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La calificadora internacional Moody’s, refleja que la pandemia del Covid-19 que afecta al país y la inestabilidad política, que se viene arrastrando desde octubre del año pasado,
complican la situación de solvencia nacional y el escenario de la baja calificación.

Esas fueron algunas de las conclusiones a las que se llegaron, durante la conferencia virtual que realizaron analistas de Moody’s Investors Service y Moody’s Local Bolivia y que consideraron cómo el Covid-19 está aumentando y profundizando los desafíos crediticios de Bolivia y observaron los efectos de la crisis política por la que atraviesa.

Un factor relevante, es el riesgo político que empezó a operar desde el año pasado y tuvo impacto en el crecimiento de 2019. Pensamos que va a estar presente en las próximas gestiones. Sobre todo, porque este riesgo político afectará la capacidad de revertir las tendencias negativas que se han observado. Dentro de todo esto, el coronavirus solo viene a complicar la situación (económica del país)”, manifestó Mauro Leos, director gerente asociado, de Moody's Investors Service.

Sobre los efectos negativos por el Covid-19, la calificadora ve que la tendencia hacia un menor crecimiento se viene observando desde el año 2013, y este 2020 se proyecta un decrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta un -3%. Mientras que para 2021, este crecimiento llegará a un máximo de otro 3%.

“Hay claramente una tendencia hacia un menor crecimiento, mayores deudas, claramente descenso de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y compromisos de pago de deuda externa a futuro, mucho más elevados de lo que están actualmente. Todas las presiones que surgen de las tendencias negativas son lo que refleja la tendencia negativa de Bolivia”, resumió Leos.

Se espera que antes de fin de año, Moody's revise otra vez, la calificación de Bolivia.

Baja en la calificación

El 10 de marzo, Moody's rebajó las calificaciones de deuda no garantizada y emisor de moneda local y extranjera del Gobierno de Bolivia de B1 a Ba3, y cambió la perspectiva a negativa, concluyendo la revisión de rebaja que se inició el 5 de diciembre de 2019.

La decisión de rebajar las calificaciones de Bolivia se debió al desgaste de reservas fiscales y de divisas del país en los últimos años.

La firma calificadora consideró en su informe, que los problemas en el sector de hidrocarburos del país, debido a factores tanto internos como externos, redujeron las perspectivas de crecimiento económico, generación de ingresos del Gobierno y ganancias de divisas.

Desafíos de la próxima administración

Según Leos, independientemente de quien esté a cargo de la administración gubernamental, después de las elecciones nacionales, las nuevas autoridades van a tener el desafío imperante de adoptar medidas que lleven a la consolidación de las cuentas fiscales, elevar el nivel de reservas de liquidez gubernamental y externa que han estado cayendo a niveles inferiores a 2010 y con compromisos (de pago de deuda) importantes en los próximos años.

“Va a ser necesario buscar la forma de disminuir de manera manifiesta, la dependencia económica y financiera en el sector de hidrocarburos. Este sector va a continuar siendo importante, pero en la medida en que se dependa tanto, puede suceder lo que ha venido sucediendo. Conforme se ha contraído la producción, esto ha afectado el desempeño de la economía. Habrá que buscar fuentes alternativas de crecimiento”, manifestó.

Expuso que el futuro Gobierno, va a tener que asegurar que se den las condiciones que generen un ambiente favorable para la inversión.

“La única forma en la cual, un país puede asegurar su crecimiento sostenido de mediano plazo, es asegurar mayor inversión. Por eso el ambiente es importante. Aquí estaría el tema político”, destacó.