Escucha esta nota aquí

 El déficit público proyectado en -9,7% para 2021 se explica por la elevada inversión pública ($us 4.011 millones) en el nuevo contexto de bajos ingresos por menores recaudaciones del Estado, de rentas provenientes del gas, cada vez menores. A esto hay que sumarle el gasto inflexible, sobre todo en salarios, que representa $us 500 millones mensuales, según coinciden economistas.

Ayer, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y el Banco Central de Bolivia (BCB) firmaron el Programa Fiscal Financiero, y fue el primer mandatario, Luis Arce Catacora, quien explicó que el elevado déficit fiscal se entiende por la mayor inversión pública estimada para la presente gestión.

Aun cuando se trata del octavo año que la economía boliviana presenta déficit fiscal (endeudamiento), el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, justificó que existe una correlación directa entre la inversión pública y el crecimiento económico. Para 2021, el Gobierno prevé un Producto Interno Bruto del 4,4%, aun cuando en 2020 registró una recesión del -11,1% debido a la pandemia generada por el Covid-19.

Sin embargo, ¿de dónde van a salir $us 4.011 millones para proyectos estatales? El lunes, el viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal, Zenón Mamani Ticona, dijo que se reformulará el Presupuesto General del Estado para aumentar la inversión pública y registrar aquellos recursos que no han sido contemplados, como saldos de caja y bancos e ingresos adicionales por actividades propias y otros recursos no contemplados en sus presupuestos institucionales.

EL DEBER ha consultado a los ministerios de Economía y Obras Públicas, desde el lunes, de dónde provendrán los recursos para inversión pública, pero no ha recibido respuesta.

Para José Gabriel Espinoza, exdirector del Banco Central de Bolivia, estos recursos van a provenir de endeudamiento externo. “El Gobierno ya ha anunciado en el PGE 2021, pero también con medidas que están tomando en los últimos días, el endeudamiento de Bolivia por $us 3.000 millones en los mercados privados de deudas, y están apuntando a que una parte de esos bonos sean comprados por la banca y las AFP bolivianas y una parte por el mercado externo”.

También advierte que dadas las condiciones del mercado, la volatilidad de la economía boliviana y los problemas sociales y políticos, el endeudamiento será más caro, con tasas superiores al 6%.

Para el economista Pablo Mendieta, un déficit fiscal alto, como el que lleva Bolivia desde 2014, implica que el endeudamiento del Sector Público No Financiero (ya sea interno o externo) tendrá que subir en ese monto.

Mientras que el analista Alberto Bonadona considera que un déficit no significa una deuda si se lo financia con impresión de dinero.

“Un déficit gastado en proyectos o actividades productivas que aumente el empleo, los ingresos de las personas y el consumo de las familias es recomendable en una recesión como la que actualmente Bolivia está pasando”.

Prevén crecimiento

El Gobierno proyecta una recuperación del PIB en 4,4% para 2021; sin embargo, los economistas consideran que es bajo. 

El economista Roberto Laserna cree que después de una caída tan fuerte como la que sufrió Bolivia en 2020, “proyectar un 4% de crecimiento en 2021 es pesimista porque no será suficiente para retomar los niveles que teníamos antes de la pandemia”. 

Y Espinoza prevé un crecimiento menor al de 2019 (2,2%).



Comentarios