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Luego de tomar juramento como nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, lanzó varias cifras que reflejan la dura situación económica por la que atraviesa el país, que siente el impacto de la crisis del Gran Confinamiento, nombre que se le dio a los efectos provocados por el coronavirus en la economía global.

Lo que más llamó la atención fue la comparación que hizo el jefe de Estado, de la actual situación del país, con la vivida durante el Gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP) en los años 80.  Este periodo es recordado por una hiperinflación que desmoronó la gestión de Hernán Siles Zuazo. 

¿Pero de verdad la economía está tan mal como aquella época? Economistas consultados por EL DEBER aseguran que no. Es más, indican que, en el afán de evitar los cuestionamientos a la administración de Evo Morales, donde Arce era ministro, culpa de todo al Gobierno de transición.

La recesión y otras cifras

En su primer discurso como presidente, Arce, aseguró que Bolivia vive una dura crisis, que, para él, no solo se agravó por la pandemia sino por la mala gestión del Gobierno de transición. 

Por ejemplo, dijo que la administración de Jeanine Áñez dejó una economía con bajos ingresos y con un déficit fiscal que alcanza el 12,1%.

"El Gobierno de facto deja una economía con cifras que no se veían ni en una de las peores crisis que vivió Bolivia; en el gobierno de la UDP (Unidad Democrática Popular), que viene de la década de los 80 del siglo pasado", lamentó Arce.

El presidente aseguró que el Tesoro General de la Nación tiene un déficit programado del 8,7% para este año, por el aumento del gasto corriente.

Incluso dijo que las reservas internacionales cayeron un 13%, entre noviembre de 2019 y octubre de 2020, de $us 6.459 millones a $us 5.578 millones.

Los datos fueron contrastados con el último informe de reservas hasta el 30 de octubre, y son reales.

Sin embargo, según expertos consultados, la caída obedece a una reducción de las exportaciones por la pandemia, y al incremento de importaciones, en especial la de insumos médicos, y agregan que no fue por una mala administración.

El economista Alberto Bonadona dijo que incluso durante la gestión de Arce como ministro de Economía, las reservas, según datos del BCB, pasaron de $us 15.123 millones en 2014, a $us 6.468 millones en 2019.Es decir, una caída del -57,23%.

En la época de la UDP no había ningún centavo de reservas internacionales. En esa época, el Estado no podía contraer ningún tipo de deuda, hoy puede hacerlo. La crisis ya se veía perfilando cuando comenzaron a mermar las reservas en 2014”, dijo Bonadona. Además, la reducción de las reservas también obedece a las inversiones que se hicieron en proyectos estatales durante la pasada administración de Evo Morales.

No son comparables 

El economista y exfuncionario del Banco Central de Bolivia (BCB), Germán Molina sostuvo que ambos periodos no pueden ser comparados por una simple razón: el contexto era diferente.

Para empezar, durante el Gobierno de la UDP, 1982 -1985, se registró una hiperinflación de hasta 27.000%. Pero en la actualidad, hasta septiembre según las cifras del BCB se registró una deflación del -1%, en ese periodo la inflación a doce meses se situó en 0,46%, y la anual en 0,45%.

Para octubre de 2020, el indicador registró una variación mensual del 0,27%. El promedio a 12 meses llegó a un 0,28% y a doce meses al 0,28%. 

En ese sentido, Molina dijo que las cifras demuestran que ambas situaciones no son comparables.

 Otro dato que contrasta lo dicho por Arce, según el economista, es que durante el Gobierno de la UDP las reservas internacionales eran negativas.

Coincidió en que la caída del PIB durante el Gobierno de transición es mayor a la de esa época, pero considera que es por efectos de la pandemia.

En la UDP, el PIB cayó entre un 4 y 5%, y la caída en el Gobierno de transición llegó a un 11%, pero es debido a la crisis sanitaria mundial.

En la UDP no se vivió una pandemia global, esa crisis fue como consecuencia del despilfarro de las dictaduras”, dijo.

Para Molina, el actual presidente no quiere admitir los errores porque la desaceleración económica se arrastra desde hace mucho tiempo.

“Él fue ministro en octubre de 2019. Él sabe muy bien que sobregiró Bs 18.000 millones del Tesoro General de la Nación. Se gastó todo el dinero de las instituciones públicas. Dejó de pagar la deuda flotante de 2018 y 2019, y acumuló más de Bs 2.000 millones en deudas”, dijo Molina.

Recordó que, pese a la mala administración que hizo el Gobierno de transición, Arce también es responsable de la crisis económica que vive Bolivia.

El economista Napoleón Pacheco observó las cifras sobre el déficit fiscal dadas por el presidente Arce. Precisó que después de 2014, Bolivia registró seis años seguidos de números rojos en la administración pública.

Sin embargo, dijo que “Arce nunca va a reconocer sus errores. Por eso, responsabiliza al Gobierno anterior de la crisis actual, sin tomar en cuenta que lo que estamos viviendo es una profundización de la desaceleración que comenzó en 2015, cuando surgieron las cuentas en rojo”.

Estos números negativos, según Pacheco, comenzaron con Arce, y se profundizaron con la pandemia. Sostuvo que, al margen de la mala administración del Gobierno de Jeanine Áñez, hay que entender que la crisis es global, y no solo de Bolivia.

En gran medida, la profundización de la crisis tienen su origen en él. Era ministro de Economía en el auge y en la desaceleración económica, y no hizo nada para revertir eso”, dijo.

Sostuvo que es ilógico comparar dos épocas, si no se toman en cuenta los contextos de ambas crisis.

Quiere dramatizar para culpar al Gobierno de Áñez, pero con la UDP teníamos hiperinflación. Hoy tenemos una deflación y se corre el riesgo de que los precios bajen más si no se reactiva la demanda”, dijo.

Recordó que el principal problema que va a enfrentar el Gobierno es el enorme déficit fiscal porque los gastos han aumentado. "A medida que logre enfrentar este problema va a poder remontar la recesión económica”, dijo

Futuro

Los economistas hicieron notar que el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) es más optimista con relación a los dígitos sobre el crecimiento en Bolivia.

Para el próximo año el organismo tiene previsto que el país tenga un crecimiento del 5,6% en su Producto Interno Bruto (PIB). 

Sin embargo, los economistas indicaron que el crecimiento futuro estará sujeto a cómo avanza la pandemia en el mundo. Al fin y al cabo, Bolivia no es una isla, y menos, "la Suiza de Sudamérica".