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Al filo de cumplirse un semestre de administración pública del Gobierno de Luis Arce Catacora, los agentes económicos del tejido empresarial del país notan falta de efectividad e impacto en las medidas implementadas con miras a reactivar la economía nacional.

A juzgar por el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Luis Barbery, los efectos de una crisis tan profunda, súbita y expansiva que afecta al mundo, no se pueden enfrentar unilateralmente, ni con recetas aplicadas en tiempos de bonanza o de normalidad, ni desprovistos de un plan integral, sostenido y gradual.

A su modo de ver, algunas medidas adoptadas desde el Gobierno fueron positivas, como la distribución del Bono contra el Hambre, la devolución parcial de un porcentaje sobre facturas, la implementación de fideicomisos destinados al sector productivo y el ajuste en el presupuesto para reducir los gastos prescindibles, todas con una visión de activar la economía, la producción y la demanda.

No obstante, dijo que se tomaron decisiones que van en sentido opuesto, especialmente en los ámbitos financiero, salarial y productivo, que son componentes sensibles para la economía porque afectan la estabilidad de las empresas y disminuyen la confianza para encarar el problema.

Barbery cree que antes de hablar de reactivación -que no se da en medio de la crisis-, se debe hablar de salvataje. “Los sectores económicos, en esta crisis, primero deben salvarse, sostenerse y luego planificar su crecimiento y recuperación; y eso pasa necesariamente por las decisiones que asuma el Gobierno, cumpliendo con el rol que le corresponde para buscar la reactivación”, anotó.

Insinuó que hay una situación económica y financiera muy grave en la gran mayoría de las empresas que tienen deudas, que han disminuido su actividad, que no pueden hacer inversiones y que ven con preocupación que se están tomando medidas para presionarlas aún más y, en algunos casos, para impedir que puedan encontrar salidas frente a la crisis.

"Me refiero al tema de las trabas para exportar, el aumento y descontrol del contrabando, la presión tributaria, el diferimiento del pago de créditos y los temas laborales", subrayó Barbery, al anotar que el sector está en una situación crítica y que estos factores afectan el empleo, la producción y la inversión.






No advierten señales integrales

Según el presidente de la Cámara de Exportadores de Bolivia (Caneb), Danilo Velasco, en el sector privado hay la percepción que al Gobierno le tomó mucho tiempo establecer las medidas de reactivación económica y que a la fecha son discutibles su efectividad e impacto. “Hubiera sido deseable que las medidas surgieran de un proceso de diálogo con los principales involucrados”, manifestó.

Velasco apuntó que desde el sector exportador se ha venido acompañando el ritmo de avance de la política para sustituir importaciones, la implementación de la subasta electrónica para contrataciones estatales, la intención de generación de excedentes en las empresas públicas, el Reintegro del Valor Agregado (RE-IVA) y las medidas de recuperación del turismo, que a la fecha no alcanzaron la magnitud del impacto esperado.

Por otro lado, dijo que desde el Gobierno se planteó recuperar los niveles de inversión pública como motor del crecimiento económico, habiéndose presupuestado una inyección de $us 4.011 millones. Sin embargo, expresó que se asume que el tamaño de la caída en el Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 requiere de una mayor asignación de recursos, y que éstos deben complementarse con inversión privada, probablemente con mejores índices de maduración, calidad y retorno. “Atraer inversión privada implica contar con un plan más claro y participativo de reactivación, que es un asunto pendiente”, puntualizó.

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) aún no advierte señales integrales y robustas de reactivación económica. Según su presidente Ibo Blazicevic, medidas como la sustitución de importaciones, el régimen de devolución del IVA, el pago de impuestos de grandes fortunas, la eliminación de decretos sobre pago del IUE, la ventanilla única de exportación, la restricción a las exportaciones, entre otras medidas, generan una reducción de ingresos para las empresas e incertidumbre para la inversión privada.

“Se advierte mayor intervención del Estado en las actividades económicas cuando lo que se requiere es un Estado promotor de la iniciativa privada”, dijo Blazicevic, al dar cuenta que las industrias están con iliquidez crítica.

La CNI plantea en el corto plazo la necesidad de crear zonas económicas especiales, luchar contra el contrabando y crear fondos de garantías y créditos a las empresas para aliviar la crisis industrial.

Estado de sobrevivencia

Desde la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro), el presidente Óscar Mario Justiniano insinuó que hasta el momento no se ha visto medidas que reactiven la demanda agregada y que el sector trabaja en base a su propia dinámica y las condiciones actuales de demanda de productos.

Justiniano señaló que urge dar señales positivas para revertir la tendencia negativa que viene dejando la pandemia y el contrabando en lo que se refiere a empleos e ingresos de la población. “El estado actual de las unidades productivas que no cerraron por la pandemia es de sobrevivencia, con la expectativa de que la situación crítica por la que pasa la economía boliviana sea revertida. Se necesitan medidas urgentes, frenar el contrabando para evitar mayor pérdida de empleos”, dijo.

Articulación público-privado

El gerente general de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Gustavo Jáuregui, trae a colación la implementación de dos fideicomisos por parte del Gobierno para créditos productivos mediante el Banco Unión y Banco de Desarrollo Productivo, tendientes a sustituir procesos relacionados con la importación de insumos para la producción. A su juicio, esta medida es importante; sin embargo, aún insuficiente para paliar el impacto negativo fuerte que se dio sobre la economía en 2020, donde el PIB del país cayó alrededor del 10%, lo cual implica una pérdida en la producción de bienes y servicios de al menos $us 4.200 millones.

