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En plena escalada de la tercera ola de contagios de la pandemia de Covid-19 en el país, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), desvela que el valor de la importación de combustibles y lubricantes creció un 116% de enero a abril de este año, comparado con similar periodo de 2020. Para rematar, el parque automotor alcanzó los 2.109.117 vehículos en 2020, cantidad superior en 4,8% a la registrada en 2019.

En el boletín Cifras del IBCE, en el periodo de referencia, se advierte que el valor en las compras externas de combustibles y lubricantes pasó de $us 197,4 millones (2020) a $us 426,9 millones (2021).

Según el INE, de enero a abril de este año, las importaciones llegaron a $us 2.643,0 millones, cifra mayor en $us 360,6 millones a la registrada en similar período de 2020, cuando alcanzó $us 2.282,4 millones -un repunte del 15,8%-.

Con la estabilización de las importaciones, a juzgar por el INE, se observa una gradual recuperación de la economía, con un aumento de suministros industriales en 18,6%, seguido por las compras externas de artículos de consumo con el 8,8%, e igual comportamiento registra la categoría de combustibles y lubricantes con un incremento del 116%, siendo productos destinados principalmente al sector de la minería, transporte, agroindustria y construcción.

Con respecto al origen de las importaciones de combustibles y lubricantes, según el INE, Perú y Chile registran los mayores valores y, suman $us 184,7 millones en el período de referencia.

Con relación a la información del IBCE, con datos del INE, la estatal petrolera YPFB difiere con los parámetros de comparación, aclarando que el volumen de importación es resultado de la diferencia entre la demanda y la producción nacional y el valor de compra del producto está regido por el precio internacional. En función a ello, de acuerdo con información manejada por YPFB, en el primer cuatrimestre de la gestión 2021 se observa un incremento de las importaciones del 31% en volumen y el 9% en valor, respecto igual periodo de 2020.

YPFB prevé incrementar la producción nacional de crudo a través de la reactivación de campos maduros para elevar la oferta de productos derivados procesados en las refinerías. A partir de 2018, aducen que la aplicación de aditivos de origen vegetal (etanol) ha permitido reducir la importación de gasolina.

Asimismo, aseguran que trabajan arduamente en el proyecto de producción de diésel renovable que permitirá reducir el diésel importado y, por ende, la fuga de divisas. “YPFB garantiza el abastecimiento de combustibles de manera continua e ininterrumpida en todo el país”, anotan desde la petrolera.

A juzgar por el experto en hidrocarburos Hugo Del Granado, la importación sube porque se va retomando la actividad industrial (en particular la agroindustria), porque aumenta el parque vehicular y porque al ser subvencionados, se fomenta el derroche. “Bolivia es deficitario en combustibles y tiene que enfrentar el derroche y la sustitución de lo escaso mediante la oferta de opciones, el biodiésel y el etanol, pero sobretodo las energías alternativas que es la verdadera solución”, anotó Del Granado.

Contrabando de ilegales

Con base en el Registro Único para la Administración Tributaria Municipal (RUAT), según el INE, en 2020 el parque automotor alcanzó los 2.109.117 vehículos, superior en 4,8% a la registrada en 2019, cuando llegó a 2.013.400 unidades. Santa Cruz registró 725.549 vehículos, 34,4% del total. Le sigue La Paz con 493.878 y Cochabamba con 453.500 unidades. Estos departamentos agrupan el 79,32% del total del parque automotor nacional.

De acuerdo con el análisis del gerente general de la Cámara Automotor de Bolivia (CAB), Luis Encinas, al margen del parque automotor reportado por el INE, existen alrededor de 400.000 vehículos ilegales (ingresados de contrabando) que están circulando en todas las provincias del país.

Estos vehículos, en opinión de Encinas, consumen combustible subvencionado provisto por surtidores informales que se abastecen comprando en turriles de los surtidores oficiales supervisados por YPFB y la ANH.
“De ahí que el consumo tanto de los combustibles como los lubricantes hubiesen aumentado”, puntualizó el ejecutivo de la CAB.

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