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El Gobierno, a través del Ministerio de Economía, rechazó el último informe realizado por la agencia de calificación de riesgo Moody’s que bajó la ratio de Bolivia de B1 a Ba3 debido a la reducción de los niveles de reservas fiscales y de divisas, además de problemas en la producción de hidrocarburos. Desde el ejecutivo indicaron que el reporte no toma en cuenta las medidas de contención que se tomaron desde noviembre.

El miércoles Moody’s rebajó las calificaciones de deuda no garantizada de moneda local y extranjera del Gobierno y cambió la perspectiva a negativa, concluyendo la revisión de rebaja que se inició el 5 de diciembre de 2019.

Esta calificación se da luego de la abrupta caída del precio del petróleo que también afecta las exportaciones de gas natural que genera Bolivia a Argentina y Brasil.

Es más, el Gobierno calculó que en el país más de 370 entidades subnacionales se verán afectadas con la reducción de sus presupuestos. En este contexto, YPFB informó que las regalías e IDH caerán un 42% por este fenómeno.

Sin embargo, según dicho Ministerio, la calificadora omitió una serie de esfuerzos y reformas que llevó a cabo el Gobierno actual, “se lograron señales positivas en el ámbito económico que permitirá continuar con el crecimiento sostenible del país que se tiene desde hace 35 años”, asegura.

“Refleja más su percepción negativa del contexto global, agravado por la reciente caída de los precios del petróleo y la propagación del coronavirus y sus potenciales efectos en la economía mundial”, señala una nota de prensa del Ministerio de Economía.

Uno de los motivos del cambio en la calificación de riesgo país, según Moody’s, es la erosión de las Reservas Internacionales Netas (RIN) que según la organización tienen un deterioro superior al efectivamente presentado en este indicador en Bolivia.

Pero el Ministerio de Economía explicó que las RIN al 31 de diciembre de 2019 alcanzaron $us 6.467,5 millones, cifra que representa el 16% del PIB (y no 10% como indica el reporte de la calificadora). El porcentaje está por encima del promedio de la región.

Este volumen de divisas, según esta cartera Estado, permiten cubrir seis meses de importaciones. “Estas métricas muestran que las RIN continúan siendo un amortiguador importante de la economía boliviana y garantizan la capacidad del Estado para cumplir sus obligaciones con el exterior”, sostienen desde el ministerio.

Además, hacen notar que para mantener el nivel de las reservas del país se liberaron las exportaciones de productos agrícolas y se fomentó de la producción, lo que generaron en enero un superávit comercial de $us 16 millones.

Herencia de Evo Morales

Economistas consultados por El DEBER coincidieron con la lectura estatal, pero también dejaron en claro que la baja calificación de Moody’s refleja la herencia económica que dejó el anterior Gobierno, como caída en las reservas internacionales y el déficit.

Para el economista José Gabriel Espinoza, la pérdida de las RIN empezó a finales del 2014, fruto de varios factores, en particular de una fuerte incoherencia de la política fiscal con el entorno y las condiciones de mercado.

“La caída de las RIN se vio exacerbada entre enero y noviembre de 2019 cuando se perdió más de $us 2.400 millones”, dijo.

El economista, José Luis Alberti, señaló que el informe refleja la herencia económica que dejó el anterior Gobierno.

Explicó que la baja calificación era previsible si analiza el contexto y cómo recibió la nueva administración las arcas del Estado.

En este sentido, dijo que el Gobierno debe seguir con los ajustes en la administración del Estado.

El analista Germán Molina, dijo que el informe de Moody’s refleja un momento de la realidad del país, pero no la actualidad, en donde se logró reducir el déficit fiscal y contener las reservas.

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