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Elmo Vargas tenía 17 años cuando ingresó al complicado mundo laboral. Pasó de limpiar pisos a operador, después ascendió a encargado de producción en una fábrica de plásticos; todo esto pasó allá por los años 90. 

Pero su destino no era ese. En 2001 incursionó en un negocio nuevo del que pocos sabían y pocos auguraban éxito: el reciclaje. Luego de varios años trabajando en compañías del sector tomó los ahorros de su vida e instaló un pequeño molino para reciclar plástico, fueron años duros en los que él mismo hizo de recolector.

Hoy las cosas mejoraron y es propietario de una fábrica de reciclaje que da trabajo de forma directa e indirecta a más de 500 personas. Para algunos, la basura no vale nada, pero para este emprendedor lo que desechan las personas literalmente vale oro.

El reciclaje es el negocio del futuro”, afirma Vargas, que ahora tiene 48 años y dos décadas de vida dedicadas a esta industria que se ha transformado en su pasión y su forma de vida.

Ese pequeño molino -instalado en la zona de Palmasola- se convirtió en Dutex, una empresa que opera desde 2014. Su emprendimiento realiza la recolección, la producción de materia prima y la industrialización de estos residuos.

Cuenta con dos líneas de producción, una acopia todo el material -que es entregado por los recolectores- que, tras ser seleccionado, es procesado para la obtención pellet de plásticos de diferente calidad y colores.

Esta es la materia prima para la producción de diferentes productos. “Vendemos materia prima a varias empresas desde hace años”, asegura Vargas.

La segunda línea de producción elabora tubos plásticos que son usados en la implementación de sistemas de riego en diferentes zonas productivas del país.

La pandemia no frenó al emprendedor que incluso adquirió maquinaria y amplió su fábrica mientras otras empresas cerraron por la crisis generada en la emergencia sanitaria. En plena crisis supo salir adelante.

“La ventaja es que tenemos nuestra propia fábrica de materia prima. Antes de la pandemia acopiamos mucho material: todos me decían loco, pero después ampliamos la planta, mientras varias empresas cerraron y otras quedaron mal paradas, pero nosotros no”, dijo.

Hasta septiembre del año pasado pudimos volver a trabajar con normalidad y los pedidos (de tubos) comenzaron a llegar y fuimos ganando más mercado, en el interior, gracias a nuestra calidad”, agrega el emprendedor.

Pero Vargas no es el único actor en el llamado modelo de economía circular. Bertha Ortega, una mujer de 41 años, forma parte de la base fundamental de este negocio y quizás el vital. Madre de ocho hijos, desde hace una década se dedica a la recolección de residuos en el municipio de Warnes.

Ella forma parte de la Asociación de Recolectores Los Ambaibos que está integrada por 29 familias que viven de esta actividad. Es orgullosa de su trabajo porque le permitió tener una casa propia y un pequeño terreno a las afueras de Warnes; donde piensa construir un inmueble para tener un negocio en el futuro.

Su trabajo comienza muy temprano, para ser más preciso desde las tres de la mañana.

No lo hace sola, la acompaña su esposo que también se dedica a recolectar botellas, que acopia en un pequeño puesto ubicado cerca del vertedero de ese municipio. Entre ambos, en promedio generan recursos suficientes para sostener a su familia. Trabaja por un sueño, que sus hijos más pequeños vayan a la universidad y salgan adelante.

Los más chicos me quieren ayudar a trabajar, pero solo quiero que estudien y salgan adelante”, asegura la mujer.

Pero su oficio no es fácil. Revela que muchas personas menosprecian su trabajo y hasta la insultan cuando reprende a personas que mezclan basura orgánica con material que puede ser reutilizado.

Siempre peleo con los mototaxistas. Son atrevidos, nos dicen que busquemos un trabajo de verdad. Falta cultura en la gente, no saben cómo acomodar su basura, siempre nos discutimos y peleamos”, señala.

Aparte de su pequeño terreno, la mujer cuenta que esta actividad le permitió tener una casa propia y dejar de vivir en alquiler.

“Gracias a Dios y nuestro trabajo tenemos nuestra casa propia. Nos costó mucho, pero ya no vivimos más en alquiler”, afirma.

