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Desde distintos sectores del transporte público intermunicipal e interprovincial indicaron que las obras que se realizan en Yapacaní (Santa Cruz) se realizan con lentitud por lo que la entrega de las mismas se encuentra atrasada.

En declaraciones a Soledad Prado, corresponsal de EL DEBER en Yapacaní, Lucio Condori, representante del Transporte Unidos de Santa Fe, sostuvo que el sector se encuentra preocupado por el pésimo estado de las carreteras e hizo notar que los trabajos de mejora se tenían que entregarse el 3 de abril de este año, pero no se hizo hasta el momento.

Condori dijo que transitar por la vieja carretera Yapacaní-Montero, es un peligro debido a que, por los grandes baches y el desgaste del pavimento es habitual la pinchadura de llantas y la rotura de los muelles que, muchas veces, se da de forma repentina, lo que pone en riesgo a los choferes y sus pasajeros o a los que transportan productos agropecuarios.

Al respecto, el gerente regional de la ABC Santa Cruz, David Acebey, precisó que los tramos Montero-Yapacaní y Yapacaní-Ichilo, se encuentran en su fase final, debido a que la carpeta asfáltica y la señalización ya se encuentran finalizadas. Calculó que su entrega se realizará en septiembre.

Acebey detalló que solo restan algunos trabajos de arte, la puesta de pasarelas y el viaducto de Portachuelo, a tiempo de indicar que lo que preocupa es que esta obra se apoya en la carretera antigua -que a su criterio- ya cumplió su ciclo y que pese a los trabajos de rehabilitación y mantenimiento hay tramos en donde el asfalto se sigue reventando y provocando daños en el asfalto.

“Hay un equipo que se encuentra realizando la reparación de los baches, pero ya estamos llegando al límite de nuestros recursos destinados a la conservación vial”, resaltó Acebey.

Daño en las viviendas

Vecinos del barrio San Lorenzo de Santa Fe, denunciaron el deterioro de sus casas debido al ruido y temblor que generan las máquinas encargadas de la construcción de la doble vía Montero-Yapacaní.

La falta de seguridad para los peatones es otra de las quejas de los vecinos que lamentan que las obras sigan cuando estaba previsto que finalicen en abril de este año.

Las personas diariamente deben extremar recursos para poder cruzar, debido a la falta de señalización y al constante tráfico de camiones de alto tonelaje que transportan material de construcción.

Ya en las viviendas, varios vecinos mostraron los daños causados en sus paredes y techos por las constantes vibraciones de las máquinas que trabajan en la zona.“Todo tiembla, se caen los vasos, se cae la televisión. Todo vibra. Y para salir, el polvo es grave”, se lamentó una vecina.

Otro vecino hizo notar los daños en las paredes de sus casas que lentamente se van rajando y se preguntó quién se hará cargo de lo que está pasando en el barrio.

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