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Los empresarios tocan fondo. El Congreso Nacional fue el escenario elegido para elevar su voz de auxilio y malestar. "Padecemos los efectos más duros de la crisis, pero estamos relegados a la hora de recibir medidas de alivio", espetó el presidente de la Confederación de Empresarios Privados (CEPB), Luis Fernando Barbery. El Congreso Nacional de Empresarios y Emprendedores de Bolivia, hizo un llamado a asumir un rol más decisivo en el actual escenario económico del país, al que consideró complejo e incierto.

Barbery sostuvo que el país está en un punto de inflexión y de crisis que se debe resolver, a tiempo de remarcar que los problemas y los desafíos son muchos y parecen superar al sector, especialmente porque hay un sistema político anacrónico, un sistema judicial en profunda crisis y una sociedad sumida en la incertidumbre. 

El Congreso Nacional, convocado por la CEPB, contó con la presencia de 74 máximos representantes de las 25 entidades afiliadas a la institución matriz del empresariado boliviano, y más de 100 organizaciones e instituciones de diversos sectores de la economía privada de todo el país.

Barbery hizo un análisis de la situación generada por la crisis, señalando que los indicadores macroeconómicos están cayendo inexorablemente, sin considerar los efectos que tendrán el déficit fiscal; la caída de los ingresos del Estado y de las reservas internacionales; el costo de la deuda externa e interna; la muy lenta recuperación de sectores clave como la construcción, el turismo y la industria manufacturera.

“Hoy (conceptos como) la pobreza extrema, el desempleo masivo, el incremento de la desigualdad y una mayor conflictividad social, vuelven a aparecer en el horizonte y en el análisis de los especialistas”, dijo.

Considero que, aunque el desastre alcanzó a todos, los empresarios privados han padecido los efectos más duros de la crisis.

“Se malentendió que, por un lado, los empresarios tenemos la capacidad ilimitada para sostener la mayor parte de la carga, por otro lado, se asumió erróneamente que nuestros recursos pueden soportar infinitamente el costo de este esfuerzo, sin reparar en nuestras diversas realidades y amenazas, siendo relegados a un último lugar al momento de decidirse medidas de alivio”, afirmó. 

Explicó además que, al primer semestre de 2020, el 80% de las empresas fue gravemente afectada en sus ingresos; el 70% carecía de fuentes de financiamiento para su recuperación; el 76% tenía problemas de liquidez para sostener los gastos de funcionamiento y, casi un 20% corría el riesgo de paralizar sus operaciones.

Los políticos

Al referirse al sector político señaló que lamentablemente, la clase política no respondió con eficiencia y desprendimiento a los desafíos y necesidades de la población y, en lugar de buscar soluciones en unidad y consenso, se enfrascó en debates irresolubles que pueden ser legítimos o no, pero que carecen de relevancia frente a la dimensión y crecimiento de los grandes problemas de la salud, la economía, el trabajo y la educación que nos agobian.

El empresario hizo notar que en la actualidad padecen los efectos de una actitud gubernamental excluyente y sin voluntad manifiesta al diálogo, consenso y búsqueda conjunta de soluciones y subrayó que las medidas que los golpean como los aumentos salariales en plena crisis, la coerción impositiva y regulatoria, las barreras a las exportaciones, la emisión de normas que afectan al empleo.

Observó que la inacción frente al creciente contrabando, la presión sobre el sistema financiero, la falta de diálogo y el consenso, así como el rechazo total a los avances de la ciencia y biotecnología, son el resultado de esta visión anacrónica, que va en sentido contrario a lo que están haciendo la mayoría de los países para superar este momento tan dramático.

Finalmente explicó que el sector empresarial tiene tres prioridades para debatir en la jornada: vacunación masiva, empleo y financiamiento.

Sobre la vacunación explicó que si no logramos este objetivo primordial, los esfuerzos y sacrificios por retornar a la normalidad en el resto de las actividades serán infructuosos, ya que estarán a merced de los nuevos rebrotes y variantes que han marcado el avance de la enfermedad.

Barbery concluyó señalando que el mundo se ha transformado y por ello se está en la ola de las transformaciones y puntualizó que la sostenibilidad de las empresas depende ahora de la digitalización y de la incorporación de las nuevas tecnologías de la comunicación, de la modificación de las formas tradicionales del trabajo y de la priorización de la seguridad, la salud, el medio ambiente y la equidad.


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