La última encuesta sobre empleo en Bolivia, publicada por el INE, muestra que 4.641.000 personas conforman la población ocupada laboralmente en el área urbana del país.

12 de junio de 2024, 7:00 AM
12 de junio de 2024, 7:00 AM

En Bolivia, la principal fuente de trabajo en las zonas urbanas durante el primer trimestre del 2024 fue el comercio con 1.112.000 personas que se dedican a esta rama laboral, según la última Encuesta Continua de Empleo (ECE) realizada por el Instituto Boliviano de Estadística (INE).

De acuerdo a los datos que maneja esta publicación, en los primeros tres meses del 2021, la población laboral ocupada alcanzó la cifra de 4.641.000 personas. De este total, el 59,4% se concentra en cuatro actividades económicas: el comercio con 24%, seguido por la industria de la manufactura con 15% que aglutina a 694.000 personas. 

En tercer lugar, están las actividades relacionadas con los negocios de alojamiento y comida que representan un 11,3%, 523.000 personas, mientras que el transporte y almacenamiento ocupa el cuarto lugar con un 9,2%, que son alrededor de 427.000 personas.

Por otro lado, la información de la encuesta también mostró que existe una mayor presencia de hombres en la fuerza laboral en comparación con las mujeres. El grupo de jóvenes, en el que se encuentran las personas entre 16 y 28 años de edad, constituye el 28,8% de la población ocupada, compuesta por 714.000 hombres y 621.000 mujeres.

En lo que respecta a la Tasa de Desocupación (TD), Bolivia registró en los primeros tres meses del 2024 un 4,1% de TD colocándola entre los países más bajos de América Latina. Según los datos Colombia tiene una de las tasas más altas de desocupados con el 11,4%, seguido de Chile (8,5%), Brasil (7,8%), Perú (7,7%), Uruguay (7,3%), Paraguay (5,9%) y Argentina (5,7%) y Ecuador (4,8%).

Reacciones

Bruno Rojas, investigador adjunto del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), dijo que estos datos presentados por el INE requieren un análisis para saber a qué se debe la baja tasa de desempleo en el país. 

“Principalmente se debe a que la población boliviana, ante la falta de empleos en el sector formal, tiene que buscar si o si una fuente de ingresos que le asegure cubrir sus necesidades básicas, y esto ha empujado a muchos pobladores ha encontrar una fuente de trabajo informal”, manifestó.

Rojas recordó que antes de la pandemia, varios trabajadores con formación profesional y un mayor nivel educativo eran parte “de una alta tasa de desempleo ilustrado”. Por eso, ante esa falta de empleo, estas personas optaron por ocuparse en actividades laborales dentro del sector informal, como ser emprendimientos y pequeños negocios familiares.

“Bolivia está entre los países con mayor informalidad laboral. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) había manifestado en varios informes que Bolivia tiene un 85% de informalidad laboral”, dijo el investigador.

Finalmente, hizo énfasis en que el desempleo no es el único indicador que muestra la situación laboral en el país. “El INE también debería haber manifestado datos sobre el desempleo juvenil, desempleo femenino y desempleo ilustrado. Además, debe revelar información sobre el subempleo que existente en el país y la precariedad laboral”, complementó.

El subempleo significa, dijo el especialista, que una persona esta ocupada laboralmente por menos de 36 horas a la semana. 

A su vez, el economista Martín Montero dijo que los datos presentados por el INE “hay que tomarlos con pinzas” porque es información agregada que puede esconder muchas complejidades. 

“La encuesta considera como empleado a cualquier persona que hubiese trabajado por lo menos una hora durante la semana previa al momento de ser encuestado. Es decir, el estar considerado ocupado no implica un trabajo formal de ocho horas”, dijo el analista. 

También se adhirió a la posición de Rojas en que el INE debe presentar cifras de subempleo o empleo a medio tiempo. 

“No sorprende que los sectores de comercio y comidas estén entre los principales al momento de concentrar el empleo ya que sirven como válvulas de escape para el sector informal. En cambio, sorprende que el sector público siga aumentando. Y digo que sorprende porque a pesar de los grandes déficits el Estado sigue contratando”, manifestó.