Con datos de la CNC, la base empresarial vigente en Bolivia, a marzo de este año, registra 340.634 empresas, de las cuales solo 73.156 (un 21,47%) tienen actualizadas sus matrículas, lo que, a decir de Jáuregui, ratifica la postura institucional que establece la necesidad de implementar a la brevedad medidas que permitan reactivar los diferentes sectores económicos en el país, “lo que a su vez repercutirá en un efecto positivo también para las finanzas públicas”, acotó.

La CNC propone al Gobierno la firma de un ‘Gran Pacto Nacional Público Privado por la Productividad y el Empleo’, que sea el puntal inicial de un trabajo articulado público-privado trabajar en la implementación de medidas efectivas y oportunas que tiendan a generar un clima de negocios propicio que promueva inversiones nacionales y extranjeras, que en el corto plazo se traduzcan en la sostenibilidad de las fuentes de empleo actuales y, en el mediano y largo plazo, en el crecimiento de la oferta laboral en el país.

A juzgar por el presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), Fernando Hurtado, una desaceleración desde 2014 y una recesión nunca antes vista por causa de la pandemia del Covid-19 han generado la pérdida de muchas empresas que son las mayores generadoras de empleo. Afirmó que la reactivación solo llegará si se reactiva el empleo.

“Vemos un enfoque casi exclusivo hacia la inversión pública para garantizar el crecimiento, pero la realidad es que el Gobierno no tendrá a muy corto plazo, la capacidad para mantener los ritmos e inversión pública y es urgente establecer incentivos para crear miles de nuevas fuentes de trabajo", señaló Hurtado, al anotar que hacen falta normas para reactivar la creación de empleo, con políticas que busquen desburocratizar y levantar barreras que ponen frenos, como las exportaciones que son el ingreso económico más importante del país.

Describió que ha habido una leve recuperación en sectores como la construcción y el comercio con niveles muy por debajo de 2019. Los servicios, sobre todo aquellos relacionados al turismo, dijo que se encuentran todavía deprimidos y la industria está muy golpeada por la sobrerregulación y el contrabando, complicándose mucho más la anhelada reactivación.

Tendencia de reactivación

Desde el Ministerio de Economía y Fianzas Públicas indicaron que desde noviembre de 2020 el Gobierno viene implementando medidas para la reconstrucción de la economía boliviana que tiene como elementos centrales el restablecimiento del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, la reactivación de la inversión pública y la restitución de la política de redistribución de los ingresos. En este sentido, señalan que se aplicaron medidas como el Bono contra el Hambre, el Reintegro al IVA, el Impuesto a las Grandes Fortunas, políticas de impulso productivo como los fideicomisos para incentivar la sustitución de importaciones, y la reactivación de la inversión pública, entre otras medidas que muestran su efecto en la mejora de los indicadores económicos.

En efecto, según el Ministerio de Economía, casi la totalidad de actividades económicas muestran una tendencia de reactivación en los primeros meses de este año. Asimismo, se aprecia la mejoría de otros indicadores a marzo, como el ahorro financiero que creció un 7,2%; las exportaciones se elevaron un 10,8% y se registra un importante saldo positivo en la balanza comercial ($us 339 millones); la inversión pública repuntó en el trimestre en 47,0% respecto al mismo período de 2020; asimismo, destaca el incremento de las recaudaciones del IVA en cerca al 3%, que refleja el restablecimiento de la actividad económica; igualmente, el desempleo viene disminuyendo.

Anotan el incremento de la base empresarial vigente, que hasta marzo se elevó en 2,9% respecto al mismo mes de 2020, destacando el incremento interanual de 15,0% de la inscripción de nuevas empresas, recuperándose así desde el fuerte retroceso experimentado en 2020, cuando la creación descendió en 18,6%.

Desde el Ministerio de Economía aclaran que las medidas implementadas por el Gobierno nacional de ningún modo pretenden generar pérdidas de ingresos de las empresas ni tampoco lo hicieron, por lo cual el argumento es falso e impreciso. Por el contrario, argumentan que las políticas del Gobierno se orientan a dinamizar e impulsar las actividades de las empresas a través de las diferentes medidas de incentivo productivo y de impulso de la demanda interna.

Cepal aún ve ‘incertidumbre’ en la esperada recuperación

A tiempo de anunciar una mejora en la proyección de crecimiento para América Latina del 4,1% en 2021, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, citada en AFP, puntualizó que la esperada recuperación se dará en un contexto de mucha ‘incertidumbre’.

“La región se contrajo un 7,1% en 2020; va a crecer este año el 4,1%, pero no va a alcanzar para recuperar el nivel de actividad pre pandemia”, dijo Bárcena, al presentar una edición especial de la revista institucional ‘El Covid-19 y la crisis socioeconómica en América Latina y el Caribe’.

“El acceso desigual a las vacunas, los procesos de vacunación y la efectividad de las mismas que tampoco se garantizan, abren grandes incertidumbres hacia el futuro”, explicó Bárcena, al agregar que la reactivación económica “deberá cursar, a la par, significativas reformas estructurales productivas, fiscales e institucionales, para avanzar en la configuración de un nuevo estilo de desarrollo inclusivo y sostenible”.

Bárcena aludió que el fuerte impacto de la pandemia en la región -que generó la cifra inédita de 44 millones de desocupados- se debe a factores estructurales de larga data.

DATOS

Efecto. Según la CNC, sectores como el turismo y sus subsectores (hotelería, gastronomía, operadores turísticos, agencias de viajes) no pudieron reactivarse adecuadamente, a causa de la naturaleza de su operación que se los impide y la falta de atención por parte del Gobierno en la implementación de medidas oportunas y efectivas para ese sector.

Previsión. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento del 5,5% del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia este año, mientras que el Gobierno prevé un 4,4% tomando en cuenta la incertidumbre del contexto internacional y las variantes del Covid-19.


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