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El déficit fiscal lleva ya varios años. Se cree que en esta gestión superará el 12% del Producto Interno Bruto, según estimaciones del Gobierno.

De acuerdo a datos oficiales del Ministerio de Economía y del Instituto Nacional de Estadística (INE) entre 2014 y 2019 el país acumuló un déficit fiscal de Bs 102.311 millones.

Roberto Laserna, presidente de la Fundación Milenio, dijo que es faltar a la verdad tratar de culpar al Gobierno de transición de todos los males que sufre la economía. “Solo hay que revisar los datos que están en el INE, en el BCB y el Ministerio de Economía. Lo importante es que planteen políticas que reduzcan el déficit fiscal, dijo.

Para Laserna la crisis dejó en evidencia las fallas del modelo económico del Gobierno de Evo Morales, basado en aprovechar los recursos generados por las exportaciones de materias primas.

Observó que durante la etapa de ingresos altos el Gobierno trató de ser el principal actor de la economía, que incluso sea capaz de reemplazar al sector privado, pero no lo logró. “Hace años, intelectuales y la Fundación Milenio alertaban de que se estaba incubando una crisis, porque las exportaciones bajaban. La pandemia profundizó este proceso”, dijo.

 Cinco años de desbalance

Según datos del Ministerio de Economía, el INE y el Banco Central de Bolivia, el 2014 fue el primer año de déficit fiscal. En esa gestión, el déficit fiscal fue de un 3,4% con relación al PIB. Lo que significa unos Bs 7.751 millones.

Luego el desfase en 2015 fue del 6,9% del PIB; lo que equivale a Bs 15.734 millones. En el siguiente año, el porcentaje del déficit fiscal fue del 6,7% (Bs 15.713 millones). Ya para el 2017 el hueco fiscal subió a Bs 20.216 millones, lo que representa un 7,8% del PIB.

El déficit más alto se registró en 2018. Durante este período, llegó al 8,1%, lo que representa Bs 22.549 millones. En 2019, la gestión cerró con un déficit del 7,2% (Bs 20.346 millones).

Durante todo este periodo -2014 y 2019-, el crecimiento del déficit fiscal fue del 162,5%. “Lo que está claro es que entre 2014 y 2019: el país ha tenido seis años de déficit fiscal de más de Bs 100.000 millones. Eso fue lo que arrastró el Gobierno transitorio donde cada vez los gastos eran mayores”, señaló Julio Linares, exviceministro de Transporte.

El economista Germán Molina, señaló que el actual Gobierno está consciente de lo que hizo hasta octubre de 2019. Aseguró que a pesar de la reducción de recursos, el régimen del MAS siguió gastando más allá de sus ingresos. “Gastaron a tal extremo que sobregiraron por más Bs 18.000 millones las arcas del Tesoro”, señaló.

Lo grave, según los expertos consultados, es que el nuevo Gobierno no toma en cuenta la crisis que generó el coronavirus, que paralizó la economía.

No obstante, tanto Arce como el nuevo ministro de Economía, Marcelo Montenegro, aseguraron que recibieron un país con serios problemas en sus finanzas.

Arce sostuvo que Bolivia pasó de liderar el crecimiento en la región, a ser una de las economías con peores índices. En anteriores declaraciones aseguró que no se puede culpar de todo a la pandemia del coronavirus.

Por su parte, Montenegro acusó al anterior Gobierno de haber provocado un descalabro en la economía nacional.

Además, reveló que el gobierno de Jeanine Áñez dejó el país solo con Bs 4.000 millones en las arcas del Tesoro, y no así los Bs 17.000 millones como lo había asegurado, el ex ministro de Economía, Branko Marinkovic. 

Gasto para generar empleos

El déficit -según el economista Enrique Velasco- se elimina ajustando ingresos y gastos; mientras más productivo sea el gasto –es decir, mientras más ingresos nuevos ayude a generar, el gasto deficitario lejos de ser un problema, es una forma de acelerar el crecimiento de la economía.

El gasto más productivo es el que permite generar nuevos empleos e ingresos (aspecto que justificaremos en otra nota).

Velasco considera que el déficit fiscal no es deuda: “son asientos contables en las cuentas del TGN en el Banco Central; a diferencia de los hogares y las empresas que, antes de gastar deben tener ingresos, el Estado, como emisor de la moneda, primero gasta para que el sector privado tenga dinero y pague impuestos que son’el ingreso’ del gobierno”.

En la misma línea, el economista Alberto Bonadona considera que no es momento de pensar en reducir el déficit porque se debe inyectar recursos a la economía para alentar el consumo e impulsar a la industria de manera que crezca tanto la demanda como la oferta, garantizando empleos.