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Desaguadero es una de las puertas del contrabando. Por esa población ingresa todo tipo de productos de Perú de manera ilícita. El paso ilegal de artículos desde el vecino país se duplicó durante la pandemia, sobre todo de verduras, alimentos procesados y abarrotes de primera necesidad. Lo mismo sucede en la frontera con Chile, por donde los contrabandistas de vehículos indocumentados, línea blanca, artefactos electrónicos y ropa usada crearon pasos ilegales.

Los mercados tradicionales del país están colapsados de verduras y tubérculos peruanos. El precio es más bajo que los productos nacionales, lo que saca de la competencia a los productores bolivianos. El diputado Héctor Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS), afirmó que el contrabando desde Perú se duplicó en época de la pandemia. El legislador visitó puntos fronterizos y mercados de las ciudades de La Paz y Cochabamba, por lo que pidió datos a las entidades encargadas del control del contrabando.

“Hemos visto que la mayoría de los productos en los mercados son de contrabando y eso está haciendo mucho daño a la producción nacional. Por ejemplo, en la ciudad de Cochabamba, la arroba de cebolla (peruana) está a ocho bolivianos y los productores locales están perdiendo su cosecha por falta de mercados. Esto está generando pobreza extrema”, afirmó Arce.

Las verduras, la papa, el camote y las frutas llegan a Desaguadero (al lado peruano) desde Arequipa y Moquegua. Los productos como zapatillas, ropa, papel higiénico, pañales provienen de Tacna, donde está la zona franca de ese país.

Desaguadero, zona roja

En Desaguadero el puente internacional está cerrado por la pandemia. Eso no frena al contrabando. Los productos ingresan de manera ilegal en pequeñas embarcaciones por el río Desaguadero. Esas operaciones se las hacen desde las tres la madrugada y sobre todo los días de feria: martes y viernes. Ya en el lado boliviano los productos son cargados en minibuses y camiones, que se dirigen por vías alternas para evitar controles de diferentes entidades, como la Aduana Nacional, las Fuerzas Armadas y el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

El primer punto de desembarque es la ciudad de El Alto, donde la mayoría de los mercados oferta productos de contrabando que llegan desde el Perú. Luego, la mercadería pasa a la sede de Gobierno y a otros lugares como Cochabamba, Santa Cruz y Oruro.

Una bolsa de yute llena de papa peruana llega a costar Bs 350. Este producto luego lo ofertan a Bs 20 o 25 por arroba. Todas las verduras y frutas también llegan en bolsas de yute y luego, en suelo nacional, es parcelado en cajas para enviarlas a diferentes puntos del país.

Este ingreso de mercadería ilegal provoca que los productores nacionales ofrezcan sus productos a menor costo, lo que provoca un daño a su economía.

Edilberto Osinaga, gerente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), informó que los pequeños productores son los más afectados por la caída de los precios, ya que no utilizan tecnología de punta, invierten mucho y no logran rendimientos elevados para recuperar su capital y ganar.

El experto explicó que en el caso de la papa se vende en la actualidad con una diferencia de entre tres y seis bolivianos por debajo de su costo de producción. “El costo de producción está entre los Bs 15 y 18, pero ellos han estado recibiendo a Bs 12 por arroba. Lo mismo ocurre con la cebolla, obtienen entre tres y seis bolivianos menos de su inversión y esto se debe al contrabando que ingresa de los países vecinos”, remarcó Osinaga.

Sobre el tema, el presidente de la Cámara Nacional Industria (CNI), Ibo Blazicevic, afirmó que entre las gestiones 2020 y 2021 el contrabando de productos de consumo masivo aumentó un 10%. El empresario dijo que por la internación de mercadería ilegal aproximadamente 80.000 puestos de trabajo están en peligro de perderse, esto por la afectación a la industria nacional.

“Se han perdido empleos por causa del contrabando. Hay que tener una lucha mucho más efectiva, sabemos que la Aduana hace esfuerzos importantes, pero creo que hay que dotarles de más recursos y efectivos al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, para que la lucha sea proporcional con la amenaza que tenemos”, afirmó Blazicevic.

Ante esta situación, el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Daniel Vargas, admitió que el contrabando penetró algunas entidades del Estado, por lo que los productos ingresan fácilmente a territorio nacional.

“También tenemos gente que, en algún momento, se ha identificado. Estaría participando, contribuyendo y colaborando. El Senasag, en algún momento, también habría sido penetrado por esta organización del contrabando”, remarcó Vargas, quien añadió que se reforzará el control en las fronteras para evitar el ingreso ilegal de mercadería.

Otra decisión del Gobierno con el fin de erradicar el contrabando de hortalizas y verduras es la creación del Comando Especial de Lucha Contra el Contrabando Agropecuario. Esta medida fue asumida la anterior semana en el marco de los acuerdos arribados con la Federación Sindical Única de Campesinos (Fsutc) de los Valles Cruceños.

Hugo Rodríguez es experto de estudios económicos de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco). El especialista explicó que solo en el ámbito de los alimentos el impacto del contrabando es de $us 400 millones, aproximadamente y aclaró que este no es un problema solo de empresarios o de sectores, sino de la economía en su conjunto que está frenando la reactivación económica del país.

Contrabando desde Chile

Hace unos días una patrulla militar fue emboscada en el municipio de Patacamaya, en La Paz, por contrabandistas de vehículos indocumentados. Los comunarios golpearon a los efectivos y quemaron el vehículo militar. Este hecho comprueba que la internación de automóviles “chutos” está en su auge. Todavía existen rutas ilegales en la frontera con Chile.

Desde el vecino país se interna de manera ilegal vehículos indocumentados, artefactos electrónicos, celulares y línea blanca. Esta mercadería pasa en camiones por rutas ilegales que son creadas permanentemente por los contrabandistas. Por lo general, estas vías llegan a Oruro. Las comunidades de Sabaya y Huachacalla son puntos rojos por el apoyo de sus comunarios al contrabando.

Una nueva ruta de internación es por inmediaciones de los salares de Uyuni y Coipasa. Los autos “chutos” pasan por localidades como Ishuaya, Salinas de García Mendoza, Santiago de Huari y llegan a Challapata, en Oruro. De ahí, se los distribuye hasta La Paz y demás puntos del país.

Según datos del Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, en la pandemia volvieron a instalarse las ferias de venta de vehículos indocumentados. Esta instancia enumeró nueve puntos ilegales de oferta de motorizados. Uno de ellos se instaló en la zona de Ventilla, en la ciudad de El Alto.

“Durante los últimos 11 meses las ferias se han vuelto a activar porque han entrado vehículos sin papeles durante casi todo el 2021, año de la pandemia”, dice un informe del viceministerio de Lucha Contra el Contrabando.

Las otras ferias se instalaron en Patacamaya, Challapata, La Asunta, Caranavi, Oruro y otras localidades de Cochabamba y Santa Cruz, como Yapacaní.

Los contrabandistas de autos “chutos” pasan por campos minados en la frontera con Chile.

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