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El sector de porcinocultores en Santa Cruz sigue muy golpeado por la crisis económica generada por la pandemia. Si bien ahora sus ventas llegan al 80%, no hay una recuperación total del sector. En estos meses se ha cerrado el 10% de las granjas y el 20% de ellas redujo su producción a la mitad, informaron desde la Asociación Departamental de Porcinocultores de Santa Cruz (Adepor).

Nelson Daher, presidente de esta asociación, explicó que esta afectación se da por factores como la subida del precio de la soya, insumo básico del sector, y la escasa demanda de carne de cerdo en los restaurantes y mercados, esto porque todavía no atienden en horarios normales.

Daher lamentó que el precio de la soya se haya incrementado solo a nivel local porque internacionalmente se sigue vendiendo más barato y eso golpea al sector.

“Es una estrategia comercial de las aceiteras porque tienen el mercado cautivo de Bolivia, no podemos importar y estamos obligados a comprarles a las cinco industrias que hay en el país, entonces nos venden al precio que les da la gana. Ellos venden a Perú en Bs 2.100 la tonelada y a nosotros en Bs 2.400, más o menos nosotros estamos subvencionando sus exportaciones”, explicó Daher.

Para Javier Urenda, expresidente de Adepor, el sector porcino en general en este momento está empezando a respirar, y están a expensas de las decisiones políticas que se vayan a tomar.

“El desafío es grande para el sector, tenemos que buscar la manera de subsistir y el costo de insumos es fundamental para poder hacer equilibrio. Venimos peleando hace meses por el tema de la soya solvente, no hemos tenido respuesta por parte de las autoridades y no queremos entrar en una posición de exigir ni con bloqueos, pero sí que podamos ser escuchados por el hecho de que la producción de alimentos en el país es fundamental para la estabilidad de la gente”, enfatizó.

Sobre el cierre de algunas granjas, indicó que existe temor de que ello desestabilice la situación de las unidades productivas y que eso ocasione que pongan esos animales en gran cantidad al mercado por un efecto de oferta y demanda, lo que también se suprima el desarrollo natural de los precios.

Por otro lado, las ventas también influyen porque los restaurantes, un mercado importante para los productores porcinos, no están trabajando en horarios nocturnos y los mercados no han recuperado su consumo normal o cierran más temprano, por lo tanto, se vende menos.

Al respecto, Fernando Medina, presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, explicó que los restaurantes que venden platos con carne de cerdo son las kjaras que funcionan de noche y no pueden vender en presencial, y en delivery baja mucho la demanda. Otros son los restaurantes masivos (con música y conjuntos) que atienden al mediodía y hasta la noche que ahora están limitados por los horarios, y finalmente los lugares gourmet que también abren por la noche, por eso el consumo de cerdo bajó bastante.

El futuro del sector

El presidente de Adepor señaló que el futuro del sector es muy incierto porque no se sabe qué medidas va a tomar el actual y el nuevo Gobierno en relación con la pandemia y las restricciones.

Para Urenda, las autoridades que van a asumir el desafío de mantener la estabilidad política tienen que pensar en los sectores productivos de alimentos porque por ahí está la estabilidad del país y su crecimiento.

“Necesitamos normas claras, claridad en las políticas de Estado que se vayan a dar para tener estabilidad y seguir apostando por la inversión”, expresó.