La escalada del dólar en Bolivia sumó ayer un nuevo capítulo de tensión. Aunque el tipo de cambio referencial del Banco Central de Bolivia (BCB) marcó un máximo histórico de Bs 9,74 para la venta y Bs 9,54 para la compra, el mercado paralelo no tardó en volver a despegar y cerró aún más arriba: Bs 9,84 para la compra y Bs 9,81 para la venta, acercándose peligrosamente a la barrera de los Bs 10 por unidad.
El dato refleja que la aparente convergencia entre ambos mercados observada en horas de la mañana fue solo momentánea.
Conforme avanzó la jornada, la demanda de divisas volvió a intensificarse y el mercado informal retomó la delantera, dejando en evidencia que la presión sobre el dólar continúa lejos de disiparse.
La diferencia entre el dólar oficial fijo del BCB —que permanece en Bs 6,96 para la venta desde 2011— y el paralelo ya supera el 40%, mientras que incluso el propio tipo referencial creado por el ente emisor comienza a quedarse corto frente a una demanda que no logra ser contenida por las señales institucionales.
Batalla cambiaria
Durante la mañana, de la jornada de ayer, el valor referencial de Bs 9,74 generó la impresión de que el mercado bancario y el paralelo finalmente se estaban alineando. El indicador del BCB, construido sobre operaciones reales del sistema financiero, se ubicó prácticamente al mismo nivel del dólar informal, que en ese momento rondaba Bs 9,75.
Sin embargo, el cierre de jornada mostró otra fotografía: la divisa paralela subió nuevamente y se instaló entre Bs 9,81 y Bs 9,84 según plataformas digitales de monitoreo en tiempo real.
Para el economista Fernando Romero, esto confirma que el país atraviesa una “batalla cambiaria” entre el sector público, el sistema financiero y el mercado privado por captar los pocos dólares disponibles.
En este contexto Romero precisó que en los próximos meses, la tendencia más probable es que el dólar continúe subiendo, tanto el referencial como el paralelo.
“Esto se debe a que los problemas estructurales no se han resuelto: hay escasez de divisas, alta demanda de dólares y ausencia de medidas económicas de fondo. Así, el tipo de cambio referencial seguirá ajustándose de forma gradual, mientras que el paralelo podría subir más rápido y con mayor volatilidad”, indicó el economista.
A tiempo de puntualizar que la conflictividad social, el posible incremento de costos (como salarios y combustibles) y la incertidumbre política/social presionarán aún más la demanda de dólares.
“Si no hay cambios importantes en la política económica o ingreso de divisas, es muy probable que continúe la brecha cambiaria y que el dólar se mantenga en una tendencia alcista sostenida en el corto plazo debido a una limitada oferta y al desequilibrio cambiario que se arrastra desde el 2023”, precisó Romero.
El cierre del dólar paralelo en Bs 9,81 para la venta deja a la divisa a solo 19 centavos de una barrera simbólica que hace pocas semanas parecía distante.
La subida es significativa porque rompe la relativa estabilidad que había mostrado el mercado informal durante la primera mitad de abril, cuando se movía entre Bs 9,2 y Bs 9,5. Ahora, la tendencia vuelve a ser claramente alcista y muestra una velocidad de ajuste mayor a la del propio referencial del BCda vez más por conseguir divisas.
La evolución de este lunes deja además una lectura política y económica de fondo: el mercado todavía no considera que exista una solución clara al problema de escasez de divisas.
La suba simultánea del referencial y del paralelo muestra que la oferta sigue siendo limitada y que cada actor está dispuesto a pagar más por asegurarse dólares.