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La falta de liquidez en más de un eslabón de la cadena productiva de Santa Cruz, atribuida a la pérdida de capital operativo por la caída de precios, el descenso de la demanda y la paralización de actividades económicas durante la cuarentena para contener el Covid-19 en el país, pone en peligro la producción de alimentos.

Según el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Reinaldo Díaz, el desempeño de producción en el primer semestre del presente año es casi similar, comparado con igual periodo de 2019. No obstante, aseguró que los bajos precios y las dificultades están llevando a la quiebra a gran cantidad de productores avícolas, porcinocultores, hortifruticultores y de otros sectores. No mencionó cifras.

En la campaña agrícola verano 2020, a decir de Díaz, se cubrió una superficie de casi 1,3 millones de hectáreas -unas 10.000 menos que en similar periodo de 2019- de cultivos del grupo industrial (soya, maíz, arroz, algodón, chía, sésamo y sorgo). La producción alcanzó las 2,7 millones de toneladas, unas 40.000 más que en el ciclo de verano 2019.

En caña de azúcar, frutas y hortalizas, así como productos pecuarios dijo que, por ahora, registran un desempeño regular.

Del impacto del Covid-19 en el aparato productivo, Díaz señaló que la paralización de las actividades económicas, al igual que la restricción de circulación de personas y de funcionamiento de negocios, han generado una drástica disminución de la demanda.

Sobre las previsiones para el segundo semestre, dejó en claro que la falta de liquidez ha empezado a sentirse con más fuerza y que dudan alcanzar los mismos niveles de producción. “Estamos a la espera de medidas de reactivación urgentes para el sector. La crisis dejó sin capital operativo a miles de productores y, mientras no se concreten acciones de financiamiento que permitan habilitar capital, podemos llegar a tener problemas en el abastecimiento de alimentos en el futuro y eso sería muy grave para la población”, explicó Díaz.

Gobierno confirma la caída

La ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, afirmó que todos los sectores se vieron castigados en el acceso a suministros, la producción, la comercialización y el consumo. Expuso que la pandemia no solo afectó la producción primaria, también impactó a los actores de la cadena de valor (productores, acopiadores, transformadores industriales, transportistas, intermediarios, comerciantes mayoristas, minoristas y consumidores), incluyendo los productos de consumo local y los que se destinan a la agroexportación.

No obstante, mencionó que el Gobierno garantizó la cadena agroalimentaria a través de los decretos emitidos para que el sector siga trabajando y no falten los alimentos. Sin embargo, advirtió que se prevé una caída de entre un 12 y 15% en la producción de la cosecha de invierno y la de verano de 2021. “La afectación a las cadenas de transporte y el perjuicio a los agricultores que vieron su comercio disminuido tendrá un impacto en las siguientes campañas agrícolas”, apuntó Capobianco.

Acerca de la previsión de la caída de producción, dijo que esperan disminuir el porcentaje con las medidas de mitigación implementadas por el Gobierno -Plan de Rehabilitación del Sector Agropecuario- que está enfocado a garantizar la producción de 20 alimentos de la canasta familiar (carne, hortalizas, frutas, soya, leche, trigo, maíz, caña de azúcar, legumbres y otros cultivos) para apoyar a los productores impactados por el Covid-19.

También dijo que se elaboró el Decreto 4232 que establece procedimientos abreviados para la evaluación de eventos OGM en maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya.

Los más castigados

La pandemia sacó a relucir una crisis histórica en avicultores y productores de cerdo.

Así, el presidente de la Asociación Departamental de Avicultores (ADA), Ricardo Alandia, señaló que las dificultades para proveer este alimento a la población en el periodo de la cuarentena provocó una caída de la demanda de producto (40%). Afirmó que los productores perdieron un 50% de su capital y no cargaron sus granjas. “La crisis fue histórica, nunca alcanzaron precios al productor tan bajos (menos de Bs 3 por kilo de pollo vivo)”, apuntó.

En el caso de los porcinocultores, en la cuarentena rígida, el sector reveló que unas 50 granjas registradas en Adepor notificaron estar al borde de la quiebra y salieron del mercado.

Según Capobianco, los porcinocultores sufrieron una caída de shock en sus ventas durante la cuarentena estricta, que ocasionó grandes pérdidas.

Un buen desempeño

A pesar de la pandemia, desde el sector oleaginoso -Anapo- indicaron que en el ciclo de verano abarcaron 1.170.000 hectáreas y cosecharon 2,4 millones de toneladas de soya, maíz y sorgo, que comparado con la producción del verano anterior, representa un repunte del 3%.

Aluden que, si bien no tuvieron un normal desarrollo de las actividades, están cumpliendo las proyecciones de siembra de los cultivos de rotación de invierno (trigo, girasol, sorgo, maíz, chia y soya). La superficie sembrada ronda las 1.134.000 ha, un 5% más comparado con 2019. Falta concluir la siembra de soya que registra un 60% de avance de las 300.000 hectáreas proyectadas.

Venta externa, un alivio

Fuentes del sector dieron cuenta de que las cinco factorías cruceñas encaran la zafra cañera con relativa normalidad cumpliendo estrictos protocolos de bioseguridad para evitar contagios de Covid-19 en el plantel fabril. El área cultivada de caña supera las 164.000 hectáreas, una cobertura récord de las que proyectan transformar de 11 a 12 millones de quintales de azúcar y unos 200 millones de litros de alcohol.

Sobre las expectativas sectoriales, creen que la pandemia del Covid-19 condicionará el cumplimiento de las metas previstas. Aseguran que el virus limitó la expansión de la frontera agrícola cañera y anuló los despachos de etanol por la restricción de circulación vehicular durante la cuarentena rígida. Lo positivo, los cinco ingenios han exportado azúcar cruda a EEUU (cuota americana) y azúcar refinada a países de la CAN y otros de la región.

“Así como tenemos sectores muy afectados (turismo, aviación, hotelería y gastronomía), en el otro extremo, la agricultura y la agroindustria son la esperanza de Bolivia para jalar la recuperación de la economía”, dijeron empresarios del sector. El sector pecuario, de carne y de leche, reflejan un balance favorable. Prevén un crecimiento.