $us 716 a 783 millones (9%) y su volumen de 2,06 a 2,10 millones de toneladas (2%) respecto a 2019.

En 2020, Bolivia exportó; principalmente, torta de soya, con una participación del 63%; seguido del aceite en bruto, con el 26%; y aceite refinado, con un 7%. En la pasada gestión, el país realizó operaciones de comercio exterior de soya y derivados a 22 países, siendo la Comunidad Andina (CAN) el principal mercado concentrado el 95% del total vendido.


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