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Galletas, mermeladas, enlatados, cervezas y otras bebidas alcohólicas de procedencia brasileña y argentina, son algunos de los productos de contrabando que se ofertan actualmente en los principales mercados de Santa Cruz.

Los precios de estos artículos, comparados con los nacionales son entre unos cuantos centavos y varios bolivianos menos.

Los comerciantes que los ofertan señalan que, en esta coyuntura de crisis provocada por la pandemia, entre otros factores, la gente ‘cuida’ el centavo y busca lo más barato. Por eso es que comercializan estos productos.

Por su parte, los consumidores manifiestan que los adquieren porque tienen que hacer alcanzar el dinero que ingresa en la actualidad, el cual es mucho menos del que disponían hasta incluso a inicios del presente año.

Aunque los precios asequibles de la mercadería que ingresa ilegalmente al país puede ser un alivio para los compradores, es un ‘dolor de cabeza’ para las empresas nacionales.

De acuerdo con datos de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), el contrabando mueve alrededor de $us 2.300 millones por año.

“Representa una competencia desleal y desigual para las empresas nacionales que a diferencia de esta actividad informal, deben pagar impuestos nacionales, aportes a la seguridad social de corto plazo y largo plazo, Alcaldía, autoridades de empresas sectoriales, entre otras obligaciones formales”, manifestó Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI).

Producción, muy afectada

Uno de los efectos más negativos que provoca la mercadería ilegal en la industria nacional es la pérdida de competitividad.

Eduardo Rocha, gerente general del Grupo Venado, indicó que la empresa constantemente es afectada por el contrabando, siendo uno de los principales factores negativos a escala comercial la disminución de competitividad en todas las categorías de productos que elabora y comercializa.

“El grueso de nuestros clientes se encuentra en el mercado tradicional, tiendas de barrio, negocios pequeños y medianos, quienes, al momento de realizar su compra son convencidos de adquirir productos de contrabando por los bajos precios que presentan, sin considerar el estado de los productos, la vida útil, las condiciones sanitarias y el daño económico que esto le hace al país”, explicó Rocha.

El ejecutivo además señaló que el régimen tributario en el que se encuentran habilitados los clientes no los obliga a realizar compras facturadas, por lo tanto, les resulta más fácil y “conveniente” comprar contrabando.

Desde PIL Andina indicaron que los productos de contrabando afectan a todos los niveles de la cadena productiva pues, si reducen las ventas, se impide la proyección de crecimiento no solo de mercados, sino de volúmenes de insumos y de acopio de leche cruda nacional.

“Frente a este panorama, las empresas que elaboramos y comercializamos productos nacionales, tenemos un reto para ser cada vez más competitivas, buscando eficiencia en nuestras operaciones y logrando cada vez mayor escala. Sin embargo, es una tarea muy dura pues la competencia es muy desigual cuando se trata de contrabando”, sostiene la compañía.

En el caso del sector lácteo, señala PIL Andina, desde Argentina ingresa leche en polvo y algunos derivados, como el dulce de leche. En tanto, desde Brasil se ha registrado el ingreso de algunas presentaciones de leche condensada. También de Chile y Perú contrabandean leche en polvo, yogur y leche evaporada.

De acuerdo con Pablo Pareja, gerente de marketing de Minoil, el contrabando es el peor enemigo de las empresas que comercializan productos de consumo masivo. En el caso de Minoil, los productos alimenticios y de limpieza, provenientes de Argentina, son los que más perjuicio le ocasionan a la firma.

Pareja, que es socio de Cerveza Bendita, explicó que el sector cervecero es el más afectado por el ingreso de mercadería ilegal, ya que en Bolivia hay una norma impositiva que castiga a los cerveceros: el Impuesto al Consumo Especifico (ICE).

“La cerveza paga Bs 3,89 de impuesto por litro más una alícuota del 1% sobre la venta, que ocasiona que no tengamos ni chance contra el contrabando. La cervecera, es una de las industrias más golpeadas”, dijo Pareja.

El contrabando de esta bebida también genera otro fenómeno en el mercado local. “Al haber tanta cerveza, el líder del mercado y las marcas que lo siguen bajan sus precios. Además, implementan marcas de batalla. El consumidor se decanta por la más económica”, expresó Guido Mühr desde Sabores Bolivianos Alemanes (Cerveza Prost). En el caso de Cerveza Prost, dice que bajó un poco su precio, pero no puede hacerlo más porque es una marca premium. “No podemos meternos en una guerra de precios porque compramos materia prima cara y nuestra mano de obra tiene su costo. Si bien somos premium, si un consumidor puede comprarse una lata de cerveza en Bs 4 o 5, difícilmente pagará por una Prost Bs 9 o 10”, señaló Mühr.

Por su parte, Jorge Núñez del Prado, propietario de Opal, sostiene que el contrabando mata a las industrias y a las distribuidoras que importan legalmente. “Las industrias pagan impuestos, las importadoras lo mismo. Los contrabandistas no pagan un peso. Su ganancia es lo que no pagan de impuestos. Las empresas hacen promociones para no perder mucho. No hay cómo competir. Es inviable”, manifestó Núñez del Prado.

El efecto del “dólar barato”

Es una verdad a gritos que gran parte de la mercadería que se vende en los mercados del país tiene que ver con el contrabando masivo o el ‘contrabando hormiga’ desde países vecinos a través del distorsionado concepto del Tráfico Vecinal Fronterizo, indicó Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Cuando se da una devaluación o una depreciación pronunciada de una moneda vecina frente al dólar -sin que la inflación esterilice la subida del dólar-, explica Rodríguez, la consecuencia es que un “dólar barato” en Bolivia puede comprar más productos a menores precios locales en esos países, como ocurre desde hace meses con Brasil y Argentina, especialmente con este último país, donde el dólar se disparó.

Por esta razón, según Rodríguez, se da un incremento en la importación legal desde tales países, tomando en consideración que hay un Acuerdo de Libre Comercio con Mercosur, lo que los favorece con la exención del pago del gravamen arancelario para ingresar sus productos al territorio nacional.