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Competencia y flexibilidad son las condiciones que definen el nuevo mercado del gas en Brasil. El segundo semestre de 2021 estará marcado por la transición y las negociaciones entre proveedores y distribuidores de gas, que buscan ganar los espacios que va dejando Petrobras, luego de que se promulgara una ley que establece una competencia plena.

Un escenario que implica grandes desafíos para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El primero es establecer un marco de negociación donde ya no se trata directamente con el Gobierno brasileño, sino con más de un centenar de comercializadores que ya negocian los contratos para 2022.

Edmar Luiz Fagundes de Almeida, experto brasileño en energía, asegura que el gas boliviano seguirá siendo necesario para Brasil, a lo que se suma la ventaja de contar con capacidad de transporte asegurada. “Bolivia es la opción obvia para quienes buscan asegurarse la provisión de gas. Lo importante es que logre presentarse como una alternativa real, fundamentalmente en la zona de Matto Grosso, donde puede vender su gas en frontera”, explicó.

En junio, YPFB firmó el primer contrato bajo esta nueva modalidad con la empresa Matto-Grossense de Gas (MTGas), por un plazo de cinco años y que entra en vigencia el 1 de enero de 2022, con envíos que podrán oscilar entre 133 mil y 215 mil metros cúbicos diarios. No obstante, advierte que el nuevo contexto requiere desarrollar capacidad de negociación y adaptarse a la mayor competencia y los diferentes tipos de contrato que están sur mayor abanico de potenciales compradores, permite obtener precios y condiciones más favorables. Antes, Petrobras -como único proveedor- generaba el punto de equilibrio entre oferta y demanda, a partir de ahora lo hará el mercado, incluyendo la disponibilidad de transporte.

Wilson Zelaya, presidente de YPFB, dijo que contar con un ‘contrato en firme’ de compra-venta de gas natural con una empresa brasileña con gran proyección de crecimiento y a un buen precio, confirma que el país va por buen camino en la búsqueda de nuevos y buenos mercados para YPFB y para Bolivia, “porque de esa manera se contribuye, además, a mejorar los ingresos provenientes de la renta petrolera”, precisó.

A juicio del economista Gonzalo Chávez, los cambios en Brasil suponen varios desafíos para Bolivia como proveedor. El primero, establecer si hay gas suficiente para responder a esta nueva dinámica, con reservas probadas y probables como para atender la demanda. Sin embargo, por el momento, el país no tiene las reservas suficientes como para estar pronto en este tipo de mercado.

Ventajas del gas boliviano

Volumen y flexibilidad serán claves para obtener un mejor precio. Para ello, YPFB debe definir cómo serán sus procesos de negociación y aprovechar la ventaja que ofrece su gas, que no está asociado al petróleo, como sucede con la mayor parte de la producción de Brasil, especialmente en el Presal.

“Esto le da una gran oportunidad a Bolivia, que puede ofrecer flexibilidad y realizar los envíos de acuerdo a la necesidad del cliente, lo que permite obtener un mejor precio”, explicó Almeida.

Argentina puede pasar de comprador a socio

Los cambios normativos en el mercado del gas brasileño remecieron el mercado regional y en Argentina también se analizan los diferentes escenarios para, a futuro, ser un proveedor. Uno de ellos, es exportar a través de Bolivia. No obstante, por ahora, el vecino país aún requiere importar gas para atender su demanda interna y está en un proceso de revisión de su ley para incentivar las inversiones en Vaca Muerta.

“Hoy existen suficientes incentivos para que los actores del sector hidrocarburos de Bolivia y Argentina pasen de sentarse solamente a fin de año para renovar las sucesivas adendas del GSA, a juntarse para repensar, en conjunto, los desafíos que presenta la nueva visión de la integración regional de gas natural”, asevera Fernando Caratti, experto argentino con más de 20 años de experiencia internacional en gas y energía.

 “Vaca Muerta es un recurso de clase mundial con un potencial de 308 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas y 16.000 millones de barriles de petróleo, lo cual, en la práctica, representa un volumen infinito en relación al consumo del mercado interno, considerando que el mundo va en la dirección de la descarbonización del planeta para los próximos años”, explica Caratti.





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