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Esta semana, durante una conferencia de prensa, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, indicó que las entidades financieras deben otorgar periodos de gracia a los clientes que opten por el refinanciamiento o la reprogramación de los créditos diferidos por la pandemia del Covid-19. Los expertos aconsejan pagar en vez de optar por reprogramar o refinanciar sus deudas.

El ministro Montenegro realizó esa declaración luego de que se venciera el plazo de suspensión de pago créditos en el país el 31 de diciembre de 2020, establecida por el anterior Gobierno el año pasado, debido a la caída de la economía boliviana a raíz de la pandemia.

Ante ese pronunciamiento, surgen algunas preguntas entre los prestatarios: ¿Qué es la reprogramación y el refinanciamiento?, ¿Cuál es la mejor opción? La respuesta, de acuerdo con expertos, no es sencilla, porque cada caso (crédito es diferente). Sin embargo, en ambas alternativas hay nuevos plazos y nuevos intereses.  

La reprogramación, según los expertos, se puede dar cuando existe un deterioro en la capacidad de pago con respecto a la analizada al momento de dar el crédito; es decir, que el prestatario no puede ya pagar el monto de su cuota mensual.

Esta figura se aplica para evitar que el prestatario debilite su calificación en el sistema financiero (Central de Riesgo) y que el banco lo recalifique y ejecute garantías. Al optar por esta alternativa, el prestatario debe mejorar sus garantías, ya que incrementará el plazo de su crédito, disminuirán sus cuotas e inclusive la tasa de interés (si el banco así lo considera).  

El propósito de la reprogramación es que la cuota del prestatario disminuya, debido a la caída de los ingresos de éste y al deterioro de su capacidad de pago.

En tanto, el refinanciamiento, de acuerdo con los especialistas, implica acabar con la operación inicial. Por ejemplo, si alguien se prestó dinero de una entidad financiera en abril del año pasado, a cinco años plazo (para terminar de pagar en abril de 2024), pero quiere refinanciar su crédito en enero de 2021, tiene que concluir esa transacción.       

Para ello, debe sacar otro préstamo para pagar el saldo del crédito anterior. Esta opción permite extender el plazo de pago de la deuda (ya no a 2024, sino a 2025 o más, según el acuerdo que se llegue con el banco). La cuota y la tasa de interés pueden variar, de acuerdo con el nuevo monto del crédito.

En ambos casos, en una situación normal, los clientes de las instituciones financieras deben pagar todos los intereses hasta la fecha en la que deciden realizar la operación. Pero como en la actualidad la coyuntura que se vive en el mundo es compleja debido a la pandemia, algunos bancos están negociando de acuerdo con las posibilidades de sus clientes.  

La abogada especialista en finanzas, Paola Sequeiros, afirma que los prestatarios deben evitar una reprogramación o refinanciamiento, si quieren pagar una cuota justa por sus créditos.

Señala que primero se debe entender cada uno de estos conceptos. Por ejemplo, la reprogramación es fijar un nuevo cronograma de pagos y el refinanciamiento cuando el capital está con deterioro y el cliente está en mora. Además, hay que consultar con el oficial de crédito si afectará la categoría del prestatario para futuros créditos.

Ejemplos para comprender la diferencia

Si alguien se prestó en enero de 2019 Bs 70.00 ($us 10.000) a tres años plazo (hasta 2022) y fue pagando normalmente durante este año y tres cuotas de 2020 (cuando llega el virus a Bolivia). Hasta esa fecha su deuda era de Bs 45.000, pero dejó de pagar por el diferimiento. En la actualidad, si esa persona opta por la reprogramación, ya que no puede seguir pagando los Bs 2.300 de su cuota, la operación debe realizarla en base a su saldo. Ese monto se puede reprogramar a otros tres años, hasta enero de 2024, siendo su nueva cuota de Bs 1.500.

En caso de que la persona quiera refinanciar en lugar de reprogramar, tiene que sacar otro préstamo (puede ser por el mismo monto del primer crédito: $us 10.000) y pagar el saldo que debe para acabar con ese préstamo y quedarse solo con el nuevo. Con esta operación su cuota seguirá siendo Bs 2.300 o menor (en caso de que la cantidad que haya solicitado sea menos de la del primer préstamo), pero el plazo se volverá a extender a tres años. La cantidad sobrante la puede ocupar para potenciar su negocio, destinarla a un nuevo emprendimiento o adquirir algún bien o producto, según la necesidad.

 

 

 

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