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La falta de vidrios y aluminio han provocado que a Susana le demoren la entrega de su departamento, en una zona residencial de Santa Cruz, mientras que Jorge, propietario de una distribuidora de insumos agrícolas, cruza los dedos para que sus pedidos lleguen antes de que empiece la campaña de siembra de invierno.

Estos son solo dos ejemplos de cómo el efecto contagio provocado por el coronavirus ya se hace sentir en seis sectores de la economía boliviana: la industria cárnica, las automotrices, la construcción, las importadoras de insumos agrícolas, el turismo y el transporte de ultramar, que de alguna manera están relacionados con el mercado chino, epicentro del Covid-19.

Jhony Mercado, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, precisó que en tiempos donde el comercio no conoce de fronteras y las transacciones transnacionales penetran en todos los sectores económicos de un país, Bolivia no podía ser una isla.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el principal mercado de donde compra Bolivia es China, que en 2018 recibió más de $us 2.000 millones de Bolivia por la importación de casi un millón de toneladas de diferentes productos.

En 2019, las compras realizadas al gigante asiático fueron por un valor de $us 2.118 millones, entre los que destacaron la importación de automóviles para el transporte máximo de 16 personas por un valor de $us 63,9 millones.

A decir de Mercado, la dependencia de China es más tangible cuando se la compara con Brasil cuando en 2018 se importaron $us 1.612 millones y en 2019 fueron $us 1.558 millones, mientras que de Argentina en 2018 lo importado fue de $us 1.166 millones, para subir en 2019 a $us 1.377 millones.

Para el Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), las importaciones procedentes de China en 2019 representaron cerca del 22% de las importaciones bolivianas totales, porcentaje que no ha cambiado significativamente en los últimos cuatro años.

En cuanto a los efectos de la epidemia china en la economía boliviana desde el Cebec consideran que es muy pronto para ver los efectos en las importaciones ya que la mayoría de la carga que se encuentra en tránsito hacia Bolivia salió antes de que se desate la enfermedad, poniendo también en consideración que la misma puede tardar en llegar alrededor de tres meses.

Sin embargo, desde el centro especialista en economía hacen notar que, si bien la mayoría de los productos chinos llega por medios marítimos y terrestres, es posible observar desde ya una ligera disminución en los productos importados por vía aérea, que en términos de valor es un 13% menor con respecto al mes de diciembre de 2018 y un 2% menor en términos de volumen.

 

Efectos colaterales

La industria cárnica, que a fines de 2019 tuvo el enorme regalo del mercado chino y la posibilidad de exportar unas 40.000 toneladas, a partir del brote del Covid-19 a mediados de diciembre del año pasado, tuvo que relentizar sus envíos a la espera de que la demanda de carne bovina y su transporte se normalicen.

Así, José Fernando Céspedes, gerente de Frigor, indicó que están atentos a lo que puede pasar en el mercado chino ya que la enfermedad ha relentizado los envíos de carne boliviana a dicho mercado en estos dos meses.

“Es una situación que no se puede negar; sin embargo, estamos esperando cómo se va comportando el mercado en las siguientes semanas. Calculamos que su normalización tardará unos dos o tres meses. Estamos atentos a lo que pueda pasar”, dijo Céspedes.

A su vez, Mario Tejada, encargado de finanzas y banca del frigorífico BFC, explicó que la actual coyuntura ha generado un atraso en los envíos y posiblemente en los pagos por las exportaciones realizadas, pero que a pesar de esta situación siguen enviando mensualmente 12 contenedores de carne de res.

“Es cierto que por todo esto hay atrasos. Los barcos están demorando entre tres y cuatro semanas en cumplir sus itinerarios, pero esperamos que la situación se normalice, igual nosotros seguimos produciendo para el mercado interno y el externo”, sostuvo Tejada.

Las importadoras de vehículos y repuestos, también siente el remesón chino.

Erick Saavedra, CEO de Toyosa, remarcó que la importación desde China de tableros de lectura de huellas digitales, equipos electrónicos, monitores y distintos paneles son reducidos debido a que las fábricas que lo producen están paradas. Lo mismo sucede con los vehículos que se importan desde Japón.

“Hay un impacto que no se puede negar. En cuanto a los repuestos tenemos un stock para seis meses y de vehículos para unos cuatro meses. Por lo que aún estamos en los parámetros de seguridad”, dijo Saavedra.

Nicolás Ric, director ejecutivo de Autosud Ltda, que comercializa vehículos chinos, explicó que todas esas marcas fueron perjudicadas por el coronavirus ya que en China no se está trabajando de manera normal y eso repercute en las importaciones. “Por esta situación estamos trabajando con algunas marcas chinas, que están haciendo lo posible para producir repuestos y los vehículos que nosotros distribuimos en el país”, subrayó Ric, pero aclaró que con las marcas coreanas con las que también trabajan no tienen ningún tipo de problema.

La construcción, uno de los sectores más dinámicos de la economía, que entre 2006 y 2017 tuvo un crecimiento de un 8,5%, también se ve afectada por lo que sucede en Asia.

El responsable de la construcción de Aqua Tower, en la zona de Equipetrol, explicó que, por la falta de algunos ítems como vidrio y aluminio, hay un atraso en el avance de la obra y que los otros productos que también se importaban de China fueron reemplazados por el mercado brasileño.

“Esta situación se está repitiendo en las distintas obras que hay en el país debido a que hay insumos chinos que no se los puede reemplazar y se tiene que esperar a que la situación mejore en ese país”, señaló el empresario que pidió la reserva de su nombre.

Quien no tuvo problemas en ser identificado fue Jorge Eid, gerente comercial de Danken Agronegocios S.A, que indicó que los negocios que se dedican a la fabricación e importación de insumos agrícolas (insecticidas, herbicidas, fungicidas) desde China tienen problemas para tener acceso a esos productos que son claves para el agro boliviano.

Eid detalló que, para la fabricación de estos artículos químicos se precisan de la materia prima china que, por la epidemia no se está produciendo, lo que provoca que los mismos no se fabriquen, ni se puedan distribuir.

“Es grave la situación, pues ya se acerca la campaña de siembra de invierno y el sector no cuenta con la cantidad necesaria de estos insumos que demanda el campo”, observó Eid.

En cuanto al turismo, según el INE, en 2019 se registraron 2,23 millones de visitantes internacionales, esta gestión empezó mal para las distintas operadoras que deben hacer frente a la menor cantidad de turistas asiáticos que llegan al Salar de Uyuni y otros que están dejando de viajar a Brasil o Europa.

Gabriela Villegas, gerente comercial de Tiluchi Tours, lamentó que en estos dos primeros meses las ventas para viajes en cruceros cayeran un 70% y que los viajes a Uyuni son cada vez menos.

“Como nunca las ventas son menores, la gente tiene mucho miedo y no se quiere arriesgar a viajar a zonas donde está la enfermedad”, dijo Villegas.

Sobre las empresas que prestan servicios de transporte de contenedores a ultramar, Hugo Dalence, de la firma Las Panchitas que presta servicio en la hidrovía Paraguay-Paraná, señaló que el sistema de transporte está contraído esperando que haya mayor actividad en los distintos puertos chinos que se encuentran parados esperando que el problema se solucione para levantar la carga que se genere.