Sudamérica avanza en uno de los proyectos de integración más importantes de las últimas décadas. El Corredor Bioceánico de Capricornio, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), conectará el puerto de Santos, en Brasil, con los puertos chilenos de Antofagasta y Tarapacá mediante una carretera de más de 3.800 kilómetros.
El corredor atravesará Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, dejando fuera a Bolivia. En su recorrido unirá importantes zonas productivas de los cuatro países, facilitando el transporte de mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico.
Según el BID, el proyecto no solo contempla infraestructura vial. También incluye la coordinación de políticas entre los cuatro gobiernos para agilizar el comercio mediante la armonización de normas aduaneras, controles fronterizos, transporte y seguridad.
Desde 2023, el organismo multilateral apoya la elaboración del Plan Maestro del Corredor Bioceánico de Capricornio. El documento identifica inversiones en carreteras, logística, energía y conectividad digital, además de medidas para facilitar el comercio.
Actualmente, las principales obras se concentran en dos pasos fronterizos. Uno es el puente entre Porto Murtinho, en Brasil, y Carmelo Peralta, en Paraguay, cuya construcción está próxima a concluir. El otro es el enlace entre Pozo Hondo, en Paraguay, y Misión La Paz, en Argentina, que continúa en etapa de estudios.
Paraguay se perfila como el principal nodo logístico del proyecto. El país construye la Ruta Nacional PY15, de 532 kilómetros, que unirá ambos pasos fronterizos con financiamiento del BID y Fonplata.
La nueva carretera permitirá movilizar exportaciones paraguayas hacia Brasil y los puertos del norte de Chile por unos 220 millones de dólares anuales, principalmente de productos ganaderos, agrícolas y lácteos.
El BID también destaca el crecimiento de la economía paraguaya y la entrada en vigor del acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, factores que incrementan la necesidad de contar con corredores logísticos más eficientes hacia los mercados internacionales.
Las proyecciones del organismo indican que la inversión total rondará los 600 millones de dólares. Una vez operativo, el corredor generaría beneficios económicos cercanos a los 60 millones de dólares por año y una tasa de retorno estimada del 6,6%.
Además de las obras, el proyecto prevé modernizar los sistemas aduaneros mediante el intercambio de información en tiempo real y la coordinación de controles fronterizos. El objetivo es reducir tiempos de transporte y costos para las empresas.
La consolidación del Corredor Bioceánico de Capricornio redefine el mapa logístico de Sudamérica. Mientras Brasil, Paraguay, Argentina y Chile fortalecen un nuevo eje comercial entre el Atlántico y el Pacífico, Bolivia queda al margen de una de las iniciativas de integración física más avanzadas de la región, pese a su histórica aspiración de convertirse en el centro de los corredores bioceánicos del continente.