A escala nacional varias son las personas que viven de esta actividad. Carlos Limpias Elio, gerente general de Empacar S.A. - una de las empresas más importantes que se dedica al reciclaje de residuos- sostiene que más de 30.000 familias viven del reciclaje.

“El círculo virtuoso del reciclaje y el efecto que tiene es muy amplio porque da fuentes de empleo a muchas personas. En Bolivia se habla de que 30.000 familias viven directamente de la separación de residuos”, detalla el ejecutivo.

Por otro lado, agrega que el efecto del impacto ambiental es “mucho más positivo”.

De forma anual esta empresa procesa 12.000 toneladas de PET, material que se puede encontrar en las botellas desechables y retornables de bebidas, jugos y aguas. La firma es una de las compañías más importantes de este sector en el país.

Nosotros vemos que el tema del reciclaje está creciendo, se ha hecho un trabajo formidable en la última década poniendo a Bolivia en sitiales importantes de economía circular a escala mundial, incluso liderando en Latinoamérica y con ambiciones de seguir ampliando el crecimiento”, señala.

El ejecutivo sostiene que desde la gestión 2020 la compañía recicla otros plásticos, cartones y demás residuos.

Estamos recolectando 4.000 toneladas anuales de cartones que también estamos reinsertando bajo el modelo económico de economía circular y usándolo en las cajas que producimos en nuestra industria”, dijo el ejecutivo.

Moira Gálvez López, directora ejecutiva de la Fundación Para el Reciclaje (Fundare), dependiente de la Cámara de la Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), señaló que esta industria -a escala nacional- es bastante reducida, limitándose a las empresas que realizan el reciclaje de plásticos, papel, baterías y algunos metales.

“Sin embargo, existen emprendimientos pequeños que realizan este tipo de reciclaje de forma más artesanal, como la elaboración de vasos o envases de vidrio a partir de botellas, polvo de caucho a partir de las llantas, entre otros, pero son a menor escala”, agregó.

Según datos de Fundare, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra se generan 1.800 toneladas de residuos por día, de las cuales solo se recicla un 6,5%.

Gálvez agrega que existen varios sectores beneficiados, entre ellos, los recolectores, los intermediarios, las empresas que utilizan estos residuos como materia prima y los emprendimientos que comercializan o exportan estos productos.

“Enfocándonos en el número de empleos que generan los recolectores de residuos reciclables, en Emacruz se tienen registrados 600 recolectores, sin descartar que hay personas que se dedican a esta actividad de manera informal o esporádicamente, aumentando este número a cerca de 3.000 personas. En este grupo se destacan mujeres cabeza de familia y personas de la tercera edad”, agrega.

Licitación

Ricardo Oviedo gerente de operaciones de Empresa Municipal de Aseo Santa Cruz (Emacruz) señaló que mensualmente la ciudad produce 45.000 toneladas de residuos y que de esta cantidad un 15% corresponde a material que se puede reciclar.

Sin embargo, solo un 6% de ese material se reutiliza.

Ante esta situación, según Oviedo, el municipio está diseñando -en la licitación- que el próximo operador de aseo urbano tenga que implementar una planta en donde se hará una selección de plásticos, cartón y vidrios.

“El municipio va a tener una nueva fuente de ingresos y la vamos a implementar por la oportunidad que hay. El operador privado Vega-Solvi, termina su contrato el próximo año”, dijo.

El funcionario sostuvo que a partir de mayo de 2020 el tratamiento de la basura tendrá una nueva estructura, la cual debió ser implementada hace ocho años. “Estamos incluyendo todo lo es la economía circular, vamos a tener una planta de aprovechamiento. El operador actual lo hace de forma básica”, sostuvo.

Con esto, el municipio genera recursos en un negocio, que en otras partes del mundo es rentable, pero que en el país aún está dando sus primeros pasos.

Ya sea en un pequeño negocio ubicado en las afueras de la ciudad de Warnes, o un emprendimiento industrial como el de Elmo Vargas, o grandes empresas como Empacar, el reciclaje es como lo dicen estos actores el negocio del futuro, donde unos ven basura unas 30.000 familias ven la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida a través del trabajo.



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