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Las cifras del negocia del gas son duras. Un estudio realizado por la Fundación Milenio, en base a datos oficiales, señala que el 80% de los campos gasíferos están en proceso de declinación. Además, sostiene que las refinerías operan por debajo de su capacidad instalada.

El análisis denominado La Política Hidrocaburifera, Una tormenta perfecta examina los puntos flacos del sector. Se realizó en base a la Agenda de Reactivación Hidrocarburífera de Bolivia, del Ministerio de Hidrocarburos, de octubre 2020.

El documento fue escrito por Carlos Delius, expresidente de la Cámara de Boliviana de Hidrocarburos y Energia (CBHE) y empresario ligado a la actividad hidrocarburífera.

En detalle, el escrito sostiene que solamente el 17% de los campos de gas natural están en desarrollo, otro 3% están en etapa máxima de producción (Plateau) y un 80% están en proceso de declinación.

“Este es el mayor de los problemas que enfrenta el sector en Bolivia. Estamos en un punto en el que no se podrá evitar una caída de producción, y el fantasma de la importación de gas natural para consumo propio es real y está a la vuelta de la esquina; es decir, en siete a nueve años”, señala el estudio.

Si los problemas el abastecimiento son palpables en el gas, según este estudio, “la situación de los líquidos es aún más álgida, y ya se está viviendo la pesada mochila de la importación de gasolina y diésel”.

El país llega a esta situación debido a fallas en la política de exploración de nuevos hidrocarburos, tanto líquidos como gas natural.

“El estado boliviano no ha sido capaz de mantener un nivel de reservas que sustenten la tasa de explotación de los últimos 14 años”, sostiene el documento.

El análisis también sostiene que uno de los principales factores para este problema fue el sobredimensionamiento que se hizo de las reservas de gas natural. 

Hasta antes de 2009, se creía que estaban en orden de los 24 trillones de pies cúbicos (TCF) y que había gas “para todo”.

Empero en 2009, una certificación realizada por la empresa Ryder Scott, redujo esta certificación en 250%, llegando a solo 9,5 TCF.

Si bien la ley de hidrocarburos prevé certificación de reservas anuales, YPFB solo las encomendó en los años 2009, 2013, 2017 y 2018. 

En este último año, las reservas llegaron a 10,7 TCF. Actualmente, se calcula que las reservas bordearían los 9 TCF.

En este contexto, el estudio sostiene que “los pronósticos de producción que no son más que el agregado de las estimaciones de las empresas operadoras validadas por YPFB, prevén una caída de producción bastante acelerada”.

“El retraso en la exploración (falta intensidad) y los pobres resultados de la campaña exploratoria la hacen previsible. Es muy probable que se tenga momentos de gran fragilidad energética, no solo como exportadores (cualidad que se puede perder), sino también como mercado interno”, advierte el estudio.

Según el diagnóstico de Milenio, en la Agenda de Reactivación Hidrocarburífera de Bolivia se indica que en el período 2010-2019 se perforaron 143 pozos exploratorios de los cuales solo 14 fueron productivos.  

En esta agenda la estatal sostiene que el comportamiento de acuerdo al comportamiento de las reservas, “se puede evidenciar que, considerado el potencial hidrocarburífero de cada descubrimiento, no fueron los suficientes para concretar una adecuada reposición de reservas”.

Refinerías

El análisis observó la poca producción de las refinerías, pese a la alta inversión que el Estado hizo en ellas, que llega a los $us 665,8 millones.

“Los resultados de la inversión no son auspiciosos si se toma en cuenta que la capacidad ociosa de las refinerías, en el periodo 2010-2019, el indicador estuvo comprendido entre los siguientes intervalos: Gualberto Villarroel 20,3% - 41,0%; Guillermo Elder Bell 2,2% - 37,7%”, dice el estudio. 

Cambios

Recientemente el Ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, reconoció que el actual marco jurídico no tuvo la capacidad para aumentar las reservas gasíferas, ni los volúmenes de producción.

En ese sentido, la autoridad sostuvo que es necesario modernizar la Ley 3058, porque en los últimos años no se logró un incremento de las reservas, lo que hace necesario repensar todo el marco normativo, incluyendo la Ley de Incentivos y otros reglamentos que necesariamente deben ser modificados.

“Estamos modificando algunos decretos porque tenemos que ser autocríticos. Los resultados no han sido los esperados y necesitamos en este momento incorporar reservas, incorporar volúmenes de producción de gas natural”, señaló Molina.

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