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Decepcionados y preocupados por la capacidad de un sector de torcer la política comercial internacional de un país, desde la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) y la Cámara Nacional de Comercio (CNC), indicaron que dejar sin efecto las pruebas técnicas del tramo ferroviario Arica-La Paz es un contrasentido que afecta al país y reduce la competitividad de la producción nacional.

Gonzalo Molina, presidente de la Caneb, criticó que los intereses particulares del transporte pesado carretero sean una traba para el desarrollo del comercio internacional y lamentó que el Gobierno ‘les siga el juego’.

Molina remarcó que por su ubicación geográfica el país necesita aprovechar las distintas opciones logísticas (fluviales, aéreas, ferroviarias y carreteras) que permita al industrial mejorar sus costos de producción para ser competitivos.

El exportador hizo notar que no se puede entender que carretera y ferrocarril no sean complementarios y que solo trate de obligar a sector el uso de un determinado transporte cuando hay la posibilidad de elegir.

“Fuimos hasta La Haya para hacer prevalecer nuestro derecho de acceder al Pacífico, pero cuando hay una alternativa para hacerlo la descartamos”, criticó Molina.

Rolando Kempff, presidente de la CNC, sostuvo que el país necesita gravitar en el Pacífico y para ello debe contar con todos los medios de transporte posibles, que alivien nuestro enclaustramiento.

Kempff indicó que la reanudación de servicios de transporte de carga por ferrocarril entre La Paz y Arica, luego de varios años de suspensión, no puede ser rechazada por los bolivianos bajo ningún argumento.

“Cuando se anunció la prueba técnica del ferrocarril entre Arica y Viacha, el sector empresarial se mostró optimista por esta nueva alternativa de transporte de carga, que permitiría mejorar la competitividad de la producción nacional en el mercado internacional, al abaratar sus costos en logística de transporte multimodal”, precisó Kempff.

El empresario recordó que el ferrocarril Arica-La Paz es fruto del Tratado de Paz y Amistad, firmado entre Chile y Bolivia, luego de finalizada la Guerra del Pacífico. Con esta vía férrea, Chile trató de compensar en algo la mediterraneidad a la que obligaba al país. Su construcción empezó en 1906 y terminó en 1913.

Kempff destacó que la empresa Ferroviaria Andina, no necesita autorización para operar el tramo Charaña-Viacha, en virtud a que tiene un contrato vigente con el Estado, a tiempo de detallar que la empresa transportaría 320.000 toneladas anuales, tanto de ida como de vuelta. 

“Arica mueve, en promedio unas dos millones de toneladas de carga boliviana, el ferrocarril transportaría como máximo el 16% de la carga de Arica. La eventual reactivación formal del tren Arica-La Paz no dejará sin empleos a los transportistas”, resaltó el empresario.

Se debe recordar que tras varias horas, en la jornada de ayer (14 de mayo) los transportistas y el Gobierno firmaron un acta de entendimiento para levantar los bloqueos en las carreteras del país. 

El ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, informó que se conformarán mesas trabajo para mejorar la logística de carga tanto a escala nacional como al exterior. Asimismo, ratificó que la empresa Ferroviaria Andina, suspenderá de manera definitiva la prueba piloto.

Mientras que, desde Ferroviaria Andina recordaron que el pasado 12 de mayo se firmó un acuerdo junto al Gobierno en el que se señala que la empresa, con la finalidad de buscar soluciones equilibradas, de forma libre y voluntaria, se comprometía a suspender las actividades de la prueba piloto en el tramo Arica-La Paz de forma temporal. 

Sin embargo, la empresa aclaró que la posibilidad de implementar este servicio de transporte de carga no está totalmente cerrada.


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