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Más allá de la oposición que manifiestan algunas personas y políticos por el retorno del Fondo Monetario Internacional (FMI) como acreedor de Bolivia, el crédito que otorgó este organismo es menor a lo que el país debe a otros financiadores como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) o CAF-Banco de Desarrolo de las Américas.

Hasta el 29 de febrero de este año el saldo de la deuda externa pública de mediano y largo plazo alcanzó, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB), a $us 11.261 millones.

De esta cantidad, $us 7.491 millones corresponden a recursos que fueron otorgados por organismos multilaterales, que en su mayoría financiaron obras de inversión pública, sobre todo en infraestructura.

En la lista de estos organismos al que más debe Bolivia es al BID con un total de $us 3.361 millones. La cifra es 10 veces superior a la deuda que contrató el actual Gobierno con el FMI ($us 327 millones) y representa un 44,8% de la deuda que el país tiene con los acreedores internacionales.

El segundo mayor acreedor del país es CAF-Banco de desarrollo de América Latina. El país debe $us 2.600 millones a este organismo. La cifra es ocho veces más de lo que el país se prestó del fondo.

Por último, con $us 933,2 millones, el Banco Mundial es el tercer mayor acreedor del país, más del doble de la deuda que el país contrató del FMI.

Recientemente, el Gobierno de Jeanine Áñez, suscribió un acuerdo para el retorno del polémico organismo al país. En concreto el Fondo prestará $us 327 millones, dinero que será usado para apoyar las labores médicas que afronta Bolivia por la propagación del coronavirus.

La criticas llovieron, en especial del exministro de Economía, Luis Arce Catacora, y candidato a la presidencia por el Movimientos Al Socialismo (MAS), antiguo partido de Gobierno que contrajo deudas con el BID, la CAF y el Banco Mundial.

El mecanismo que usó Bolivia para obtener este préstamo es el Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR), que proporciona rápida asistencia financiera y está a disposición de todos los países miembros que enfrentan una urgente necesidad de balanza de pagos.

Según el portal del FMI, el IFR fue creado como parte de una reforma más amplia encaminada a flexibilizar el respaldo financiero que brinda el organismo para atender las necesidades diversas de los países miembros. El IFR reemplazó la anterior política de asistencia para emergencias del FMI y puede utilizarse en una amplia variedad de circunstancias.

La asistencia financiera del IFR se brinda en forma de compras directas sin necesidad de un programa propiamente dicho ni de exámenes.

El país miembro que solicita asistencia en el marco del IFR debe cooperar con el FMI en los esfuerzos por resolver las dificultades de balanza de pagos y describir las políticas económicas generales que se propone aplicar.  En algunos casos quizá se requieran medidas previas.

El jueves el ministro de Economía y Finanzas, José Luis Parada, dijo que el Gobierno recibió los recursos del FMI para enfrentar la emergencia sanitaria, sin condicionamientos.