Las largas filas por diésel continúan en Santa Cruz de la Sierra y, durante el fin de semana, también se extendieron a los surtidores de gasolina, donde el abastecimiento fue irregular. Varias estaciones de servicio permanecieron cerradas, identificadas por los tradicionales conos anaranjados que anuncian tanques vacíos, mientras decenas de conductores recorrían distintos puntos de la ciudad en busca de carburantes.
El problema ya no solo afecta a los conductores urbanos. En los valles cruceños, productores agropecuarios alertan que deben esperar entre dos y tres días para abastecerse y advierten que la falta de diésel y gasolina comienza a comprometer la producción de alimentos.
La preocupación del sector agropecuario va más allá de las demoras para cargar combustible. En plena campaña agrícola, la falta de diésel retrasa las labores en el campo y encarece los costos de producción, mientras que la escasez de gasolina limita el funcionamiento de equipos indispensables para las tareas diarias. Los productores advierten que, si la situación se prolonga, el impacto terminará trasladándose al abastecimiento y al precio de los alimentos que llegan a los mercados.
“Necesitamos que se normalice el abastecimiento para seguir produciendo y llevar nuestros productos a Santa Cruz y al resto del país”, afirmó Juanito Lino, productor de la comunidad Bella Victoria, en Samaipata. Explicó que la gasolina es indispensable para operar fumigadoras y motobombas, mientras que el diésel permite mover maquinaria y transportar la cosecha.
Las dificultades también golpean al transporte público. En la Terminal de Buses de Cochabamba, el inicio del receso escolar encontró a cientos de pasajeros con una oferta reducida de viajes, porque numerosas empresas mantienen parte de su flota inmovilizada mientras espera cargar carburantes.
La misma situación se repite en provincias y zonas fronterizas. Conductores denuncian que permanecen hasta tres días en las filas y sostienen que el problema ya no puede atribuirse únicamente a los más de 50 días de bloqueos, sino a las dificultades para restablecer el suministro.
En la provincia Caranavi, al norte del departamento de La Paz, usuarios cuestionaron que las oficinas de la ANH permanecieran cerradas mientras aguardaban registrarse en el sistema SIScarguío, indispensable para comprar combustible en bidones.
Frente a ese escenario, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, afirmó que el abastecimiento comenzará a normalizarse en los próximos días. Explicó que YPFB mantiene controles técnicos y de calidad antes de despachar los carburantes y atribuyó las demoras al retraso acumulado durante los bloqueos.
Sin embargo, la realidad sigue mostrando otra cara. El combustible continúa llegando de forma irregular y mantiene bajo presión a toda la cadena económica. Del campo a las terminales y de los surtidores a las carreteras, la falta de carburantes sigue frenando la producción, el transporte y el comercio, dos semanas después de que las carreteras fueran desbloqueadas.