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La posibilidad de que el diferimiento de créditos aumente el monto de las cuotas le ha quitado el sueño a más de un cliente financiero. Sin embargo, esa posibilidad quedó atrás, luego de que el Gobierno aprobara el Decreto Supremo 4409 que prohíbe el cobro de intereses extraordinarios o adicionales.

Marcelo Montenegro, ministro de Economía y Finanzas Públicas, dijo que una mala interpretación de las normas aprobadas durante la gestión de Jeanine Áñez había derivado en el cobro de intereses extraordinarios a los clientes que difirieron sus créditos.

Explicó que las entidades congelaron el capital y el interés diferido, pero una mala interpretación de la norma activó que, sobre el capital que estaba diferido, se cobre el interés adicional, tomando en cuenta el Código de Comercio.

La norma indica que las cuotas diferidas no generarán ni devengarán intereses extraordinarios o adicionales, no se podrá incrementar la tasa de interés ni se ejecutarán sanciones ni penalizaciones de ningún tipo. “Los montos correspondientes al interés devengado por el capital de las cuotas diferidas, se mantendrán invariables, no pudiendo el capital diferido, generar ningún tipo de carga financiera adicional, ni mayores intereses por este concepto”.

Asimismo, la autoridad afirmó que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) deberá velar por el cumplimiento del decreto y gestionar la devolución de intereses adicionales que se hubieran cobrado al cliente durante el periodo de diferimiento.

Desde la Asociación de Bancos Privados de Bolivia indicaron que hoy se pronunciarán al respecto.

Proyección de flujo de caja

El ministro Montenegro también mencionó que los clientes pueden solicitar en las entidades financieras la reprogramación o refinanciamiento de sus créditos, cuyas cuotas fueron diferidas. Asimismo, instruyó que se incorpore en la evaluación de la capacidad de pago de los prestatarios, la proyección de flujos de caja y no solo los ingresos antes de la pandemia.

Además, en los casos en que las operaciones de crédito tengan un plazo residual de hasta dos años, la reprogramación se estructurará por un periodo no mayor a los cinco años.

Hay ganadores y perdedores

Los economistas ven que la medida genera una ecuación en la que hay ganadores y perdedores. En criterio del economista Germán Molina ganan los clientes porque se alivia el pago de cuotas sin intereses adicionales, pero pierden los bancos porque van a recibir menos recursos, habrá menores utilidades y, por ende, disminuirá el monto de los impuestos que paguen, lo que repercutirá en el Tesoro General de la Nación.

Para el exdirector del Banco Central, Róger Banegas, las entidades financieras más pequeñas, como las cooperativas e instituciones de desarrollo serán las más perjudicadas y sugiere que se analice un fondo de compensación.

Para el experto en finanzas, Mauricio Ríos García, la medida del Gobierno debilitará más al sistema financiero y por ello tendrá menores mecanismos de defensa. Al igual que Banegas mencionó que se debe ayudar al sector.

Para el economista Marco Michel, el Gobierno está más preocupado de lanzar o decretar medidas de impacto social, a modo de agradecer el voto electoral y hacer campaña de cara a las elecciones subnacionales, más que hacer economía; es decir, “agradar a los sectores populares a costa del sistema financiero para ganar la mayor cantidad de municipios y gobernaciones”, sostuvo.



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