Las filas disminuyen en algunos surtidores, pero la crisis aún está lejos de terminar. El Gobierno aseguró este martes que mantiene esfuerzos para garantizar el abastecimiento de combustibles en el país, aunque el sector transportista advirtió que más de 5.000 camiones permanecen varados en las carreteras tras más de 40 días de bloqueos.
Según el ministro de Hidrocarburos y Energías, las operaciones de importación y distribución continúan pese a las dificultades generadas por los cortes de ruta, considerados uno de los principales factores que afectan el flujo regular de diésel y gasolina hacia distintos mercados del país.
Sin embargo, desde la Federación de Cisterneros, su presidente Sergio Kosky describió un panorama complejo para el transporte internacional de combustibles. El dirigente afirmó que miles de unidades permanecen detenidas en diferentes puntos del territorio nacional, muchas de ellas cargadas con carburantes, en condiciones que calificó como críticas.
"Estamos en el día 40 de bloqueos. Tenemos más de 5.000 camiones dentro del territorio nacional en condiciones realmente difíciles", señaló Kosky. El dirigente sostuvo que la principal preocupación ya no es la carga ni los vehículos, sino la situación de los conductores, algunos de los cuales enfrentan problemas de alimentación y salud debido a la prolongada permanencia en las carreteras.
Occidente sigue bajo presión
De acuerdo con el representante del sector, el abastecimiento muestra señales de normalización en Santa Cruz debido a que las rutas desde Argentina y Paraguay continúan operativas y sin bloqueos significativos. No obstante, considera que el principal problema persiste en el occidente del país, donde las restricciones al tránsito siguen afectando la llegada oportuna de combustibles.
Kosky explicó que los despachos desde Asunción, Campana y Zárate se mantienen prácticamente normales, pero las dificultades aparecen una vez que las unidades ingresan a las zonas afectadas por los conflictos sociales.
Riesgos y pérdidas millonarias
El dirigente también alertó sobre los riesgos que implica mantener miles de cisternas detenidas durante semanas. Señaló que algunas unidades transportan gasolina y otros productos inflamables, lo que incrementa los peligros de accidentes en las carreteras.
En términos económicos, estimó que el transporte pesado acumula pérdidas cercanas a los 250 millones de dólares por la paralización de unas 5.000 unidades durante casi 40 días de conflicto.
La evolución del abastecimiento en los próximos días dependerá en gran medida de la liberación de rutas y de la capacidad logística para movilizar el combustible acumulado en distintos puntos de ingreso al país. Mientras tanto, las autoridades aseguran que continúan los operativos para garantizar el suministro y reducir las filas en los surtidores.