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Ante el cambio de Gobierno en Bolivia se ha generado susceptibilidad en la población con respecto a la política cambiaria. Es por ello que fue planteada la siguiente interrogante a expertos en el tema. ¿Las reservas internacionales alcanzan para seguir con el cambio fijo o se debe devaluar la moneda nacional?

Para el economista José Alberti, es precisamente la incertidumbre política la que lleva a causar zozobra en los hogares bolivianos. Ante este panorama, aclaró que al Banco Central de Bolivia (BCB le corresponde definir la política monetaria cambiaria del país, como sucede en otras naciones donde dicha institución es la que determina si es necesario realizar ajustes, devaluar o revaluar.

En Bolivia es importante avanzar hacia un tipo de cambio más flexible, y no repetir el error y sus consecuencias en la inversión, en la industrialización y la competitividad cambiaria, que tuvo anclado el tipo de cambio y la profundización de la ‘bolivianización’, ocurrida en noviembre de 2011, manifestó Alberti.

Se necesita que Bolivia demuestre indicadores positivos, modestos, pero positivos y, si bien, existe un sistema financiero fuerte y solvente, lo que falta es dinamizar la economía y tener un crecimiento positivo, agregó el analista.

“El virtual presidente primero debe pensar en una reactivación económica y luego qué se hace con el tipo de cambio. El que debe mover o no el tipo de cambio es el BCB, institución independiente y transparente, y nos debe dar certidumbre al respecto”, sostuvo.

No es conveniente devaluar

El economista Waldo López considera que no es aconsejable devaluar el tipo de cambio en este momento y justifica su posición citando dos argumentos.

El primero es que las reservas internacionales alcanzan dos años más, lo que permitiría mantener el tipo de cambio, a pesar del habitual desbalance entre las importaciones y exportaciones. Las primeras son mayores que las segundas; sin embargo, hay mecanismos para incrementar las reservas internacionales. Uno de ellos es recibir financiamiento por deuda externa para aumentar las reservas internacionales y muchos países en esta época están acudiendo a ese mecanismo.

El segundo aspecto para no devaluar es que se necesita estabilidad de precios. Toda devaluación tiende a poner en vigencia la inflación importada porque encarece las importaciones. “No es conveniente devaluar, hay todavía reservas para dos años más y es posible recibir financiamiento por deuda externa para aumentar las reservas internacionales”, puntualizó López.

Entre tanto, el economista José Gabriel Espinoza considera que no se trata de si las reservas alcanzan o no para cubrir el tipo de cambio, lo importante es el flujo de moneda extranjera. Cuántos dólares entran al país, versus cuántos dólares demanda la gente y las empresas para sus actividades y para su ahorro y, a partir de ahí, si es posible cubrir o no la demanda para ver la necesidad de hacer una devaluación, explicó.

No debería haber una devaluación en tanto y en cuanto el nuevo Gobierno logre tres cosas. La primera es calmar las expectativas de las personas, esto tiene que ver con el manejo de la política económica y los anuncios que se hagan, mismos que deben ser finos, de lo contrario generarán mucha incertidumbre; por ejemplo, el impuesto al patrimonio o riqueza.

La segunda tiene que ver con la llegada de divisas al país; es decir, en la medida que no lleguen dólares por créditos externos, inversión extranjera, o exportaciones y la oferta de dólares esté por debajo de la demanda, ahí puede haber un problema cambiario.

La tercera es la inversión que no es un canal que traiga muchos recursos y de manera muy rápida, y se ve afectado por anuncios en el ámbito tributario y el derecho al lucro o ganancia, expresó Espinoza.