Escucha esta nota aquí

La autonomía indígena se ha vuelto protagonista de la elección subnacional. Dos municipios y dos territorios buscan elegir a sus autoridades por usos y costumbres y corren contra el tiempo para lograrlo en marzo, con diversos conflictos en sus territorios. Tres de estos están en Santa Cruz: Gutiérrez, Lomerío y Lagunillas. 

El restante está en Beni, el Territorio Multiétnico 1. Dos de ellos van por la conversión de autonomía municipal en indígena, Gutiérrez y Lagunillas; mientras que los dos restantes van por convertir el territorio indígena en una autonomía.

Según explica Francisco Vargas, vocal del Tribunal Supremo Electoral, cada uno de estos procesos tiene su complejidad. Por ejemplo, en el caso del municipio de Gutiérrez ya cumplió con el requisito del referéndum aprobatorio de la conversión en municipio indígena. Sucedió en 2016, cuando un 63% de su población votó por el sí. 

El municipio tiene dos capitanías guaraníes y dos centros urbanos, que se oponen a la conversión, pese a haber perdido el referendo y que los guaraníes ya cumplieron con la elaboración de su estatuto y la compatibilización con la Constitución Política del Estado. 

El argumento del área urbana es que la tierra comunitaria de las capitanías equivale solo al 30% de la jurisdicción municipal. Sin embargo, según explicó Vargas, lo que le resta a la autonomía indígena Kereimna Iyambae, nombre adoptado, es reglamentar su reglamento para realizar la elección de sus autoridades por normas propias. Allí, solo se elegirá a autoridades departamentales.

El otro caso de reconversión de municipio en autonomía indígena es Lagunillas, que ya recolectó firmas y consiguió el dinero para realizar el referendo consultivo, pero las elecciones fallidas de 2019, las generales de 2020 y las elecciones municipales han impedido que este se celebre. 

Lo más probable es que se convoque para el segundo semestre de 2021. Allí también hay dos capitanías guaraníes y comunidades mestizas. Tanto en Lagunillas como en Gutiérrez, las comunidades guaraníes han tenido que resignar su participación de obras en el municipio para llegar al referendo.

Los territorios

Una figura distinta es la de Lomerío y el TIM 1, que no van por la vía municipal sino territorial. El municipio de San Antonio de Lomerío coincide casi por completo con el territorio de la TCO Lomerío y en 2009 decidió iniciar la conversión en autonomía indígena. Redactaron un estatuto que se compatibilizó con la CPE y, basados en la Ley 1198 que modifica la Ley de Autonomías, pretenden ponerlo en vigencia por usos y costumbres. Sin embargo, la resolución de compatibilización del Tribunal Constitucional Plurinacional indica que debe pasar por un referendo. 

“¿Por qué tardamos mucho?, porque el Estado Plurinacional de Bolivia no tenía un camino para lograr la autonomía. Nosotros hemos sido parte de la construcción de este camino”, dijo Elmar Masaí, cacique de la Central de Comunidades Originarias de Lomerío, máxima organización de la TCO, con sede en Puquio, enfrentada con San Antonio, sede del municipio. 

Desde allí, Johnny Viana, dirigente de los movilizados contra la autonomía indígena, insisten en que el referendo de ‘salida’ del estatuto autonómico se realice, pese a que la ley actual ya no lo exige.

En una situación similar se encuentra el TIM 1. Este territorio moxeño y movima se encuentra en medio de los municipios de San Ignacio de Moxos y Santa Ana de Yacuma. Ahora se encuentra movilizado en La Paz para exigirle al TSE que verifique la aprobación de su estatuto para transformarse en autonomía indígena, pero existe una resolución similar a la de Lomerío, que instruye un referendo, ya que ambas resoluciones salieron antes de la ley 1198. 

Según explica Vargas, este jueves se iniciarán mesas técnicas para tratar de hallar un camino para el TIM 1. Por analogía, la solución encontrada también servirá a Lomerío.

Comentarios