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No se quedó callado. Punzante y crítico en sus comentarios, el economista Gonzalo Chávez no guardó silencio ante el reto que planteó el ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, que desafió a los economistas y analistas - críticos a la actual administración del Estado- a presentar sus propios datos para contrarrestar la visión optimista que tiene el Gobierno sobre la recuperación económica del país.

Chávez, al igual que otros economistas, lanzó duros cuestionamientos al informe presentado por el presidente Luis Arce en el marco de los festejos por el Día del Estado Plurinacional el 22 de enero. En concreto, el jefe de Estado dijo que el 2021 fue un año de crecimiento y recuperación del empleo, marcado por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y una baja inflación. 

El mandatario fue refutado por Chávez y otros analistas que calificaron el mensaje de 'flojo' por no tocar aspectos estructurales de la economía como la informalidad y la precariedad laboral.

Ante la ola de detracciones, Montenegro no se quedó en silencio y planteó a los críticos que “demuestren” con sus propias cifras que lo expuesto por el Gobierno no responde a la realidad.

“Ahora muchos de los analistas y críticos dicen que son cifras falsas, que son maquilladas. Que presenten ellos sus cifras, que hagan el cálculo del PIB, del desempleo, la inflación, que nos demuestren, que nos digan: 'esta es la verdadera cifra'. Para demostrar que algo está equivocado. Cada uno debe presentar ejemplos”, demandó.

Fiel a su estilo, Chávez respondió que “el ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, llama a analistas económicos a que presenten sus propios datos. Creo que no tiene la menor idea de cómo se calcula el PIB, la inflación o el desempleo. Son tareas hiper complejas que las realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE)”.

Luego agregó que “todos somos usuarios de estos datos y tenemos que confiar. No queda otra. Aunque no estaría demás unas auditorías técnicas a algunos datos sobre los que pesan sospechas de cocina”.

Siguiendo su descargo, dijo que datos oficiales desde el 2013 hasta el 2019, demuestran que la economía boliviana creció cada vez menos.

“El crecimiento del PIB se desaceleró. En efecto, en el 2013 el crecimiento del producto fue del 6,8%. En 2014, el dato llegó al 5,46%. En 2015 se alcanzó el 4,8%. Y entre 2016 y 2018 el incremento del PIB estuvo en torno del 4% al año. En el 2019 -antes de la salida de Morales- el crecimiento del PIB era del 2,2%”, lanzó.

Agregó que “después, en 2020, vino la crisis recesiva del -8,8%. En el 2021, en el primer trimestre del año, la recesión continuó en -1,1%. Posteriormente, comienza el rebote estadístico que hace prever que el crecimiento del 2021 estará en torno del 6%. Todos estos son datos del Gobierno”.

“En suma, al edificio de la economía boliviana le cayó una bomba recesiva (pandemia, cuarentena, mala gestión económica de Áñez). Se destruyeron algunas estructuras, desparecieron algunas plantas, y se comprometió gravemente la viabilidad del edificio, pero lo más complicado es que la recesión obligó al aparato productivo (empresas y personas) a bajar al sótano, nueve pisos por debajo de planta baja”, sostuvo.

Por lo tanto, en este contexto recesivo, según Chávez, “el crecimiento del 6% del PIB en el año significa que subiremos seis niveles, pero desde los sótanos y todavía faltan tres subterráneos para llegar a planta baja”. 

“Quiere decir que la economía boliviana está rebotando de un nivel recesivo, pero aún no está recuperando los niveles del producto prepandemia. Esta es una interpretación con datos del Gobierno. Hay dudas de que el crecimiento económico sea sostenible en el 2022 y 2023, en especial, por la falta de financiamiento”, agregó.

Por último, dijo que sus dudas “sobre la sostenibilidad del crecimiento y la viabilidad del modelo primario-exportador se basan en datos del Gobierno, por lo tanto, no tiene sentido pedir que presentemos nuestros propios datos. Tenemos interpretaciones diferentes".

Es un ejercicio totalmente democrático. Lo que el ministro tiene que hacer es rebatir las ideas y las interpretaciones que son diferentes y no pedir que cada analista construya sus datos. Así funciona el debate en una sociedad libre”, sostuvo.

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